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The Doors: “The Doors”, 50 aniversario de uno de los mejores debuts de la historia del rock.

Mi primer recuerdo asociado con The Doors  tiene que ver con el cine Savoy, desaparecido hace ya muchos años, y que estaba situado en el Passeig de Gracia de Barcelona, muy cerca de la confluencia con la calle Provença y, por tanto, a pocos metros de la Pedrera de Antoni Gaudí. Hacía muy poco que se había estrenado la película de Oliver Stone que llevaba como título el nombre del grupo (aunque en realidad se centraba más bien en la figura de su líder, Jim Morrison), y precisamente el Savoy proyectaba el film en una sesión de madrugada a la que acudimos un sábado. Recuerdo de forma nítida el cartel de luces de neón verdes de la sala o la pequeña galería previa a las taquillas con sus expositores de vidrio a un lado y otro repletos de posters y fotografías de películas. Así mismo, me viene a la cabeza que durante la proyección del film había gente bebiendo cerveza o fumando porros sin ningún tipo de pudor. También que aquella noche, tras ver la película, la persona que me había acompañado y yo pasamos un largo rato de apasionado diálogo sobre ella en un pub de la calle Balmes.

Para nosotros, que apenas estábamos entrando en la veintena, The Doors eran una banda mítica muy alejada en el tiempo. Dado que el grupo estaba inactivo desde el fallecimiento de su cantante en 1971, no conocíamos especialmente su música más allá de sus dos o tres mayores hits clásicos. No ocurría como con Lou Reed o Neil Young, músicos de la misma quinta que los integrantes del grupo, que en aquellos tiempos (finales de los 80,s principios de los 90,s) acababan de publicar grandes trabajos que podían servir de punto de enganche para profundizar en sus respectivas discografías. Así las cosas, la visualización de una película como “The Doors” supuso toda una revelación para nosotros, aunque, revisado muchos años después, el film nos resulte un tanto hiperbólico y nos parezca que, en no pocos momentos, roce incluso lo ridículo por su empeño de mostrar a Jim Morrison, no como un ser humano normal (por muy genial que fuese) sino como alguien exageradamente excesivo, en permanente estado de alucinación lisérgica, y poco menos que capaz de adentrarse, literalmente, por dimensiones espirituales inaccesibles para el resto de personas.

Con todo, y como ya hemos apuntado, el film (aún impactante visualmente y con una gran banda sonora que incluye también algún tema de The Velvet Underground o el famoso y anónimo “Carmina Burana”), tiene el mérito de haber impulsado a muchos, como nosotros mismos, a querer escuchar más y más música de The Doors, y a intentar conocer hasta el último detalle de la historia de la banda, y muy particularmente de su carismático líder. Lo obvio en el caso de The Doors era empezar con su primer y homónimo álbum, dado que probablemente es el trabajo de la formación que incluye sus canciones más populares, y ese fue precisamente el primer disco que me compré. Justamente ahora, con la excusa del 50 aniversario de su lanzamiento, ha sido reeditado, y hemos querido rememorar esta gran obra discográfica como ya hemos hecho con otros grandes títulos de la historia de la música popular.

Publicado el 7 de febrero de 1967, “The Doors” se lanzó dos años después de la génesis de la banda, la cual, según cuenta la leyenda, se originó tras el encuentro en la playa californiana de Venice del futuro teclista del grupo Ray Manzarek, y de Jim Morrison (ambos habían sido estudiantes de teatro y cine en la universidad de UCLA). La conexión entre ambos fue inmediata y se cuenta que la conversación se alargó durante horas y terminó cuando Morrison recitó “Moonlight drive”, poema que con los años se convertiría en una de las canciones del grupo. Fue en ese instante cuando Manzarek decidió crear la banda.

Pocas semanas después, los dos amigos ya estaban grabando algunas maquetas con la colaboración de algunos conocidos músicos locales, entre los cuales, el batería Jon Densmore quien poco después se convertiría en miembro permanente del grupo. Meses más tarde se les uniría el guitarrista (aún primerizo) Robbie Krieger. Con él se completaría una de las formaciones definitivas del rock.

Cogiendo el nombre para la banda del libro de Aldous Huxley “The doors of perception”, que a su vez se había inspirado en un texto de William Blake, The Doors consiguieron un primer contrato discográfico con Columbia que se rompió al no conseguir el sello un productor que pudiera grabar el disco de debut de la formación.

Mientras el grupo no conseguía registrar un álbum, empezó a componer canciones que sí tocaban en directo en clubs emblemáticos de California como el Wisky a Go Go o el London Fog. Parece ser que durante una de esas actuaciones, Arthur Lee, líder de los también imprescindibles Love, los vio y fue él quien recomendó la banda a los magnates de su sello discográfico, Elektra.

De esta forma, el grupo pudo grabar su inmejorable debut, un total de 11 canciones, en tan solo 6 días (tan por la mano tenían los temas), a finales de 1966. Con la producción de Paul A. Rotchild, y teniendo a Bruce Botnick como ingeniero de sonido, realizaron las sesiones con una mesa de tan solo cuatro pistas.

El primer single escogido para promocionar el álbum fue “Break on through (to the other side)”, que, pese a que no fue un gran éxito, ahora es considerada uno de los temas más reconocibles del grupo. “Light my fire”, elegido como segundo sencillo, sí obtuvo bastante repercusión siendo una de las canciones que, por tener el órgano de Manzarek en primer plano, se pueden estimar más representativas de lo que podríamos llamar el sonido The Doors. Y es que aún hoy en día, se puede considerar a la banda una formación atípica, con, tal y como hemos dicho, el sonido de tintes psicodélicos del órgano en primer plano (junto a la grave y expresiva voz de Morrison), substituyendo además el sonido del bajo el cual solo en estudio era asumido por algún músico de sesión. Si juntamos a todo ello el preciso sonido blues de la guitarra, y los ritmos de la batería, a menudo navegando por sutiles arreglos jazzísticos, podemos decir que The Doors es una de las formaciones más sui generis de la historia de la música popular.

El éxito del álbum se acabaría apuntalando con canciones como ‘The crystal ship”, “Twentieth century fox”, “I looked at you”, “End of the night” y “Take it as it comes”, todas ellas originales, y versiones tan acertadas como “Alabama song (Whisky bar)”, tema que dieran a conocer Bertolt Bretch y Kurt Weill en 1927, y “Back door man”, un corte blues compuesto por Willie Dixon y que popularizó Howlin’ Wolf.

Aunque la canción que probablemente más destaca del disco es la que lo cierra, “The end”, un tema largo, hipnótico, de letra tan hermosamente poética como misteriosa (las letras de Jim Morrison son, obviamente, otra de los logros a destacar del trabajo), con connotaciones incluso freudianas.

Finalmente, el álbum consiguió auparse al segundo puesto de la lista de discos más vendidos en los USA, situándose solo por debajo del “Sgt Peppers’s Lonely Hearts Club Band” de The Beatles. Un éxito expandido en el tiempo, de forma que el trabajo acumula más de 20 millones de copias despachadas.

Ahora, como ya hemos dicho anteriormente, se reedita, como suele ocurrir con los aniversarios redondos de muchos grandes discos de la historia, en formato de lujosa boxset que incluye el álbum remasterizado en stereo, la mezcla en mono, una versión en vinilo de dicha mezcla, y un disco en directo grabado el 7 de marzo del año en que se editó por primera vez “The Doors”, en la sala The Matrix de San Francisco. El lanzamiento se completa con un libro fotográfico, y anotaciones de David Fricke, conocido crítico de la revista Rolling Stone.

Sea en una presentación como la descrita, o sea en su formato de álbum (vinilo o cd) más sencillo, o incluso escuchado en streaming… de la forma que sea, “The doors” nos espera una y otra vez para abrirnos, ciertamente, nuevas puertas de percepción sonora, como ocurre, de hecho, con el resto de la discografía (en total, cinco disco más si nos ceñimos estrictamente a lo que The Doors publicó antes de la muerte de su cantante en Paris en 1971) de una banda tan singular como irrepetible.  Este verano os recomendamos que buena parte de vuestra banda sonora sea la que nos ofrece el legado de este grupo de inmarchitable recuerdo.

Ricard.

Os dejamos con un concierto completo de The Doors:

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IN-EDIT: 13ª Edición de cine documental musical de Barcelona (I).

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Un año más damos cuenta de una nueva edición del IN-EDIT Festival de Barcelona, evento de documentales musicales por el cual tenemos gran debilidad. En total este año se proyectarán, entre el 27 de octubre y el 6 de noviembre, 48 filmes. Entre todos ellos, escogemos 5 sugerencias, aunque como ocurre siempre en estos casos, vale la pena explorar en la programación del festival, en busca de aquel título por el cual podemos sentir una especial predilección.

A song for you: The Austin City Limits Story” de Keith Maitland. USA. 2016.

¿Qué no daríamos nosotros por tener en nuestro país un programa de televisión pública como The Austin City Limits? Por sus escenarios han pasado una lista increíble de artistas de enorme calidad. Desde popes del country-rock alternativo como Steve Earle, Lucinda Williams, Wilco o Drive by-Truckers, hasta luminarias del sonido indie-pop-rock como Beck, Cat Power, Sufjan Stevens o The National, pasando, claro está, por leyendas atemporales de la música norteamericana (Ray Charles, Stevie Ray Vaughan, Kris Kristofferson, Tom Waits…). Esta película pretende resumir 40 años de actuaciones; cuatro décadas de historia desde una ciudad, Nashville, en pleno corazón de los Estados Unidos, que rezuma música por los cuatro costados.

Blur: New World Towers” de Sam Wrench. UK. 2015.

La historia de la creación de un disco siempre puede ser interesante. Esta película nos cuenta cómo se grabó “The magic whip”, álbum que supuso la reciente vuelta, tras una largo tiempo de separación, de la que es considerada junto a Oasis como la formación abanderada de eso que en los años 90 vino a llamarse Brit-Pop: Blur. Infinitamente más brillantes que el grupo de los hermanos Gallagher, Blur demostraron una vez más con la grabación de este disco su inquietud creativa que es fuente, en parte, de las habituales tensiones entre sus miembros y que en su momento tuvieron que ver en su separación. El documental muestra a los músicos de la banda tal cual y como son, y tal cual y como es la relación entre ellos, en un ejercicio de lo que podríamos llamar honestidad brutal.  Sin olvidar, claro, los buenos momentos musicales.

Eat that question: Fank Zappa in his own words” de Thorten Schüte. Francia/Alemania. 2016.

Nunca ha habido ni habrá nadie como Frank Zappa. Su arte iconoclasta, excéntrico y genial no tiene parangón en la historia de la música popular. Hasta tal punto que no hay nadie que pueda retratarlo como creador y persona de forma realmente certera. Nadie… salvo el propio Zappa. El director alemán Thorten Schüte, consciente de ello, nos muestra el genio en todo su esplendor a través de una serie de entrevistas y declaraciones propias, así como performances y momentos de actuaciones, que conforman un caleidoscopio que nos acerca como nunca al héroe freak por excelencia. Imprescindible es poco.

Keith Richards: The origin of the species” de Julien Temple. UK. 2016.

El reputado director inglés Julien Temple, se sumerge en la infancia y juventud del guitarrista de The Rolling Stones, Keith Richards. Más allá de los hits, el éxito masivo y la leyenda, descubrimos un ser humano que se adentra entre sus más tempranos recuerdos: su familia, la escasez de medios con la que vivían, el descubrimiento del blues y del rock n´roll… Pura emotividad.

Omega” de José Sanchez-Montes y Gervasio Iglesias. España. 2016.

Ya se sabe que “Omega” supuso la alquimia perfecta entre el flamenco de Enrique Morente, el rock de Lagartija Nick, la música de cantautor de Leonard Cohen, e incluso la poesía de Garcia Lorca. Ya se sabe, pero nunca está de más rememorar una de las obras maestras de la música popular, en este caso, cantada en castellano. Los protagonistas de este espectacular cruce de caminos musical nos hablan de ello en este documental.

Además de los 5 mencionados, recordaros también la posibilidad de ver el documental “Gimme danger” que sobre The Stooges ha rodado Jim Jarmusch y que se va a estrenar en el festival (os hablamos de ello en una reciente entrada de nuestro blog).

Como decíamos al principio, solo son algunas recomendaciones especiales. Pero hay mucho donde elegir. Os dejamos con un enlace donde podéis ver toda la programación del evento:

Web del In-Edit Festival 2016/Programación

Recordaros también que en paralelo a la edición del festival en Barcelona, se realizan proyecciones de algunos de los títulos que se mostrarán en la capital catalana en Madrid, Bilbao y Pamplona, entre los días 30 de octubre al 2 de noviembre, y en Valencia del 17 al 20 de noviembre. Así mismo, este mismo otoño, habrá ediciones hermanas del evento en Colombia, México y, ya en diciembre, Chile.

Ricard.

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“Shaking Shakespeare”: La esencia musical del genio.

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Hemos iniciado la nueva temporada teatral en El Maldà de Barcelona, una sala a la que tenemos mucho cariño, pues su programación nunca nos decepciona y está gestionada por un gran equipo (ver nuestra entrada sobre “Sing Song Swing“), formado por la compañía Els Pirates Teatre.

Shaking Shakespeare” se ha estrenado por tercera vez en esta sala con gran éxito. En esta ocasión estará en cartel sólo hasta el 2 de septiembre (Actualización: “Shaking Shakespeare” se representará el 26 de noviembre en el Auditori Municipal Miquel Pont de Castellar del Vallés, Barcelona). No habíamos tenido la oportunidad de verla en ocasiones anteriores y nos ha sorprendido gratamente. En este espectáculo musical dirigido por Moisès Maicas (con Albert Massanas como ayudante de dirección), que parte de la idea original de Josep Fadó, Sheila Garcia (que es también la directora musical) y del propio Moisès Maicas, con dramaturgia de Anna Soler Horta, escenografía de Enric Romaní, coreografía de Maria Garriga, vestuario de Moon Vives, audiovisuales y fotografía de Núria Deulofeu e iluminación de Daniel Gener, se realiza un recorrido musical por la obra de William Shakespeare, a través de bellas canciones que aparecen en sus obras (“The Willow Song”), la ópera de Verdi (“Macbeth”, “Othello”), el musical (“West side story”, “El rey León”) y un sinfín de composiciones deliciosamente interpretadas por el elenco formado por Josep Fadó (tenor), Maria Cirici (interpretando al ilustre bardo y sustituyendo a Bernat Cot), Paul Perera (al piano), el grupo The Hanfris Quartet (Juan Bertrand, Jordi Forcadell, Gener Salicrú, Adrià Sivilla), Núria Cuyàs, Laura Pau y Lluna Pindado (de Els Pirates Teatre).

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Nos han sorprendido especialmente la arriesgada elección de la escena de las brujas de Macbeth en la ópera de Verdi, la sensual versión de “Too Darn Hot” de Cole Porter, una delicadísima “The Willow Song” y una divertida vuelta de tuerca a “Maria” de “West Side Story” de Leonard Bernstein, entre otras piezas de gran calidad.

En definitiva, un espectáculo absolutamente recomendable.

Laura.

Para más información clica abajo:

Web de El Maldà/Información sobre “Shacking Shakepeare”

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“Miles ahead”: Cine en clave de Jazz.

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Existen probablemente dos formas de encarar un biopic cinematográfico sobre un personaje más o menos célebre en función de dos circunstancias: el individuo a retratar es una persona común enfrentada a una situación extraordinaria que hace que salga de él algo que no hubiera emergido de no haberse encontrado en tal tesitura, o bien el protagonista de la historia es, de por sí, alguien completamente excepcional. El primer caso demanda en la mayor parte de ocasiones un tratamiento más o menos clásico, que enfoque nuestra atención de espectadores no solamente sobre el personaje en cuestión, sino también sobre el contexto en el que se mueve éste: circunstancias históricas, otros personajes con los que se relacionó (mostrados con cierta profundidad psicológica), u otros elementos en general que aporten luz sobre la personalidad del protagonista y las motivaciones que lo llevaron a actuar de la manera en que lo hizo. Por el contrario, un film dedicado a un genio (en el ámbito que sea) puede centrarse de manera más precisa en el individuo en sí, y escoger una manera más creativa, más libre, de mostrarlo; incluso obviando toda linealidad temporal, y circunscribiéndose a una época o épocas concretas en la trayectoria vital del protagonista.  Esta segunda opción es la que ha escogido con acierto el hasta ahora actor Don Cheadle a la hora de realizar un film dedicado a la figura de ese músico deslumbrante que fue Miles Davis.

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Tomando como punto de partida el final de un parón creativo del genio, acontecido de mediados de los años 70 a principios de los 80, y con la anécdota del robo de algunas grabaciones del músico como una suerte de MacGuffin argumental,  Cheadle realiza una especie de fresco, se diría que de tipo impresionista, sobre una personalidad única, con resultados que consiguen ser divertidos e incluso, por momentos, emotivos.

Con el mismo director encarnando con solvencia al propio Miles Davis, y un muy buen elenco de actores acompañándolo (entre ellos un adecuadamente histriónico Ewan McGregor, y la actriz Emayatzy Corinealdi asumiendo de forma brillante el papel de la que fuera mujer del músico, la bailarina Frances Taylor), el estilo visual y de montaje de la película, con diversos saltos en el tiempo, parece querer imitar el propio estilo experimental de la música de Davis, sin que, como ocurría con ésta, deje de ser un film bastante asequible y entretenido para el común de los mortales.

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Es esta película, en cualquier caso, un trabajo que transpira honestidad y auténtico amor por el personaje que se quiere retratar, sin que ello excluya que se muestren los claroscuros y contradicciones de éste. Añadiendo a todo lo dicho una muy creativa fotografía, y una banda sonora (no podía ser menos) excepcional, “Miles ahead” es uno de los filmes que destacan claramente en la cartelera cinematográfica de este verano. Vale mucho la pena acudir a un cine a disfrutar de ella.

Ricard.

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The Stooges: “Fun house”, adelantándose a casi todo.

Alguien se preguntaba no hace mucho si estábamos preparados para escuchar una obra como “Fun house” (1970) tantos años después de haber sido publicada, y se respondía a sí mismo que no. Y efectivamente, nunca estaremos preparados para volver a escuchar un álbum como éste, ni tampoco podremos dejar de hacerlo periódicamente. Y es que este disco del grupo seminal del cual surgiría una bestia llamada Iggy Pop, se puede considerar la banda sonora ideal para la autodestrucción, pero también es un canto desesperado a la vida.

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Las sonoridades de este álbum que avanzaba estilos todavía por llegar como el punk, el rock alternativo e incluso el grunge, aún te dejan boquiabierto por su extraordinaria modernidad.  La expresividad, la rabia que esconden piezas como la inicial “Down on the street”, o las posteriores “Loose” y “TV Eye”, no dejarán nunca de remover las entrañas del oyente desprevenido. Pero aún te sorprende más el blues hipnótico que es “Dirt”, o las reminiscencias jazzísticas de “1970”, en la que un saxo delirante se añade a la obsesiva línea de bajo con la cual empieza la canción, mientras Iggy no deja de vociferar I feel alright! No en vano, John Coltrane era uno de los grandes ídolos de Dave Alexander, los hermanos Asheton, y el mismo Iggy Pop, los cuatro componentes de The Stooges, unidos por el destino en las calles de la industrial Detroit allá por finales de los años 60. Pero con las dos últimas canciones del disco, “Fun house” y “L.A. Blues”, el grupo se desmarcaba definitivamente de cualquier etiqueta para crear directamente la música del infierno.

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Foto promocional de The Stooges tomada a finales de los años 60.

Sí, el primer disco del grupo, el homónimo “The Stooges” (1969), ya daba muestras de que la banda era algo completamente diferente; y “Raw power” (1973), disco producido por David Bowie y que cerraría magistralmente la trilogía de discos que publicó la banda antes de separarse (o en cierta forma de explosionar) y de que Iggy Pop empezara su carrera en solitario con la ayuda del mencionado Bowie, es igualmente imprescindible. Pero “Fun House” es sin duda una de las obras capitales no ya de la historia del Rock, si no de la música publicada desde mediados del siglo XX en adelante. Ni más ni menos.

Con motivo de la presentación (con grandes elogios de la crítica) en el pasado Festival de Cannes de “Gimme danger”, el documental que sobre el grupo ha creado uno de nuestros directores fetiche, el gran Jim Jarmusch, hemos decidido dedicar un espacio a la obra más destacada de la formación, mientras esperamos con grandes ansias a que se estrene el mencionado documental, algo que, según parece, sucederá de aquí a finales de año.

Ricard.

Os dejamos con un concierto completo de The Stooges perteneciente a la gira de retorno de la banda en 2006:

Y aquí tenéis la rueda de prensa conjunta que hicieron Iggy Pop y Jim Jarmusch en Cannes presentando “Gimme danger”:

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CRUÏLLA BARCELONA 2016: Encrucijada de sonidos.

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Año tras año, el Cruïlla Festival está consiguiendo consolidarse como una de las propuestas más atractivas del verano cultural en Barcelona. Con un cartel cuantitativamente discreto, pero cualitativamente espléndido, y con un aforo controlado en número de asistentes, el Cruïlla es un festival claramente enfocado al público autóctono, que tiene aquí la oportunidad de vivir una experiencia muy alejada de los alienantes agobios propios de otros eventos musicales (no hace falta mencionar cuales) que quizá podemos decir que han acabado por morir de éxito.

Extendiéndose la propuesta del certamen además a otras sugerencias al margen de la música como puedan ser la gastronomía o el arte, y con una gran presencia en el recinto de ONGs y asociaciones de todo tipo, el Cruïlla parece haber encontrado una identidad propia como festival que lo convierte en un pequeño lujo para nuestra ciudad.

Por los cuatro escenarios que habrá repartidos en el Forum, alejados lo suficientemente como para que no se mezcle el sonido de los conciertos, pero a los que se podrá acceder sin que haya que hacer grandes caminatas, se podrá disfrutar de propuestas como las que siguen:

Robert Plant and The Sensational Space Shifters: el que fuera cantante de Led Zeppelin sigue explorando su pasión por la música africana y de otros lugares del mundo con su actual y espléndida banda, con la que seguro no olvidará recrear grandes clásicos zeppelinianos para gozo de todos los nostálgicos de la banda británica.

Cat Power: una de nuestras musas, favorita para los que hacemos este blog, regresa a Barcelona sin nuevo disco bajo el brazo, pero decidida quizá a que sus seguidores olvidemos el sabor agridulce de su última visita a Barcelona. Sea como sea, siempre es un placer reencontrarse con ella.

Damien Rice: el cantautor irlandés repite en el Festival. Su personal manera de interpretar el folk augura momentos de gran emotividad a orillas del Mar Mediterráneo.

Alabama Shakes: la banda de soul-southern rock realizará su segunda visita a la ciudad condal para presentar su, hasta ahora, último disco, el fabuloso “Sound and Colour”.

Bunbury: el músico zaragozano siempre es garantía de entrega e intensidad en el escenario. Estamos seguros que en el Cruïlla dará, una vez más, lo mejor de sí mismo como artista.

091: el mítico grupo granadino sigue adelante con su tour de regreso a los escenarios. En principio, parece que la formación no tiene prevista seguir más allá de este 2016, por lo que el Cruïlla puede ser una muy buena ocasión de rememorar su magnífico cancionero.

Adrià Puntí: tras una larga década de silencio, el cantautor catalán regresó en 2015 con un disco (“La clau de girar el taller”), unido a un libro (“Enclusa i un cop de mall”), que incluía textos, poemas e ilustraciones, siendo ambas cosas, disco y libro, complementarias, y una gran muestra de que Puntí ha vuelto en su mejor versión.

Ana Tijoux: una de las propuestas que más nos ha llamado la atención del cartel de este año del Cruïlla es la de esta chilena, nacida en Francia, que es capaz de mezclar hip-hop, funk, soul y música de raíces varias de una forma tan contagiosa como brillante. Con letras muy reivindicativas y una actitud aguerrida, nos parece una de las artistas que mejor refleja el espíritu de encrucijada de sonidos que busca el Cruïlla.

A todo lo destacado hay que añadir el Rock alternativo y contundente de Skunk Anansie, el sensual jazz de Esperanza Spalding, el sonido indie de bandas como Love of Lesbian o Egon Soda, los ritmos bailables de Cristal Fighters o Digitalism, la música de raíces fronterizas de Calexico… Hay donde elegir en este evento que os queremos más que recomendar.

Ricard.

Para más información clica abajo:

Web del Cruïlla Barcelona

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Jabier Muguruza en el Jamboree: Belleza intimista.

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JABIER MUGURUZA, SALA JAMBOREE. BARCELONA, 15/03/16 (20h y 22h).

Si la relación del cantautor Jabier Muguruza (Irún, 1960) con Catalunya es desde hace muchos años intensa y de querencia mutua, la relación del cantante con el festival  Barnasants no es en absoluto menos cercana. Un cénit del tema en cuestión se alcanzó el pasado año cuando Jabier recibió el merecidísimo galardón al mejor concierto del mencionado festival, por otra parte inmortalizado en el álbum Barnasants 2015 (Picap,2015). Ayer el mayor de los hermanos Muguruza hizo de nuevo acto de presencia en el festival en una sala tan emblemática como acorde a la propuesa de su obra: el Jamboree. Desde el subterráneo de la Plaça Reial, Jabier ofreció un concierto dividido en dos pases, de idéntico repertorio y duración, de acuerdo con el típico formato que la sala suele ofrecer en su programación. En esta ocasión, el autor euskaldun presentaba su último álbum, “Tonetti Anaiak” (Resistencia,2015).

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Y esa fue la base de la decena de canciones que sonaron. Temas cargados de intimismo donde Jabier consigue sumergir al público en su alegórico, personal y bello universo. Prueba de ello es el inédito silencio con que sus seguidores siguen el recital. Dos pases de casi hora y media cada uno, de calado idénticamente emotivo, bello, personal, único e inédito en los tiempos que corren. Dos recitales cargados de anécdotas, historias y comentarios alrededor de sus canciones que provocan aún más, como si con las canciones no tuviéramos ya suficiente, irse a casa con el involuntario encargo de reflexionar y dar espacio a emociones tan necesarias como olvidadas en estos días. Comentarios de tintes contrapuestos, ya que si por un lado como espectador deseas escuchar sus palabras aún más, por el otro es el número de canciones lo que sale damnificado del concierto. En la parte musical, gran peso lo soporta el extraordinario pianista Mikel Azpiroz. colaborador y arreglista sobre todo de las últimas canciones de Jabier. El músico donostiarra genera un clima dulce y especial con sus teclas. Clima que llega a cotas muy altas en temas como “Egunkari puska bat” o “Azaroak baditu gauza onak”, ambos de la nueva propuesta.

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David Gómez a la batería e Ignasi González al contrabajo, ponen las guindas a un pastel que invita a repetir. Si en el primer pase se llenaron las butacas, con gran asistencia de prensa escrita y fotográfica, y mucha expectación, el segundo pase, con menos público y quizás menos tensión, hizo que Jabier nos hiciera sentir aún más como en casa. Otro hermoso concierto para el recuerdo que firmó el irundarra. En el setlist previsto cayó su mítica “Eskaintza”, quizá por tiempo, quizá porque quiso cerrar con otro clásico, “Mazisi Okeita Denbelek”, en otro guiño tierno al drama que estamos viviendo en oriente próximo. “Tonetti Anaiak” es uno de sus mejores discos. Pero que vuelva, por favor. Queremos más.

Setlist : 1. Katherine Switzer 2. Tonetti Anaiak 3. Azaroak baditu gauza onak 4. Beti ondo daudenen gezurrak 5. Egunkari puska bat 6. Jazzbanak agur 7. Benino edo Benito 8. Hurrengo geltokia 9. Ez da komeni exajeratzea 10. Mazisi Okeita Denbelek 11. Eskaintzak (prevista pero cayó del set).

Jordi Martínez.

Para más información clica abajo:

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