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Xavier Gosé: El MNAC recupera una de las figuras clave del modernismo catalán.

Hace ahora cien años moría el ilustrador catalán Xavier Gosé, representante del estilo modernista vigente a principios del siglo XX. Coincidiendo con la efeméride, el MNAC (Museu Nacional d´Art de Catalunya), le dedica una retrospectiva a este artista que continua siendo bastante desconocido en relación a otros grandes nombres de la época en la que realizó su obra.

Xavier Gosé nació accidentalmente en Alcalá de Henares (su padre leridano era perito agrónomo y estuvo destinado en tanto que tal en dicha ciudad) el 2 de julio de 1876, y murió en Lleida el 16 de marzo de 1915.

Fallecido el padre cuando tan solo contaba cuatro años, Gosé y su familia se instalaron en Barcelona. Ya joven, se matriculó en La Escuela de la Lonja, donde tuvo como maestro al también dibujante y pintor Josep Lluís Pellicer. Se forma allí como ilustrador y empieza a colaborar en revistas como Barcelona Còmica, Revista 4 gats, L´Esquella de la Torratxa o La Saeta.

En 1900 se traslada a París, donde malvivirá durante un par de años hasta que dos revistas satíricas, La Rire y L´Assiette au beurre, le dedican sendos números monográficos. Seguirá publicando de manera irregular su trabajo en Paris y en revistas de Barcelona a las que continúa enviando sus ilustraciones, y conseguirá así mismo que se le dediquen algunas exposiciones en distintas ciudades (la propia Paris, Madrid, Barcelona…) hasta que al estallar la primera Gran Guerra en 1914, regresa a Lleida. Enfermo de tuberculosis, morirá poco después justo cuando su trabajo empieza a recibir un reconocimiento más consistente.

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Xavier Gosé

Como hemos apuntado anteriormente, Gosé es un artista no demasiado conocido al cual quizá no se le haya hecho nunca suficiente justica. Siendo uno de los nombres del arte catalán más internacionales de principios del siglo XX, destacó no solo como ilustrador, sino también como pintor y diseñador de moda. En cualquier caso su trabajo nos parece subyugante, lleno de encanto. Su trazo fino, elegante y lleno de detallismo, se inspiró en movimientos contemporáneos como el cubismo pero también en propuestas estéticas alejadas de él histórica y geográficamente como el arte persa, siendo claro representante del modernismo, aunque tuviera también un pie en el art decó. En cuanto a sus temas, Gosé muestra en sus obras la vida mundana de dandis, prostitutas, y personas de toda índole y condición (con predilección por la figura femenina) paseando por los bulevares, en las carreras de caballos o en los cafés-concierto.

La exposición del MNAC recoge obras de todas sus épocas, desde la Barcelona de Els quatre gats, al París de la Belle Epoque cuyo ambiente supo plasmar magistralmente en sus ilustraciones. Será la mayor retrospectiva dedicada al autor que se haya hecho nunca, con obras provenientes del propio MNAC, otros museos y diversas colecciones privadas.

Os dejamos con algunas bellas ilustraciones de este gran artista, y por supuesto os invitamos a que os paséis por la tan merecida exposición que el MNAC le dedica (se puede ver hasta el 20 de marzo).

Ricard.

Para más información clica abajo:

Web del MNAC/Información sobre la exposición dedicada a Xavier Gosé

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París, New York, Barcelona: Miradas sobre ciudades en la colección Thyssen.

Hemos tenido ocasión de asistir en el Espai Carmen Thyssen del Monestir de Sant Feliu de Guixols a la exposición Barcelona, París, New York: d´Urgell a O´Keeffe, que estará hasta el 18 de octubre en dicha sala.

Diversos pintores de los tres países, a caballo entre el siglo XIX y XX, representan en sus obras diversas perspectivas sobre el entorno urbano que a cada uno era familiar, desde lo intimista a lo social, pasando por lo costumbrista.

Vimos obras de los catalanes Eliseu Meifrèn, Josep Amat, Joaquim Pursals, Joaquim Sunyer, Antoni Ferrater, y Antoni Clavé; los franceses Henri Le Sidaner, Camille Pissarro, Ferdinand Puigdadeau, Maurice Lobre, de los anglosajones John A. Grinshaw, Reginald Marsh, John George Brown, John William Hill, Lowell Newsit, y de varios otros como Georgia O Keefe, Childe Hassam o Kokoschka.

Gran amalgama de pintores y estilos (desde el postimpresionismo y el realismo, hasta las vanguardias) que conforman una variada y enriquecedora exposición.

Hemos seleccionado algunas de ellas para comentar en nuestro blog:

“La Nevada de 1887“del catalán Joaquim Pursals (mismo año), óleo sobre tela.  (Hay alguna incongruencia en algunos catálogos que la titulan la Nevada de 1881, aunque dado que precisamente la atípica gran nevada cayó en 1887 podemos suponer que ése es el título correcto).

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El autor, relativamente desconocido,  capta, como si de una fotografía se tratara, el improbable plácido paseo de un matrimonio burgués, durante la gran nevada de febrero de 1887 ( la obra se refiere a la histórica nevada que el 10 de febrero  cayó sobre Barcelona y que al parecer fue la más importante del siglo XIX). Resulta divertida la naturalidad con la que parecen tomarse los paseantes un fenómeno poco frecuente en nuestro litoral mediterráneo, y la escena resulta de un costrumbrismo entrañable, con sus tranvías tirados por caballos, el Teatro Principal al inicio de las Ramblas en primer plano (con su fachada original antes del incendio de 1913; la obra parece pintada desde la Plaça de Joaquim Xirau, y podemos apreciar también una deliciosa fachada neoclásica a la izquierda, en la confluencia con Escudellers, edificio que aún hoy existe).  La meritoria luminosidad, con unos acertados tonos grises sobre el blanco de la nieve, rotos tan sólo por el azul de lo que podría ser un cortinaje del teatro,  componen un exquisito cuadro realista que anticipa los valores mesurados del noucentisme frente a la exaltación modernista: el orden burgués, cercana la Exposición Universal del 1888,  es objeto de idealización e implícita alabanza.

“El perdonavides del veïnat” (1866) , óleo sobre tela del inglés, afincado en Nueva York, John George Brown.

Nos ha encantado este delicioso retablo de la vida picaresca que nos remite a la añeja tradición de un Velázquez, aunque centrada en las calles de la pujante Nueva York del siglo XIX.

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Precisamente la vida de este pintor inglés, como hemos dicho, afincado en Nueva York, tiene algo de novela picaresca, ya que estudió artesanía del vidrio en Inglaterra, en un intento de su padre de disuadirle de que se dedicara a la pintura. Sin embargo, la artesanía le sirvió para acabar casándose con la hija del propietario de la fábrica de vidrio de Brooklyn en la que entró a trabajar. Sus cuadros con temática pandillera de barrio tenían al parecer mucho éxito entre las clases acomodadas de Nueva York lo que llevó al pintor a cosechar gran éxito.

La composición del cuadro, con los personajes en afectada pose, subraya ese clasicismo. Se trata seguramente de hijos de emigrantes irlandeses o italianos, aprendices de tiendas, limpiabotas o mendigos, desaliñado uno, descalzo o despeinado el otro; el cuadro  alude  vagamente a la problemática  social de la época, a unos hijos de emigrantes dejados de la mano de Dios que se buscan la vida como pueden, incluso cuidando a sus hermanos más pequeños. Los colores vivos y la forzada composición atenuan la dureza de la temática, despojándole de cualquier afán reivindicativo para dotarle más bien de un colorido costrumbrismo.

Visión diferente, más idealizada, la que nos trae el autor norteamericano John William Hill en su acuarela “Vista de Nueva York desde los altos de Brooklyn” (1836), donde la inmensa bahía, con Manhattan al fondo, y el estuario llamado East River en primer plano,  es representada con todo el esplendor y bullicio de una ciudad en efervescencia, con el recientemente abierto canal de Erie que conectaba con los Grandes Lagos y que supuso que la ciudad se convirtiera en la primera ciudad de Estados Unidos, por delante de Philadelphia.

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Las velas de los barcos y chimeneas de las fábricas sugieren la pujanza de una ciudad a la que esperaba un brillante futuro. Lo uniforme del color y la escasez de relieve sugieren una especie de modernización del género de los mapas medievales,  para transmitir una imagen estereotipada y acrítica del paisaje urbano, aunque lo armónico de la composición y la suavidad de los colores que elige el autor, nos transmite una vez más el orgullo de una clase burguesa que modernizaba el país, como la familia que en primer plano contempla el ajetreado paisaje.

De  vuelta a nuestro viejo continente, apreciamos la exiquisita “Tarda de tardor” (1895) óleo sobre tela del pintor francés Henri Le Sidaner:

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En este cuadro el autor recrea una escena intimista, sirviéndose de algunos de los principios del postimpresionismo: los colores no se mezclan en la paleta sino que se yuxtaponen para que sea el ojo del espectador el que los combine, para formar una deliciosa escena otoñal que invita al recogimiento: la luz tenue, la quietud de unos árboles de los que no parece moverse ninguna hoja, el silencio de la lectura. Todo en el cuadro nos remite también a un orden burgués, (el postimpresionismo suponía una reivindicación del sosiego frente a lo transgresor y colorista de los primeros impresionistas) , teniendo como protagonista a una mujer que parece no tener demasiadas preocupaciones mundanas en la cabeza.

Y el último cuadro del que queremos hablar en esta reseña es “El tocador de Jacques-Emile Blanche” (1888), óleo sobre tela del pintor francés Maurice Lobre.

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Exquisita muestra de la llamada pintura de género. En ella se ve muy clara la influencia de un Rembrandt o un Velázquez, (al que el autor fue a estudiar al Prado junto con su condiscípulo Ramon Casas). Jacques-Emile Blanche era otro pintor (autor del célebre retrato de Proust, por ejemplo), y en el cuadro se nos muestra el interior de una de las estancias de su casa, con el clásico juego de reflejos, y una joven a punto de abandonar la escena, con una precisa iluminación lateral, intimismo burgués de interior en contraposición al exterior que hemos contemplado en el cuadro anterior. La armonía de la composición, lo preciso y claro del trazo, anticipan el hiperrealismo, a la vez que la suavidad de los colores invitan a un cálido recogimiento, sugieren una salida seguramente breve para retornar pronto a la seguridad del hogar y en fin, dibujan un preciosismo de los objetos colocados con cuidado en el tocador y sobre el alfeizar, signos todos ellos una vez más de la seguridad y valores de una determinada clase social.

Una exposición deliciosa con una muestra del rico panorama pintórico de finales del siglo XIX e inicios del XX, que desde el blog recomendamos a todos los amantes de la pintura.

Ignasi y Laura.

Para más información clica abajo:

Web del “Espai Carmen Thyssen”

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MEAM: El múseo de las múltiples propuestas.

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Desde “Cultura y algo más” nos complace hablaros de nuevo sobre el Museu Europeu d’Art Modern (MEAM) de Barcelona, espacio donde se ofrece un amplio abanico de propuestas artísticas y del que os hemos dado información en anteriores entradas.

Hasta el domingo 12 de abril se podrá disfrutar de la exposición sobre Golucho, pintor enmarcado en el Nuevo Realismo.

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Golucho (Miguel Ángel Mayo), nacido en Madrid en 1949, aprendió a pintar de forma autodidacta estudiando las obras pictóricas expuestas en el Museo del Prado y en el Casón del Buen Retiro. Entre 1968 y 1973 residió en París, donde vivió el final de la bohemia… aquel modelo de vida le interesaba mucho y se puede afirmar que sigue instalado en él.  Al volver de Francia, Golucho inició la nueva figuración española o nuevo realismo junto a otros pintores como Andrés García Ibañez y Dino Valls, y creo junto a ellos y otros artistas el manifiesto contemporáneo La Gallina Ciega.

Golucho, todo un referente en el arte, se caracteriza por su grado de autoexigencia como pintor, que huye del mercado, que no otorga concesiones y que tiene un estilo propio que ha experimentado un gran desarrollo a partir de los años noventa.

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Su obra surge de un constante diálogo con la pintura, de una exploración del ser humano a través del trabajo con personajes característicos, cuya vida se ha vivido intensamente. Sus retratos son certeros, impactantes, personalizados… cada obra guarda un mundo interior que se muestra tras un trabajo de investigación y de creación con técnicas muy complejas. El proceso de elaboración de la obra es un viaje, una aventura fascinante.

También se puede visitar la colección permanente Arte Contemporáneo Figurativo del museo. Próximamente, en el mes de junio, se podrá ver la exposición de obras ganadoras del 2º Concurso MOD-PORTRAIT, en colaboración con “Artelibre”.

Además, el público puede seguir disfrutando de diversos ciclos musicales:

– Ciclo “Blues y estilos afines“. Todos los viernes a las 18h, excepto el 1 de mayo. El sábado 16 de mayo hay un concierto especial en ocasión de La Nit dels Museus.

– Ciclo “Sábados de música clásica“. Todos los sábados a las 18h.

Iryna Parr: “Like chocolate. The show“. Presenta su álbum debut, creado entre La Habana, Londres y Barcelona,  con un espectáculo único de raíces cubanas y aires cosmopolitas: jazz, blues, soul y swing con aires de cabaret, pop y rumba.

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El museo organiza muchas más actividades, cursos, etc., en torno al arte. Pronto podréis leer más noticias sobre el MEAM en nuestro blog.

Ignasi y Laura.

Os dejamos con un documento audiovisual que el MEAM ha dedicado a Golucho a modo de presentación de su exposición:

Para más información clica abajo:

Web del MEAM/Información sobre Golucho

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Josep Llimona en el MEAM: Noucentisme Simbolista.

Hace algunos días asistimos a la exposición que el MEAM (Museu Europeu d´Art Modern) está dedicando desde el pasado 3 de diciembre al escultor Josep Llimona, cuya obra, profusamente reproducida en panteones, parques, y viviendas particulares, forma parte del imaginario de muchos barceloneses.

De esta interesante muestra nos ha llamado la atención el modo magistral en cómo este artista aunó los principios del noucentisme,  -es decir,  la mesura, el pragmatismo y el sentido patriótico y religioso-, con el simbolismo romántico  precursor de las vanguardias, -dominante por ejemplo en su contemporáneo Aristides Maillol-. No en vano Josep Llimona fue uno de los fundadores del Cercle Artístic de Sant Lluc, grupo de artistas fuertemente influídos por sus creencias católicas, con Antoni Gaudí a la cabeza. Así, en la obra de Llimona, el pudor y la fe están muy presentes…  Sin embargo, algo tiene el escultor que trasciende la adscripción a uno u otro movimiento: en su obra podemos entrever con toda claridad unas pinceladas, un halo, una referencia a ese simbolismo que pretendía alejarse de la fiel representación de la realidad mediante la evocación de estados de animo, valores, o experiencias místicas o ascéticas.

La primera comunió, 1902, yeso policromado.

“La primera comunió”, 1902, yeso policromado.

Por ejemplo, en la obra “La Primera Comunió” en absoluto se nos presenta una imagen arquetípica y aséptica del sacramento, sino que sus protagonistas aparecen como sensuales bellezas arrebatadas de misticismo, en un estado de aparente extásis, con los labios entreabiertos en evocadoras poses. De algún modo cuesta imaginarse semejante despliegue de exuberancia espiritual y sensual en la casa de algún circunspecto fabricante como el que él mismo esculpió y pudimos disfrutar en la exposición.

Retrat d'un industrial de Terrassa, 1892, mármol

“Retrat d’un industrial de Terrassa”, 1892, mármol

En la escultura “Retrat d’un industrial de Terrassa“, por el contrario, de caracter más realista, en el que se representa a un señor de la floreciente burguesía téxtil terrassense, vemos reflejado el gusto historicista adquirido en la estancia romana del escultor; la gravedad y dignidad del gesto asemejan los de un magistrado romano y la escultura transmite la serenidad y seguridad de unos valores bien arraigados, de un pater familias que guía con mano firme los destinos de sus fábricas y su familia.

"Senador Romà", 1880, Bronce

“Senador Romà”, 1880, Bronce

La obra “Senador Romà” fue la primera realizada por el autor una vez obtenida una beca (llamada pensión en aquella época) del Ayuntamiento que le permitió marchar a Roma (a la que le faltaba poco para ser sustituída por París como meca artística de la época) para proseguir sus estudios de escultura. En ella ya podemos apreciar el virtuosismo de un joven Llimona (contaba solo 16 años cuando la ejecutó) . La gravedad del personaje queda perfectamente humanizada por su mirada noble y los pliegues de su cara.

"El Treball", 1908, bronce con base de piedra

“El Treball”, 1908, bronce con base de piedra

Y para cerrar el círculo conceptual, reproducimos una escultura realizada para su presentación en la Exposición de Bruselas de 1910, “El treball“, obra fuertemente influída por el trabajo del escultor belga Constantin Meunier, escultor que pretendía reflejar en sus obras el imaginario de la revolución industrial que se encontraba en su apogeo en Bélgica. En la escultura de Llimona vemos un intento de dignificación y una idealización del trabajo manual precursor de las vanguardias, en especial del arte sovietico, aunque atenuado por la visión católica de Llimona que más nos remite a la doctrina social de la Iglesia (pocos años antes se había publicado la encíclica de rerum novarum, del Papa León XIII, en la que se denunciaba la situación miserable de la clase obrera). El trabajador, herramienta en mano y mirada en el horizonte, enjuto en comparación con el patrono que antes hemos contemplado, parece reivindicar la importancia de su obra y reclamar una mejora en las abyectas condiciones laborales y sociales que debía padecer la clase obrera de la época.

La exposición estará en el MEAM hasta el próximo 1 de marzo, y os animamos a acudir a visitarla, como exposición ideal para todo aquel que se interese por la escultura figurativa de principios del siglo pasado, y el contexto social que la produjo.

Como ya os habíamos comentado en una de nuestras anteriores entradas, el MEAM, además de las exposiciones, ofrece otras actividades culturales, entre las que se encuentran conciertos y recitales diversos. Esta semana se ha iniciado el I Cicle de Gospel i Espirituals de Catalunya con la actuación del grupo Sedeta Gospel Sisters. El entorno arquitectónico del museo es ideal para este tipo de conciertos, pues favorece mucho la acústica y el público se puede sentir muy cercano a los artistas. También participan en él 8 corales catalanas. Os adjuntamos la programación de este ciclo que tendrá lugar cada jueves durante los meses de enero, febrero y marzo. Los promotores son Vicente Zumel y Roser Blues, expertos en el género, que también organizan el ciclo “Friday’s Blues” cada viernes en el MEAM.

Ignasi y Laura.

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El MEAM reivindica la escultura figurativa.

meam Hemos asistido a la exposición “Una mica d´escultura, si us plau!”,  en el Museu Europeu d´Art Modern de Barcelona (MEAM), museo que reivindica el arte figurativo en contraposición a la abstracción y conceptualismo dominantes, y  del que ya os hemos hablado en algunas entradas. La exposición presenta variadas esculturas de la colección propia del museo, de multitud de autores europeos de entre medidados  del siglo XIX y principios del siglo XX, con el hilo conductor de la representación más o menos alegórica o realista de la figura humana, que representa para todos esos escultores un ideal de belleza siempre digno de aprehensión. Así, se nos presentan figuras ya en estado hierático, ya expresivo, ya realista o alegórico, pero siempre exaltando la estética de lo humano. emmanuel-hannaux-la-sirene-et-le-poete-13645 No olvidemos que mucho antes de que el arte contempóraneo intentara aprehender conceptos, estados de ánimo o emociones, el arte figurativo no había sido ajeno a dichas intenciones, y las esculturas de la exposición son una buena muestra de ello. La exposicion es ambiciosa, con obras de decenas de escultores europeos, muchos de ellos consagrados por el público burgués a partir de su participación en las Exposiciones Universales tan del gusto de la época. 2014-09-07 16.32.18 La muestra abarca esculturas que pueden inscribirse en diversos movimientos artísticos, siguiendo la evolución propia del arte de aquellos años,  desde el historicismo clasicista, pasando por el Art Noveau y en fin llegando al Art Decó. Dado lo vasto de la exposición que como decimos abarca un periodo histórico de más de un siglo y presenta esculturas de autores de variadísimas procedencias, en esta reseña os reproducimos algunas de las obras que pudimos contemplar. ia En la obra “Alegoria del Invierno“, del italiano Giovanni Maria Benzoni, observamos el gusto clasicista, el gesto grave y un tanto adusto del anciano que encarna en el imaginario popular la estación de final de año. La escultura irradia autoridad y sabiduria, como si de un Aristóteles se tratara, cubierto del manto de un filósofo. meam2 En la escultura “La jeunese o les Trois Filles“, del escultor francés Max Blondat, vemos a tres niñas que parecen observar algo, con miradas divertidas y tiernas. El tema de la infancia es a menudo respresentado por los escultores de la época, pero pocas imagenes han alcanzado la popularidad de esta escultura que figura reproducida como fuente ornamental en muchas ciudades europeas.  La deliciosa expresividad del juego de las niñas nos transporta a esa época inocente y frágil a la que todos pertenecemos. La Victoria Otro de los grandes temas clásicos, la victoria, es representada con ese nombre en la escultura del polaco Henryk Kossowski,  también en su formulación clásica, recordando a la helenística “Victoria de Samotracia”, para distanciarse de la cual se publicó precisamente el manifiesto futurista. Destacamos en esta escultura el realismo de los pliegues de la ropa y de las alas, en un conjunto que evoca un arcángel que trompeta en mano extiende un manto protector con su laurel de la victoria. 2014-09-07 16.29.54 También de resonancias helenísticas admiramos “La tempête et les nuées”, del francés François Raoul Larche, en la que podemos observar el desnudo femenino junto a las fuerzas de la naturaleza, obra que en su época generó una cierta polémica por la agresividad del gesto de la mujer que encarna esa violenta tempestad, y que ahora nos cautiva. escultura meam Finalizamos con una deliciosa escultura anónima que ya anticipia el Art Decó, esa exaltación de lo funcional y lo tecnológico que constituirá la inspiración de las vanguardias del siglo XX. Una representación de la diosa Diana en sugerente pose que apunta a un moderno reloj; cautivadora pieza de decoración que no desentonaría en ninguna de las grandes casas modernistas barcelonesas. Podréis admirar la exposición hasta el 12 de octubre en el MEAM.  Una cita incomparable para quien desee aproximarse a la escultura europea de hace un siglo. Ignasi y Laura.

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“Clavé 100 años”: Revisando la obra de uno de los grandes pintores del siglo XX.

1Desde el pasado 10 de mayo se puede ver en Can Framis, sede de la Fundación Vila Casas (Calle Roc Boronat, 116-126 de Barcelona), la exposición retrospectiva que se dedica al pintor Antoni Clavé con motivo del centenario de su nacimiento.

Antoni Clavé (Barcelona 5 de abril de 1913, Saint-Tropez 30 de agosto de 2005) está considerado uno de los nombres más destacados  en el desarrollo del arte pictórico a lo largo del siglo XX. Tras la guerra civil española, se exilió inicialmente en Perpignan (donde realizó su primera exposición) y más tarde en Paris, trasladándose finalmente a Saint-Tropez.

Fue gran amigo de Pablo Picasso, de quien recibió una fuerte influencia dejando de lado el clasicismo y expresionismo inicial de su obra para embarcarse en un estilo más abstracto y cercano al cubismo. De hecho, su arte estuvo en constante evolución, de manera que llegó a dejarse influenciar incluso por el pop art, si bien dejando siempre una impronta muy personal en todo su trabajo.

A parte de cómo pintor, se valora mucho a Clavé por su obra como cartelista, y su trabajo como ilustrador y decorador en teatro, llegando a obtener gran fama como escenógrafo. Igualmente, colaboró en revistas como “Pocholo” y otras publicaciones, dando muestras de su talento como dibujante. Su versatilidad como artista se puede advertir en el hecho que llegase a ser candidato para un premio Oscar gracias a su trabajo en la puesta en escena de “Hans Christian Andersen”, película dirigida en 1952 por King Vidor.

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Su inquietud creativa le lleva a inventar la técnica conocida como papier froissé, la cual nació fruto de su experimentación con el collage tras usar aerosol sobre papeles arrugados. En la época en la que descubre esta nueva forma de trabajar, mediados los años 70, se consolida definitivamente su fama al dedicársele diversas retrospectivas en importantes museos, entre ellos, en 1978, el Georges Pompidou de Paris. Más tarde, ya en los años 80, su obra se expone en ferias tan determinantes como la Bienal de Venecia.

Ahora podemos ver en la ya mencionada Fundación Vila Casas, una muestra de su obra que abarca ni más ni menos que cerca de 80 piezas, cedidas todas ellas para la ocasión por coleccionistas catalanes.  Sentimos una admiración especial por este artista, por lo que hemos querido recomendar aquí esta exposición. En el arte ocurre, como en tantas otras cosas, que hay un componente especial, difícil de definir, que hace que nos inclinemos particularmente por un autor en concreto. Al margen de los argumentos que puedan esgrimir expertos e historiadores del arte, sentimos que la obra de Clavé sigue manteniéndose, poderosa y vital, muchos años después de haber sido creada.

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Hasta el próximo 14 de julio podéis visitar esta estupenda exposición.

Ricard.

Para más información clica abajo:

Web Fundació Vila Casas

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