Archivo mensual: julio 2018

Jack White en el Cruïlla Barcelona (12/07/18): Rock a medio camino entre lo clásico y lo experimental.

En un inicio de verano musical explosivo en Barcelona, hemos podido disfrutar de diversos conciertos (desde Guns and Roses en el Estadi Olímpic hasta el especialmente memorable de Pearl Jam en el Palau Sant Jordi), de los cuales podíamos haber dado cuenta en nuestro blog, pero como sentimos una especial debilidad por Jack White (de quien ya habíamos comentado alguno de sus discos en el pasado), y también por un festival como el Cruïlla (del cual también hemos hablado anteriormente), nos hemos decantado por reseñar el reciente concierto del norteamericano en el contexto, creemos que inmejorable, de dicho evento.

De entrada nos sorprendió la buena entrada que recogió el festival en esta primera jornada en que solo actuaban otros dos músicos: el bluesman Seasick Esteve, y Bunbury, quien precedía en el primer caso y actuaba después en el segundo, a Jack White, completando un cartel curioso y muy atractivo al mismo tiempo.

Por lo que se refiere a Jack White (nuestros trabajos nos impidieron poder llegar a tiempo de ver a Seasick Esteve), el cantante salió a escena puntual, acompañado por un bajista-guitarrista a ratos, dos músicos que se encargaban de los teclados y otros instrumentos así como de hacer coros, y una fenomenal baterista, acometiendo una introducción de musculoso blues-rock que desembocó en una “Over and over and over” que es una de las canciones más enérgicas y asequibles de su último álbum, el muy experimental “Boarding house reach”.

Desde ese momento, White se dedicó a hacer un repaso a su ya extensa carrera en la que no faltaron temas de la banda que lideró junto a Meg White, The White Stripes (“Hotel yorba”, “The hardest button to button” o la inevitable “Seven nation army” como colofón a la actuación entre otras), o de otros proyectos paralelos como The Raconteurs, con ese pequeño hit que es “Steady as she goes”, canción que sonó en el tramo final del concierto y que fue especialmente bien recibida por la audiencia.

En medio de todo ello, temas del cantante en solitario, con especial parada en ese “Boarding house reach” que ha recibido críticas muy tibias (algunas terriblemente malas), pero que a nosotros nos parece uno de los grandes trabajos discográficos del año. Y es que canciones como la deconstruida “Corporation” o la preciosa “Connected by love” valen su peso en oro. También destacaron cortes de su anterior disco solista como “The black bat licorice” o “Would you fight for my love?”.

Con un sonido potente pero nítido y una puesta en escena preciosa donde dominaban, como en las portadas de sus discos en solitario, los colores azules en las luces y en unas proyecciones que podríamos calificar de retrofuturistas, el rock engarzado en las raíces clásicas del género mezclado con elementos experimentales (menos evidentes en directo que en estudio) de Jack White, brilló con intensidad frente al mar de Barcelona dejando satisfechos a todos los asistentes al concierto.

Poco después, en el mismo escenario, aparecería Bunbury. Dicen algunos que su actuación superó a la de Jack White (solo pudimos ver el principio del show por tener que madrugar al día siguiente y la verdad es que sonaba muy bien). Debió ser realmente grande si fue así.

Ricard y Laura.

Os dejamos con los dos vídeos de adelanto del último disco de Jack White:

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“En el fondo”: La violencia contra la mujer.

 

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En el marco del Ciclo de Género que nos ofrece la sala La Badabadoc en el barrio de Gracia de Barcelona nos llega esta descarnada obra de Argentina, escrita y dirigida por Pilar Ruiz y protagonizada por ella misma y Fabricio Mercado, que también ha diseñado la escenografía.

Un escalofrío nos sacude cuando tras ver irrumpir a la desigual pareja en el escenario (ella casi una niña de aspecto frágil, él un hombre alto y brutalmente determinado) poco a poco vamos comprendiendo con horror que se trata de un proxeneta con una de las chicas a las que explota que acude a refugiarse, siguiendo órdenes del jefe de la banda, a la casa donde hace años la secuestraron, siendo una niña. Los punzantes recuerdos de una niñez robada se añaden a la desazón que impregna toda la obra.

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La tortura física y mental, el horrible sufrimiento de quien se ha visto privada de infancia, a quien se ha aterrorizado con mentiras para esclavizar aún más su cuerpo, sometido a tantos abusos que ha acabado por normalizarlos, son los temas de esta implacable obra. Si las víctimas de la violencia no tienen género, es en cambio innegable que existe una violencia exclusiva contra las mujeres, la violencia del sometimiento y de explotación de su sexualidad, y de esa violencia trata la obra.

La protagonista ofrece una interpretación enérgica y brillante, muy emotiva y meritoria: no es fácil pasarse la hora que dura la obra transmitiendo al público esa sensación de incomodidad y sufrimiento, y sin embargo Pilar Ruiz lo consigue. También brillante Fabricio Mercado, que dota de muchos matices al personaje, puesto que nos va pareciendo obvio que no solamente ha irrumpido en la vida de la chica para torturarla sino que a su manera siente algo por ella y que su niñez también le fue robada.

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La obra estará en la Badabadoc hasta el 29 de julio.

PROS DE LA OBRA: Sin duda alguna, la fuerza interpretativa de sus personajes y la recreación fidedigna de la violencia y el abuso, hasta el punto de sobrecoger al espectador. Una obra necesaria.

CONTRAS DE LA OBRA: No tiene propiamente un argumento, se trata más bien de un retazo brutal de realidad, la recreación de unos momentos atormentados.

En el fondo” es imprescindible por el tema que trata, por su reivindicación y por la calidad que ofrece. Otra vez, la Badabadoc nos tiende un puente al mejor teatro argentino.

Ignasi y Laura.

 

Web de La Badabadoc – información sobre “En el fondo”

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“Una gossa en un descampat”: Crónica del dolor íntimo.

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En el marco del Festival Grec de Barcelona, hemos asistido en la Sala de Baix de la Sala Beckett a esta interesante obra de Clàudia Cedó, con dirección de Sergi Berbel.

El espectáculo se adentra en el tormentoso mundo del dolor íntimo, de esos dramas personales que sólo quien los ha vivido conoce, mientras que quienes están alrededor, cerca pero a la vez muy lejos, sólo perciben por reflejo de quienes los están padeciendo.

El paisaje desolado de lo que pudo haber sido y no fue, de lo que ya pasó, es el marco de esta obra. Un paisaje emocional que evoca un cautivador espacio visual  a media luz (se nota el oficio y creatividad de Max Glaenzel y Kiko Planas) repleto de objetos abandonados, como un fantasmagórico Chernóbil. El paseo de las protagonistas entre las ruinas se interrumpe, en un acertado juego escénico, por las escenas hospitalarias que se rememoran  , donde las protagonistas Vicky Luengo y Maria Rodriguez, una el alter ego de la otra, (gran trabajo de ambas actrices, que además se alternan en sus papeles según el día de la función),  dan vida a una mujer que está a punto de dar a luz, o eso cree.  La autora ha querido centrarse en la soledad ante el dolor y la tragedia. Es curioso como alguien como el propio padre del bebé, interpretado con acierto por Pep Ambrós, se presenta como alejado, dando soporte a la mujer pero a la vez incapaz de participar de su miedo durante una parte de la obra.

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El inexorable desenlace al que se acerca la obra es cíclicamente tamizado, en un ritmo muy sabio, por la aparición de personajes y una historia secundaria, que permiten algunos respiros al espectador, y a actrices y actores. En ese sentido, genial como siempre Queralt Casasayas, en sus entrañables papeles de enfermera primeriza y hermana de la protagonista, y especialmente Anna Barrachina, que se alterna con soltura en los papeles de grave doctora portadora de malas noticias, en alocada madre que ni siquiera vagamente participa en la tragedia, en la actriz de la que se enamora el director, interpretado por Xavi Ricart,  que también representa al padre que cuando entra en la habitación de su hija pretende de modo pueril dar lecciones sobre la medicación…

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PROS DE LA OBRA: Una exploración del dolor muy realista y fidedigna, en la que hay escenas que realmente hacen olvidar que estamos presenciando teatro.  El doble lenguaje visual -ruinas y hospital- transmite perfectamente los dos momentos del drama, el angustioso presente y la mirada nostálgica y amarga que se vuelve atrás y que no encuentra consuelo.

CONTRAS DE LA OBRA: Tal vez el desdoblamiento del personaje principal en las escenas de hospital no le añade fuerza narrativa ni simbólica.

La obra estará en cartel hasta el 29 de julio.

Os dejamos un enlace al tráiler de la obra

Ignasi y Laura.

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