“Bilderberg”: Lo inmoral del dinero.

Hemos asistido a esta interesante Bilderberg en el Tantarantana, obra de la compañía L ´Ostra 28, con autoría y dirección de Xavi Morató , interpretada por Joan Scufesis y Adrià Escudero en el papel de dos niños de papá crueles y prepotentes que no dudan en maltratar por puro placer malsano al camarero del evento, el propio Xavi Morató.

En escena, una reunión del mítico y oscuro Club Bilderberg, al que se supone que pertenecen las élites que gobiernan el mundo; en un aparte , los dos niños pijos, que no pintan nada en la reunión de sus papás, se sirven unas copas mientras juegan a ser sus padres y a despreciar al camarero. La aparición de Nuria Florensa, aparentemente otra niña bien, da un sorprendente giroa los acontecimientos.

La obra se recrea, más que en los entresijos del club, en el envilecimiento que produce el dinero, porque quien lo tiene se cree capaz de comprarlo todo, incluso de disponer sobre la vida y la muerte de las otras personas, y quien lo anhela se cree capaz… de venderlo todo.

Muy impresionante la escena donde se juegan la vida del camarero al que acaban pegando una paliza, y los diálogos de los protagonistas, con su filosofía cínicamente materialista que apenas resulta cuestionada.

El mensaje no puede ser más desesperanzador: las ilusiones inocentes, los sueños e ideales se topan con el muro infranqueable del poder del dinero, una apisonadora que todo lo destruye. Y cuando la ingenuidad se encuentra con esa pared imposible de escalar, el castigo por tanto atrevimiento es la inexorable y cruda respuesta del poder. Un espectáculo sin duda pesimista aunque pocos podrán decir que alejado de la realidad.

Lo Mejor de la Obra: El diálogo entre los personajes, que recrea el choque entre dos formas de ver la vida, la desencantada, cínica y brutal por un lado y la ingenua y generosa por el otro. Las escenas de humillación y violencia, y el sorprendente giro final.

Lo peor de la obra: En ocasiones , la interacción entre los cuatro se torna algo confusa y febril.

Estará en el teatro hasta este 28 de febrero.

Trailer de la obra:

Cultura y algo más.

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“La segona Eva”: Todas las violencias.

Hemos asistido en la Sala Baixos 22 del Teatre Tantarantana a esta producción de El Eje y el propio teatro, con autoría y dirección de Marta Aran (Premio Max 2020 por ‘Els dies mentits’).

Es una obra que aunque toca una temática muy dura como es de los abusos sexuales cometidos por la Iglesia católica, lo hace con mucha delicadeza; no hay escenas explícitas; la historia transcurre insinuadamente, con un dolor soterrado e insidioso.

El contrapunto entre la candidez de Eva (Maria Hernàndez ) y el interés libidinoso del fraile (Òscar Intente) tiene su reflejo en los otros dos personajes, Gabriel (Eric Balbás), la pareja de Eva que se encarga de remachar el clavo y la cínica abogada de la congregación (Mar Pawlowsky) , que aunque hipócritamente hace ver que ayuda a Eva, luego veremos que sus intenciones son otras.

Tal vez lo que nos ha gustado más de la obra es esa insinuación, ese huir del efectismo y buscar más bien explorar el sentimiento de impotencia e incredulidad de la protagonista ante la confianza traicionada por el fraile. El personaje del novio que más que servir de consuelo culpabiliza por segunda vez a la víctima, en un proceso que por desgracia se da en las mujeres que han sufrido la violencia sexual, también permite acercarnos con más realismo a la desgracia de Eva.

El montaje también se aleja de grandilocuencias, apenas unos toques audiovisuales de temática religiosa, ese jugar con el simbolismo religioso que con demasiada frecuencia es ya sinónimo de abuso y prepotencia. Todo apunta con sarcasmo y amargura a ese retiro espiritual que poco tiene de elevado y demasiado de mundano.

LO MEJOR DE LA OBRA: La simbología que emplea, la interpretación de todos ellos y el no caer en el dramatismo fácil.

LO PEOR DE LA OBRA: Tal vez nos hubiera gustado un poco más de profundidad en la historia.

Estará en el Tantarantana hasta el 13 de diciembre, os dejamos con un teaser de la obra:

Cultura y algo más

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Riu Valenta: Rap combativo desde Ripollet.

Os presentamos hoy a Riu Valenta, un grupo nacido en 2018 en Ripollet (Barcelona), formado en los locales de ensayo de la Asociación Kanyapollet por Dani Medina “Les”, Javier Linares y David Guardado. Durante cerca de año y medio la formación (que actualmente cuenta con Carles Guinart “Checkone” en substitución de Javi Linares) preparó un directo con canciones propias, revistiendo las comprometidas letras de “Les”, enfocadas hacia el hip-hop, de un sonido orgánico sustentado en arreglos funk y blues a cargo de los otros dos miembros del combo.

Así pues, los primeros temas de la banda se pudieron presentar en la “Nit de Reis i Rimes” en la noche de reyes de 2020, en la sede de la COP (Col.lectiu Obrer Popular de Ripollet), significativo punto de encuentro de propuestas sociopolíticas y culturales de la población situada en la comarca del Valles Occidental.

Influenciados por artistas que van desde Kendrick Lamar hasta los primeros El Club de los Poetas Violentos, pasando por bandas de sonido electrónico y Trip-Hop como Massive Attack, Portishead o Tricky, y en general la gran tradición de la música afroamericana, Riu Valenta acaban de publicar su primer EP con cuatro canciones que dan fe de un estilo personal en la forma y combativo en el fondo, que ya podemos disfrutar (de momento on-line).

A la espera de que la situación de pandemia en la que nos encontramos permita escuchar a Riu Valenta en el que, reconocen sus miembros, es su hábitat más natural, el directo, os dejamos con uno de los temas (los otros tres que conforman el primer lanzamiento de la banda se pueden escuchar igualmente en YouTube) que da buena cuenta de la calidad de una formación a la que auguramos un gran futuro. Así mismo, tenéis al final un enlace que lleva al Bandcamp del grupo.

Ricard.

Bandcamp de Riu Valenta

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“Els Gossos”: Disfrutando en familia.

Hemos asistido en la La Villarroel a esta obra intimista escrita y dirigida por el dramaturgo argentino Nelson Valente, traducida al catalán por uno de los actores protagonistas, Joan Negrié (también forma parte de la producción desde la sala que dirige, Sala Trono de Tarragona).

El cuadrilátero de pareja joven (Albert -Joan Negrié- y Laura –Sandra Monclús-) que invita a los suegros a casa (Alicia –Mercé Arànega– y Emili –Albert Pérez) da mucho juego, y el espectáculo de Valente no decepciona.

Es una de estas obras que no se centra tanto en argumentos, simbología o montaje como en la interpretación de los actores y actrices, que habla por sí sola. La virtud del espectáculo es precisamente ésa: su riqueza interpretativa; cada personaje es un mundo y la interacción entre ellos crea un resultado delicioso.

El golpe en la mesa real y figurado de Laura queda algo tamizado por el carácter poco enérgico que se le adivina, y el tono lastimero con el que larga su discurso le resta algunas simpatías, aunque supongo que quien más quien menos se siente identificado con su cuestionamiento radical al sistema. El contrapunto es Emili, genialmente interpretado por Albert Pérez. Cuando Laura es idealista, Emili es pragmático , cuando Laura critica el modelo, Emili lo defiende, y cuando en fin Laura busca salir de los lugares comunes, Emili se revuelca en ellos…. Esta especie de senyor Esteve irritante y monótono hasta la náusea que oscila entre lo banal y lo compulsivo es aquel ser acomodaticio y de vuelo gallináceo que habita en cada uno de nosotros y del que tanto tememos que someta a nuestros mejores sueños.

Alicia y Albert son los meros comparsas que asisten atónitos a esa batalla dialéctica. Madre e hijo comparten el haberse visto obligados a adaptarse al padre, con resultados dispares, la madre entregándose a la bebida y el histerismo, y el hijo escondiendo la cabeza bajo el ala y sometiéndose a los dictados paternos.

LO MEJOR DE LA OBRA: Las interpretaciones de todos y especialmente de Mercè Aránega y Albert Pérez, así como la interesante dialéctica que plantean entre la ambición y la resignación. Gran dirección de actores de Nelson Valente, que también imprime carácter a cada personaje desde el texto.

LO PEOR DE LA OBRA: No apta para quien busque bucear en aguas demasiado profundas.

Els Gossos‘ estará en La Villarroel hasta el 1 de noviembre. Espéctaculo que forma parte del Festival Grec de Barcelona.

Os dejamos un enlace al trailer de la obra:

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“Equus”: Rienda suelta a los símbolos.

Hemos asistido en el Escenari Joan Brossa a este clásico de la escena anglosajona, ‘Equus’ de Peter Schaffer, dirigido por Denis Fornés, y adaptado por Denis Fornés y Bernat Muñoz con el asesoramiento dramatúrgico de Pablo Ley.

Una deliciosa obra con ese inequívoco sabor inglés de los sesenta y setenta, con todo su imaginario: represión sexual, fanatismo religioso, disciplina, equitación, violencia, jueces y psiquiátricos.

El viejo psiquiatra (Carles Fígols), quien sabe si en las postrimerías de su carrera, por encargo de su amiga -jueza, claro- (Ivana Miño) trata de comprender los motivos de la horrenda mutilación que un adolescente (Lluís Arruga) ha cometido sobre seis indefensos caballos de las caballerizas donde trabajaba.

A la luz de las pesquisas del buen doctor, en seguida entran en escena los, cuanto menos pintorescos, progenitores del adolescente (Mercè Rovira y Xavi Lite), los cuales obligan al espectador a pensar que con ellos no es de extrañar que el chico acabe mal. Ella una fanática religiosa bastante histérica y él una especie de Ulises de medio pelo, pasto de cines X (era una época muy anterior a pornhub), rígido y ridículamente puntilloso.

Y el colofón es ese caballo (Andreu Lahoz en doble papel de equino y jinete) del que el niño primero y el adolescente después se prenda perdidamente.

A partir de ahí, la simbología que se nos presenta encarnada en los personajes da pie a múltiples interpretaciones y abre muchos interrogantes: ¿el chico se enamora del caballo o sublima más bien la atracción por el jinete? El psiquiatra y la jueza son sólo amigos? ¿Se dedicaban los padres a juegos BDSM (lo que antes se llamaba sadomaso) en su intimidad?

Con semejante carga de aquello que antes se llamaba “el subconsciente” no es de extrañar que cuando en muy sensual aparición la compañera de trabajo del protagonista, (Julia Ferré) viene a tentar a nuestro héroe entrometiéndose entre él y el caballo, la cosa acabe como acabe.

La obra estará en el Escenari Joan Brossa hasta el 25 de octubre.

LO MEJOR DE LA OBRA: Para nosotros, la acertada escenografía y montaje visual que transmite a la perfección la desazón y disyuntivas del protagonista, ese moverse entre lo divino y lo humano. Hay un gran trabajo del conjunto del equipo artístico y se presume mucha dedicación: la producción ejecutiva y diseño de producción (junto a Denis Fornés) de Martí Santcliment, el movimiento de Mamen Alcázar y Mai Rojas, el espacio sonoro de Guillem Vives y la música de Aleix Vives y Emili Bosch, las luces de Rubén Taltavull, Raul Solsona, Josep Fernández y Roc Laín, etc.

LO PEOR DE LA OBRA: Más que una desventaja, el hecho de que los temas estén algo pasados de moda (es curioso que la escena del coito sea más transgresora porque incumple la distancia social que porque nos presente unos desnudos integrales), pero que sean presentados con convicción y delicadeza , convierte al montaje en una pieza muy natural y en absoluto forzada.

Recordamos que el texto de la presente versión de ‘Equus’ está publicado por Arola Edicions y que podéis adquirirlo en el mismo teatro.

Os dejamos con un tráiler de la obra:

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“Els porcs també mengen verd”: Geometría variable.

Hemos asistido en el Teatre Tantarantana a esta producción de Medusa Cultura con autoría y dirección de Andreu Rifé.

Hemos subtitulado la entrada “geometría variable” porque la obra se centra en las distintas relaciones que se dan en el seno de una familia entre la madre, Rosa (Teresa Urroz) , el hijo casado Santi (Angel Roldán), el hijo soltero Adam (Jacob Torres), y la nuera Carol (Àngels Bassas). Así la obra se centra tanto en el mismo cuadrilátero en el que interactúa la familia como en los distintos triángulos donde se relaciona: Rosa-Adam-Carol,Carol-Jacob-Adam, Rosa-Adam-Santi y en fin en las líneas que unen a Rosa con la nuera y con cada uno de los hijos.

porcs 2

En seguida comprendemos que se trata de relaciones complejas y difíciles. La desgracia que le sobreviene al hijo mayor desencadena la crisis que ya se había anunciado; el espectáculo desgrana los diferentes sentimientos que la nueva situación despierta en cada uno de los miembros de la familia: la rivalidad entre suegra y nuera, los celos entre hermanos que les llevan a maniobrar entre ellos, el sometimiento del hijo menor a la madre y la reverencia de ésta por el hijo mayor, que le lleva a estar completamente cegada. A partir de una situación retorcida y grotesca, el texto no deja de ser una exageración dramática del día a día enrarecido de muchas familias, lejos de las armonías estereotipadas que nos venden las series de TV.

En definitiva, es una obra que sin grandilocuencias, dramatiza las tensiones y conflictos que en mayor o menor medida, están presentes en muchas familias.

La obra estará en el Tantarantana hasta el 25 de octubre.

LO MEJOR DE LA OBRA: La interpretación de los protagonistas y lo original del texto; plantear lo grotesco como recurso narrativo para bucear en aguas más profundas.

LO PEOR: El título. Parece que últimamente hay una cierta tendencia a impartir justicia política o social en los teatros, y entendemos que reducir la obra a una crítica del machismo, del abuso o del autoritarismo es hacer un flaco favor a una obra que para nosotros va mucho más allá.

Os dejamos un enlace a un trailer de la obra:

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“(Des) Encuentros”: Las interioridades en pareja.

En esta tan esperada reentré teatral tras el largo parón a causa de la pandemia, hemos asistido en la sala La Badabadoc a una obra que nos ha deleitado con su cercano intimismo.

La propuesta de Anabel Riquelme y Jesús Luis Jiménez con dirección de Alejandra Jiménez-Cascón es recrear las dinámicas de parejas muy diversas, con cambios de vestuario y registro casi vertiginosos, a base de breves pinceladas de situaciones, interacciones e interioridades que tienen como protagonistas a un amplio abanico de personas. Desde un aragonés apasionado de la jota que conoce una argentina con otras prioridades, una transexual enamorada sin remedio de un amigo, una chica que de tan independiente es incapaz de mantener una relación, hasta una pareja que dejaron pasar la oportunidad cuando eran quinceañeros y se reencuentran muchos años atrás. Todo sin rehuir algún toque dramático como el del maltratador, escena que nos ha parecido especialmente cruda porque además por desgracia es con frecuencia demasiado real.

Aunque el lenguaje de la obra es cercano y la obra huye de grandilocuencias, transmite a la perfección el complejo mundo de las relaciones de pareja, que en muchas ocasiones se dan por supuestas cuando en cambio están en continuo cambio y muchas veces en difícil equilibrio.

Tras el espectáculo asistimos a una charla coloquio con el actor, actriz y directora en que nos contaron cómo el proyecto fue tomando forma con aportaciones de los tres, y cómo se identificaron con los distintos personajes a los que daban vida.

PROS DE LA OBRA: Su frescura y dinamismo, con unas interpretaciones de los protagonistas muy versátiles como corresponde a la gran variedad de personajes que han de interpretar así como la riqueza conceptual ya que en breve tiempo la obra repasa multitud de circunstancias y situaciones.

CONTRAS: A veces te quedas con ganas de conocer el desenlace de algunos de los relatos, que quedan apenas esbozados.

La obra estará en La Badabadoc hasta mañana 21 de septiembre.

Cultura y algo más.

Os dejamos un enlace a una cápsula de la obra:

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Pearl Jam: La banda sonora de una generación.

Coincidiendo con estos momentos de pandemia y confinamiento tan terribles que estamos viviendo, se publicó hace unos días “Gigaton”, decimoprimer disco de una banda muy querida por nosotros como es Pearl Jam.

El álbum es la continuación de “Lightning Bolt”, editado hace ya siete años, por lo que es el que más ha tardado en llegar en la ya longeva carrera de la formación norteamericana. También es el trabajo más largo en su trayectoria.

El disco contiene 12 cortes encontrando entre ellos alguna que otra sorpresa: “Dance of the Clairvoyants”, primer sencillo que fue lanzado previamente a la publicación del álbum, tiene una inesperada cadencia entre funk y new wave que aporta frescura y variedad al listado de canciones, la mayoría de las cuales se ajustan más a lo que esperamos de un grupo como Pearl Jam. Esto es, rock rugiente y visceral que no desdeña la melodía, como en ese potente inicio que es “Who ever Said”, su continuación, la muy pegadiza “Superblood Wolfmoon” donde brilla con especial intensidad el trabajo vocal de Eddie Vedder, o ese rotundo “Quick Escape” de base monolítica, pero que es capaz de aportar muchos matices en su desarrollo gracias al esmero a las guitarras de Mike McCready y Stone Gossard.

El sentido de la épica del que siempre ha hecho gala la banda se hace notar en medios tiempos como el bello “Seven O´Clock”,  o en “Retrogade”, temas de esos que te van enamorando con las escuchas. “Never Destination” o “Take the Long Way” son intensos cortes de rock como se echa mucho de menos escuchar hoy en día en las radioformulas, y el cierre con la hipnótica y hermosa “River Cross”, construida a partir de un sutil mantra a base de órgano y bajo, es una canción que bien pudieran haber firmado en su momento R.E.M.

Cierto, en “Gigaton” hay también momentos flojos, como esa pseudo balada con cierto acercamiento a la electrónica que pasa sin pena ni gloria que es “Alright”, o la poco inspirada “Buckle Up”, mientras que la acústica “Come then Goes” quizá hubiese sido más adecuada para un disco en solitario de Vedder. Pero en conjunto, el álbum es un dignísimo trabajo que acierta especialmente en su apartado lírico, donde Pearl Jam aprovechan para cargar contra el insufrible inquilino actual de la Casa Blanca, o reflexionan sobre el cambio climático y el voraz capitalismo que nos ha llevado a él.

Cuando Pearl Jam publicaron su primer disco “Ten”en 1991, yo estaba dejando atrás la adolescencia y entraba de lleno en la juventud. Tantos años después, supervivientes sobre tantas otras formaciones surgidas en el cambio de década entre los 80 y los 90, constatamos que siguen siendo la banda sonora de buena parte de una generación ya madura como los miembros del grupo. Y extrañamente, en unos momentos tan difíciles como estos, su música resulta especialmente acogedora, cálida y reconfortante. Como reencontrarse con un viejo amigo al que hace tiempo que no ves y que sabes que ya no va a contarte que hay grandes novedades en su vida, pero del que no te habías dado cuenta que echabas mucho de menos.

Ricard.

Os dejamos con los vídeos de “Dance of the Clairvoyants” y “Superblood Wolfmoon”:

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“Solitud”: Narrativa visual.

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Hemos tenido la oportunidad de asistir antes de la suspensión de las actuaciones por la alarma sanitaria a esta deliciosa Solitud basada en el clásico de Caterina Albert i Paradis (Victor Català), adaptada por Albert Arribas y dirigida por Alicia Gorina.

El recurso utilizado en esta ocasión para trasladar al público el clásico de Caterina Albert ha consistido en respetar el texto, repleto de giros dialectales, barroquismo romántico  y simbología; hubiera sido una lástima que se perdiera semejante riqueza idiomática y así la técnica aplicada ha consistido en que los actores y actrices, a modo de lectura teatralizada, narraran el texto.

Pero el recurso narrativo tiene un acompañamiento visual muy acertado, la escenografia de Sílvia Delagneau, con un escenario modular que va cambiando al mismo modo orgánico del relato, la iluminación de Raimon Rius, con esos tonos anaranjados y ocres que transmiten melancolía, el vestuario de Barbara Glaenzel que ha optado por el realismo, dan al relato una cadencia mágica, intimista, que contrasta con la crudeza del relato, ese romanticismo repleto de bajas pasiones, oscuros secretos y soterrada violencia.

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La protagonista de la historia es Mila (gran María Ribera), la muchacha que llega cargada de ilusiones al campo y que poco a poco va perdiendo la inocencia al contemplar cómo su marido Maties (Oriol Guinart) se revela una persona holgazana y miserable, que dedica mil recursos a sacar dinero del culto al santo de la ermita y que se aúna con el oscuro Ánima (Pepo Blasco) para entregarse al vicio del juego y a cosas peores. La única brizna de aire fresco es el pastor (Pol López), personaje que da el contrapunto al cargado ambiente de la ermita y que jugará un papel importante en el desenlace. Una historia de formación, una reivindicación de lo femenino (resulta muy significativo que el único hombre virtuoso del relato carezca de virilidad, de lo que se queja amargamente Mila).

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Esperamos que pase esta crisis y que vuelva pronto a los escenarios.

LO MEJOR DE LA OBRA: El meticuloso respeto al texto original y el excelente Pol López, que habla todo el rato en dialecto pirenaico (aunque al parecer la montaña en la que se inspiró Caterina Albert estaba cerca de Torroella de Montgrí), con rondalla a los espectadores en un ingenioso entreacto, incluída.

LO PEOR DE LA OBRA:   A veces el recurso visual al continuo devenir orgánico del escenario, con los operarios reales del teatro en continuo montaje, distrae un poco, aunque quién sabe si se ha buscado ese efecto como de sombras que acompañan a los protagonistas en su evolución.

Ignasi.

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