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IN-EDIT: 15ª Edición de cine documental musical de Barcelona.

De nuevo, desde el 26 de octubre hasta el 5 de noviembre, se celebra el Festival In-Edit dedicado a los documentales musicales, evento que nos encanta y del que hemos ido hablando desde que empezamos con nuestro blog.

En esta nueva edición encontramos una muy variada y suculenta programación que se estructura en distintos bloques que se resumen en:

Sección oficial internacional: la sección competitiva del Festival que reúne grandes trabajos del documental musical traídos de todo el mundo.

Sección nacional: títulos patrios que en algunos casos forman parte de la sección competitiva y en otros no.

Etnia Barcelona presenta la mirada: mini sección dedicada a documentales que nos muestran a artistas que han destacado por su capacidad de innovar.

Excedlents: una selección de documentales escogidos por simple gusto por parte de los creadores-gestores del Festival. Se trata de títulos también muy variopintos y atractivos. Eso sí, fuera de concurso todos ellos.

Km0: una nueva sección del Festival que nos muestra historias cercanas e intenta dar a conocer artistas locales.

Sección premios: documentales que han ganado premios en ediciones extranjeras del In-Edit (recordemos que el evento se ha exportado a otros países como Chile o Colombia, y que se celebra de forma paralela en Madrid).

In-Edit shorts: nueva sección dedicada a cortos.

Muy difícil poder escoger entre todos los títulos que se van a proyectar en el Festival, pero a nosotros no nos gustaría perdernos (y os recomendamos especialmente):

“Faithfull” de Sandrine Bonnaire. Francia. 2017. Documental dedicado Marianne Faithfull quien nos habla de su presente y, por supuesto, su pasado como icono de los 60, desmontando tópicos sobre su figura.

“Liveration day” de Ugis Olte y Morten Traavik. Noruega. 2016. Título que documenta la visita del grupo esloveno Laibach a Corea del Norte. Se trató del primer concierto que una banda de pop occidental realizaba en este país absolutamente impermeable, si es que de libertad de información hablamos. Una oportunidad para adentrarse en una realidad a la vez chocante y fascinante.

The Allins” de Sami Saïf. Dinamarca. 2017. Pocos personajes tan extremos deben haber pasado por la faz de la tierra que puedan compararse a GG Allin. Y sin embargo, el malogrado mito punk tuvo, como casi todo el mundo, una familia que, gracias a este documental del danés Sami Saïf, podremos conocer. Ni que decir tiene que no se trata de una familia convencional.

“Eagles of death metal: nos amis” de Colin Hanks. Estados Unidos. 2015. Un trabajo que nos sitúa cuatros meses después de la terrible tragedia acontecida en la Sala Bataclan de Paris, en la que irrumpieron unos terroristas islamistas disparando indiscriminadamente contra el público que asistía a la actuación de la banda norteamericana Eagles of Death Metal causando un gran número de víctimas inocentes. El grupo regresó al local para realizar ese concierto que sentían que les debían a los parisienses. ¿Cómo puede afectar a un músico haber vivido una experiencia semejante?

“A life in the waves” de Brett Whitcom. Estados Unidos. 2017. Otro retrato femenino, en este caso sobre Susane Cianni, pionera de los sonidos electrónicos cuya personalidad nos resulta de lo más atrayente al margen del interés mayor o menor que podamos tener por la llamada música avanzada.

“Conny Plank – The potential of noise” de Reto Caduff y Stephan Plank. Alemania. 2017. Título dedicado a un productor que supo avanzarse a casi todo, ayudando a crear música a bandas de la escena germánica de los 70 tan variopintas, personales y fascinantes como Kraftwerk, Neu! o Cluster. Considerado como el padre espiritual del krautrock, Conny Plank fue un pionero obsesionado con el trabajo, al que nos acercamos a través de la mirada de su propio hijo Stephan Plank quien dirige el documental junto a Reto Caduff.

Queercore: How to punk a revolution” de Yony Leyser. Alemania. 2017. A mediados de los años 80 se acuñó el concepto “queercore” para dar nombre a un movimiento dentro del punk que criticaba la homofobia que existía en dicho género musical y estético. Auspiciado desde la ciudad de Toronto por artistas como G.B. Jones y Bruce LaBruce, el “queercore” (o “homocore”), impulsaba una nueva y subversiva forma de ver la identidad sexual diseminada por la música de bandas como Tribe 8 y Pansy Division, cuyo legado se extendió a través del movimiento Riot Grrrls y ha tenido influencia en artistas más estándar como Peaches o Gossip.

The Public Image is Rotten” de Tabbert Fiiller. Estados Unidos. 2017. Y terminamos este pequeño repaso con un retrato en primera persona de uno de los grandes iconos del Punk, Johnny Rotten o mejor sería llamarlo John Lydon, de quien se nos cuenta en este documental su reinvención personal y musical al frente de los imprescindibles P.I.L. (En este caso os dejamos con un video-clip de P.I.L. ya que no hemos localizado ningún tráiler del documental).

Ricard.

Información sobre el In-Edit: Programación con horarios.

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12 sensaciones del Primavera Sound 2017.

Como ya hicimos en 2015  y 2016, os dejamos con una entrada dedicada al Festival Primavera Sound que se celebra esta semana, escrita por nuestro buen amigo Angel Luís Mena, gran melómano que abandona cada año por estas fechas su Granada adoptiva para disfrutar del que se puede considerar como el gran evento musical del año en Barcelona.

Es difícil escoger entre la avalancha de calidad y emoción que durante cuatro días llenará el Fórum. Estas son una docena de sensaciones, pero podría haber varias docenas más (hoy Saint Etienne y Local Natives, The XX, Flying Lotus, Kepa Junkera, Swans, King Krule, Elza Soares, The Zombies, !!!, Teenage Fanclub, Metronomy, Berri Txarrak, Sleaford Mods, etc).

El mito de Van Morrison:

El León de Belfast, Van the Man, el indomable irlandés que conjuga voz privilegiada, solidez musical inoxidable y un estado de gracia compositivo perenne. Una leyenda por la que vale la pena pagar la entrada de día e incluso un abono. Su timbre es tan negro como de un blanco inmaculado: es una de las grandes voces de la historia de la música popular y con una personalidad que llena el escenario o un estadio entero. Su último disco, Keep me singing es una joya que lo muestra en pleno estado de forma. Si además canta Moondance o Into the Mystic, la mística de su soul-jazz -folk se convertirá en momentos inolvidables.

La emoción de Arcade Fire:

Todavía en el recuerdo el enérgico concierto del Primavera 2014; la banda de Will Butler vuelve al Fórum sin estrenar su esperado quinto disco, continuación del aclamado Reflektor. Los canadienses se han ganado por derecho propio un puesto en el Olimpo del rock alternativo y a la vez ser una banda con millones de fans que agotan entradas en grandes recintos. Verlos en directo es una experiencia que va más allá de la música, sus canciones tocan lo emocional con una frecuencia sorprendente.

La psicodelia de King Gizzard & The Lizard Wizzard:

Una de las sensaciones del rock en los últimos tiempos. Llegados desde Australia, la desmesura psicodélica es la marca de la casa. Capaces de colar un disco que se escucha como una única canción en (casi) todas las listas de lo mejor de 2016 y de que hablen de su directo como una experiencia sónica. Pueden convertirse en una de las revelaciones del Primavera con su mezcla de catarsis rítmica y mantra lisérgico.

El Oriente de Junun:

No contento con formar parte del grupo que marca el tempo de la modernidad rock, Radiohead, y de grabar excelsas bandas sonoras, el guitarrista Jonny Greenwood se ha embarcado en un proyecto con tintes épicos. Junto al israelí Shye Ben Tzur, el ensemble indio Rajasthan Expréss y el productor Nigel Godrich grabaron Junun, un mandala de música qawwali de raíz sufí, ecos de la exuberancia de Bollywood y la influencia del folk manganiar. Cantado en urdu, indi y hebreo, y grabado en documental por Paul Thomas Anderson (Magnolia, The Master), la cuota étnica del Primavera rebosará con esta iniciativa.

El infierno de Slayer:

Cada año el programa depara alguna delicatessen metal para devotos o curiosos, y este año Slayer podría ser un plato único. La legendaria banda trash-metal estadounidense demostró estar en forma en su último disco Repentless (2015) y su directo promete ser incendiario (nivel infierno). Los autores del seminal y brutal Reign in blood merecen ser escuchados aunque sólo sea por haber sido los primeros y los reyes de un género durante muchos años. Parafernalia satánica, velocidad o guitarras endiabladas son parte de un espectáculo para disfrutar por divergente en el cartel y su singularidad.

El grime de Skepta:

Y si de cuotas hablamos, la del hip hop es de alta calidad cada año. Después de la espantada del aclamado y esperado en Europa Frank Ocean, cancelando pocos días antes, y con el permiso de Run the Jewels, el británico Skepta es la estrella. Revitalizador del género grime, una mezcla de hip hop, dubstep, dancehall y UK Garage, su carrera hacia el estrellato es imparable. Su último trabajo, Konnichiwa, ganó el prestigioso Mercury Prize, el Nobel de la música británica que se entrega al mejor disco del año. Su influencia hoy día no tiene límites y en Barcelona esperamos que siga su ascenso.

El magnetismo de Angel Olsen:

La cantautora de Sant Louis, Missouri (EE UU) se ha convertido en una de las musas de la música independiente. Si su primer trabajo, Burn your fire with your witness (2014) sorprendía por su equilibrio entre candidez y personalidad, My woman la encumbró el año pasado a la primera división, mostrando una solidez compositiva que promete grandes canciones y emotivos conciertos. Con un toque retro, apegada a la tradición folk americana, su voz es magnética. ¿Su única pega? Que la han programado a la vez que Van Morrison.

La suavidad de Whitney:

Su disco Light Upon The Lake fue una de las sorpresas del año pasado, una maravilla de suave rock, pop y folk entrelazados en melodías sinuosas que arrastran a la pura ensoñación. Ternura y melancolía en canciones vestidas con un sonido intemporal. La banda de Chicago podría haberlo grabado en cualquier década, pero lo podemos disfrutar ahora.

La palabra de Kate Tempest:

La poetisa británica es un prodigio de spoken word, un espectáculo sobre el escenario donde sus versos fluyen con bases de hip hop y reflexiones críticas sobre la sociedad contemporánea. Desde sus inicios en el rap, su carrera literaria no conoce límites: reconocida dramaturga y novelista, se la considera una de las voces poéticas de referencia en lengua inglesa de la actualidad. Una artista con mayúsculas apenas treintañera que será una de las voces culturales de los próximos años, o décadas.

La biografía de The Magnetic Fields:

El único concierto de pago en el Auditori Rock de Lux corresponde a la sesión doble de The Magnetic Fields, con una generosa duración de casi dos horas. Tiempo seguramente insuficiente para desplegar su último disco, 50 song memoir, un repaso de su líder Stephin Merrit a sus 50 años de vida, con una canción para cada uno. El resultado del inspirado bostoniano es a ratos irregular, pero su ambiciosa propuesta y el carisma del autor de 69 love songs son sin duda (y nunca mejor dicho) magnéticos.

El alegato de Solange:

¿Es un hype, es una jugada comercial o es la nueva esperanza negra de la música? Mucha curiosidad por ver el directo de la hermana de Beyoncé, encumbrada a la cima de la música alternativa con su disco A seat at the table, un maravilloso alegato social y personal, feminista y reivindicativo. Con joyas como Crane in the sky, su poderosa mezcla de R&B con el toque neosoul que triunfa en las plazas más exigentes, se espera un concierto de los que levantan almas.

El sabor de Seu Jorge:

Brasil está muy presente en el Primavera con gemas como la leyenda Elza Soares (nonagenaria, indie y mito a la par), el vitalismo de Liniker e os Caramelows, o el renovador Seu Jorge. Este último, maestro en la amalgama de samba, pop, funk, soul o bossa nova, aporta además notas emotivas y nostálgicas con un repertorio tributo a David Bowie, remodelando las canciones de la película The life aquatic: Changes, Life on Mars o Rebel Rebel con sabor carioca removerán el escenario Ray-Ban.

Angel Luis Mena.

Nos permitimos añadir a la excelente selección de Ángel a The Afghan Whigs, uno de los grupos favoritos de quienes hacemos realidad este blog, del que os hemos hablado anteriormente, y que vienen a presentar su nuevo disco, recien editado, titulado, In Spades.

Para más información clica abajo:

Web del Primavera Sound

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Michael Kiwanuka: Soul expansivo.

Aunque hace ya unos meses que se publicó, es ahora, coincidiendo con la pronta fecha de su concierto en Barcelona (16 de noviembre, Sala Bikini, en el marco del Festival Mil·leni), cuando hablamos aquí de uno de los discos que debemos considerar como firme candidato a encabezar las recurrentes listas de lo mejor del año que a final de cada temporada pueblan las publicaciones y webs musicales, así como aquellos medios, como el nuestro, en que se habla de cultura en general, siendo la música, obviamente, parte de ella. Nos referimos a “Love and hate”, segundo trabajo de Michel Kiwanuka (Londres, 1987).

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Kiwanuka se dio a conocer en 2012 con un primer álbum, “Home again”, en el que ya se apreciaba su talento para asimilar un estilo clásico como el soul (se le ha comparado a menudo con Ottis Redding o Marvin Gaye) y convertirlo en algo completamente personal, añadiendo ramalazos de folk o rock a sus canciones impregnadas de elegancia y sentimiento a partes iguales.

Sin embargo, no ha sido hasta la publicación, antes del verano, de su segundo larga duración, “Love and hate”, en que hemos visto plasmar todo el potencial que atesora el músico de ascendencia ugandesa. Y es que en este nuevo trabajo, Kiwanuka nos ha sorprendido con un sonido que parece querer expandirse de una forma similar a la entendida por bandas de rock progresivo como Pink Floyd, sin desmarcarse en ningún momento de sus raíces en la música negra, y añadiendo a todo ello una producción (en la que está metida Danger Mouse) que le da una pátina de modernidad bien entendida (un poco en la línea de lo que hizo la añorada Amy Winehouse) a la coctelera que maneja con mano maestra nuestro protagonista.

De esta forma, el disco se abre con un tema, “Cold Little heart”, de cerca de 10 minutos de duración, que es ya de por sí toda una declaración de intenciones, con una larga introducción puramente instrumental (salvo por algunos coros), que incluso nos puede llegar a recordar al genio de todo un Ennio Morricone. Después de eso, la canción deriva hacia un muy sentido, dolorido por momentos, canto de tintes épicos y espirituales, en la estela del mejor Ben Harper.

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En la misma línea se mueve otro de los momentos álgidos del álbum, el single que da título al disco, “Love and hate”, con un alargado solo de guitarra al final que nos hace pensar que el glorioso legado de Jimi Hendrix sigue presente entre las nuevas generaciones tantos años después de su desaparición.

Por otra parte, encontramos canciones más concisas, como el otro adelanto del álbum, “Black man in a white world”, de letra muy reivindicativa y con un gran sentido del ritmo, la bella “Rule the world”, o la pegadiza “One more night”, puro soul del siglo XXI.

En total son 10 canciones sin un solo momento de descenso en el nivel de las composiciones, aunque claramente destaque ese espectacular inicio que es “Cold Little heart”.

Un grandísimo disco, en suma, que os recomendamos fervientemente. Como decíamos al principio, en pocos días Michael Kiwanuka estará defendiendo sus nuevas canciones en directo en Barcelona, en un concierto que se nos antoja uno de los momentos especialmente remarcados del calendario musical en este año 2016 que encara ya su recta final.

Ricard.

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CRUÏLLA BARCELONA 2016: Encrucijada de sonidos.

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Año tras año, el Cruïlla Festival está consiguiendo consolidarse como una de las propuestas más atractivas del verano cultural en Barcelona. Con un cartel cuantitativamente discreto, pero cualitativamente espléndido, y con un aforo controlado en número de asistentes, el Cruïlla es un festival claramente enfocado al público autóctono, que tiene aquí la oportunidad de vivir una experiencia muy alejada de los alienantes agobios propios de otros eventos musicales (no hace falta mencionar cuales) que quizá podemos decir que han acabado por morir de éxito.

Extendiéndose la propuesta del certamen además a otras sugerencias al margen de la música como puedan ser la gastronomía o el arte, y con una gran presencia en el recinto de ONGs y asociaciones de todo tipo, el Cruïlla parece haber encontrado una identidad propia como festival que lo convierte en un pequeño lujo para nuestra ciudad.

Por los cuatro escenarios que habrá repartidos en el Forum, alejados lo suficientemente como para que no se mezcle el sonido de los conciertos, pero a los que se podrá acceder sin que haya que hacer grandes caminatas, se podrá disfrutar de propuestas como las que siguen:

Robert Plant and The Sensational Space Shifters: el que fuera cantante de Led Zeppelin sigue explorando su pasión por la música africana y de otros lugares del mundo con su actual y espléndida banda, con la que seguro no olvidará recrear grandes clásicos zeppelinianos para gozo de todos los nostálgicos de la banda británica.

Cat Power: una de nuestras musas, favorita para los que hacemos este blog, regresa a Barcelona sin nuevo disco bajo el brazo, pero decidida quizá a que sus seguidores olvidemos el sabor agridulce de su última visita a Barcelona. Sea como sea, siempre es un placer reencontrarse con ella.

Damien Rice: el cantautor irlandés repite en el Festival. Su personal manera de interpretar el folk augura momentos de gran emotividad a orillas del Mar Mediterráneo.

Alabama Shakes: la banda de soul-southern rock realizará su segunda visita a la ciudad condal para presentar su, hasta ahora, último disco, el fabuloso “Sound and Colour”.

Bunbury: el músico zaragozano siempre es garantía de entrega e intensidad en el escenario. Estamos seguros que en el Cruïlla dará, una vez más, lo mejor de sí mismo como artista.

091: el mítico grupo granadino sigue adelante con su tour de regreso a los escenarios. En principio, parece que la formación no tiene prevista seguir más allá de este 2016, por lo que el Cruïlla puede ser una muy buena ocasión de rememorar su magnífico cancionero.

Adrià Puntí: tras una larga década de silencio, el cantautor catalán regresó en 2015 con un disco (“La clau de girar el taller”), unido a un libro (“Enclusa i un cop de mall”), que incluía textos, poemas e ilustraciones, siendo ambas cosas, disco y libro, complementarias, y una gran muestra de que Puntí ha vuelto en su mejor versión.

Ana Tijoux: una de las propuestas que más nos ha llamado la atención del cartel de este año del Cruïlla es la de esta chilena, nacida en Francia, que es capaz de mezclar hip-hop, funk, soul y música de raíces varias de una forma tan contagiosa como brillante. Con letras muy reivindicativas y una actitud aguerrida, nos parece una de las artistas que mejor refleja el espíritu de encrucijada de sonidos que busca el Cruïlla.

A todo lo destacado hay que añadir el Rock alternativo y contundente de Skunk Anansie, el sensual jazz de Esperanza Spalding, el sonido indie de bandas como Love of Lesbian o Egon Soda, los ritmos bailables de Cristal Fighters o Digitalism, la música de raíces fronterizas de Calexico… Hay donde elegir en este evento que os queremos más que recomendar.

Ricard.

Para más información clica abajo:

Web del Cruïlla Barcelona

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10 motivos para no revender tu abono del Primavera Sound… …o rabiar por no haberlo comprado a tiempo.

 

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Como ya ocurriera el año pasado, contamos con nuestro buen amigo y puntual colaborador Angel Luis Mena para dar cuenta de algunas sugerencias para el inmimente Primavera Sound Festival 2016. Aquí las tenéis:

1.El adorado Brian Wilson

Celebrando el 50 aniversario del Pet Sounds de los Beach Boys, uno de los discos fundamentales de la historia del rock, el tiempo se parará en el Fórum con canciones como Wouldn’t it be nice, Sloop John B, Caroline No o la joya de la corona melódica, God Only knows. Brian Wilson, a punto de cumplir los 74 años, proveerá la cuota de nostalgia a la que en otras ediciones dejaron recuerdos indelebles Patti Smith, Dr John o Big Star. Pero es más que eso: el festival honra un disco magistral, con la incógnita de cómo se reproducirá y escuchará su fabulosa riqueza de matices en un espacio abierto. Y a la vez nos permite honrar a un artista único que se colapsó a los 23 años pero tuvo tiempo de aportar su genialidad a la música moderna. Desdeñar la fama, el parné y la gloria en la cúspide de la inspiración es terrible. Aplaudirle será de justicia.

2. La mística de Radiohead

La banda de Thom Yorke trasciende el negocio musical. Hacen lo que quieren y cuando quieren. Cuanto más abstracta y personal es su música, más adeptos reclutan a su cruzada creativa. Sin estridencias, han abanderado la rebeldía desde dentro del sistema. Y su público comparte sus secretas verdades con deleite y compromiso. En una suerte de beatlemania posmoderna, sus conciertos hace ya varios discos que dejaron de ser karaokes de hits con Creep o Karma Police a la cabeza. Son reuniones místicas de culto a los líderes de lo novísimo bajo control maquinal. De espera y aceptación de la catarsis entre el guitarrazo y el loop. Para entender la evolución del rock en las dos últimas décadas, hay que ver a Radiohead en directo.

3.Los indomables Tame Impala

El rock psicodélico de masas tiene hoy nombre y apellido: Tame Impala. La banda de Perth, Australia, se estrenó en Barcelona hace tres años con un concierto memorable en un atardecer violáceo por el que se difuminaron las experimentaciones sonoras de su inspirado líder, Kevin Parker. Este año vuelven como cabeza de cartel en horario central y nocturno, como estrellas del jueves y es que su doble LP Currents no es para menos. Un collage de melodías, distorsión, travesuras y creatividad al alcance de muy pocos que se encumbró como uno de los discos del año en 2015.

4.La divina PJ Harvey

Polly Jean vuelve a Barcelona cinco años después de presentar el imperial Let England Shake. Parece que la crítica esperaba que subiera el listón con el nuevo disco, el estupendo The Community of Hope, y no ha sido muy complaciente. Para gustos, discos de PJ Harvey; lo que es indiscutible es el poderío en directo de la inglesa. Por su música, por su presencia, por su canto de sirena. Y a poco que entone This is Love, Good Fortune o Down by the water, vamos a temblar hasta el tuétano con la voz de la divina. Y sólo con The Wheel nos estremeceremos.

5.El rítmico LCD Soundsystem

Cuando parecía que la banda del neoyorquino James Murphy dormía el sueño de los exhaustos después de 14 años proveyendo de algunos de los más aditivos ritmos de la electrónica indie, vuelven. Sólo un lustro después han regresado a la carretera. Han anunciado un nuevo disco que todavía no ha llegado y del que se espera algún anticipo. En su retorno triunfal a Coachella no hubo concesión, aunque sí dos emotivas versiones: Controversy de Prince y Heroes de Bowie. Será un concierto de síncope y emoción. Aquí no ha pasado nada y LCD seguirán guiando nuestros esforzados pasos de baile.

6.El hedonismo de The Last Shadow Puppets

Parece que el líder de Arctic Monkeys, Alex Turner, no tiene suficiente con partir la pana con su banda y retoma su alianza con Miles Kane en The Last Shadow Puppets, del que han lanzado su segundo disco, Everything you’ve come to expect. Un alegría de rock hedonista, una amalgama de estilos deliciosa y efectista, tocada por la varita mágica de Owen Pallet. Han perdido el agradable regusto de la urgencia sesentera de su álbum de debut, hace ya ocho años. Pero han vuelto con la arrogancia de unas canciones impecables y una presencia y actitud que encenderá miles de corazones en la noche barcelonesa.

7.La intensa bruma de Sigur Rós

Que la música raruna no anglosajona podía tener un éxito mundial tuvo en los islandeses uno de sus emblemáticos abanderados. Desde el impacto y reconocimiento en 1999 de su disco Ágætis byrjun no han dejado de experimentar y consolidar un estilo propio ajeno al ruido externo a su isla creativa. Citados a la medianoche del sábado, ofrecerán su música brumosa y sus descargas de luna eléctrica para regalar momentos de plácido e intenso éxtasis.

8.Ración hip hopera con Pusha T

Hace varios años que sabemos que del Primavera no te irás sin conocer una estrella del hip hop más. Tras alucinar con Kendrick Lamar, Run the Jewels, Odd future o Wu Tang Klan en las últimas ediciones, este año el cartel ha reunido a figuras como Vince Staples, Jay Rock o Action Bronson. Sin desmerecerlos, por horario, mi elegido es Pusha T, compinche de los omnipotentes (cada uno a su manera) Kanye West y Kendrick Lamar o de Tyler the Creator, llega del Bronx con un disco para todos los públicos, King Push – Darkest Before Dawn: The Prelude, y una puesta en escena poderosa y sugerente.

9.El hechizo de Suede

El grupo de Bret Anderson ha vuelto para quedarse, sin renunciar a su legado, imprescindible en el pop británico de los 90, pero creando un repertorio digno veinte años después. Traen al Primavera su Night Thoughts, una fusión entre su flamante último disco y las imágenes de Roger Sargent. Quienes vivimos el DogManStar Tour en Zeleste hace dos décadas aún recordamos el impacto y el hechizo de las imágenes proyectadas contra la figura del sinuoso Brett. La banda británica regalará además un concierto en la jornada de puertas abiertas del miércoles, donde todos podrán conocer una parte de su último trabajo y también rememorar cuando canciones como Heroine, Animal Nitrate o Filmstar eran lo más excitante de Inglaterra.

10.Las ensoñaciones de Beach House

Otro grupo para paladear con deleite su directo infalible y sus canciones evocadoras. Más allá del dream pop, con una adictiva profundidad, el dúo de Baltimore está cimentando una sólida carrera con discos maravillosos como Bloom, Teen dream o sus dos últimos trabajos, Depression Cherry y Thank you lucky stars. En 2012 ofrecieron una actuación memorable, una larga caricia sonora que transporta a lugares y espacios tan lejanos como interiores.

Angel Luis Mena.

Para más información clica abajo:

Web del Primavera Sound Festival

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Fred Wesley en el Jamboree: Gran fiesta de soul y hard bop.

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Fred Wesley (1943), famoso trombonista, compositor, arreglista y productor musical estadounidense, visitó la sala Jamboree de Barcelona hace unos días en el marco del Ciclo Hammond 5J.

Este artista comenzó a tocar el piano con 3 años y siendo muy joven, antes de alistarse en el ejército, colaboró con Ike y Tina Turner. Poco tiempo después, a finales de los sesenta, se unió a la banda de James Brown. De esta época surgieron éxitos como “Say It Loud – I’m Black and I’m Proud”, “Licking Stick”, “Mother Popcorn”, “Doin’ It to Death” o “Papa Don’t Take No Mess” en los que se aprecia claramente la impronta de Wesley. En 1975 abandonó la banda de Brown para unirse a las de George Clinton, Parliament (grabó con ellos el emblemático álbum “Mothership connection“) y Funkadelic. Clinton animaba a sus colaboradores a producir sus propios trabajos, y así surgió “A Blow for Me, a Toot for You” y otros trabajos de The Horny Horns, la sección de viento de Parliament liderada por Fred Wesley, con Maceo Parker, Rick Gardener y Richard “Kush” Griffith. Tras un segundo disco con ellos, se une a la Count Basie Orchestra, se establece como productor y en 1980 graba el célebre disco “House Party“. Continuó su carrera como músico y arreglista, colaborando con Earth, Wind & Fire o Barry White, grabando con George Clinton y Bootsy Collins, hasta que Maceo Parker y él salieron de la influencia de Clinton para grabar “To someone” (1988) para luego publicar discos como “New Friends” (1990), “Be Funky and Amalgamation” (1994) o “Full Circle (Be Bop to Hip Hop)” (1997). Tras muchos años, se unió a los antiguos miembros de la banda de James Brown y formaron JB Horns, que realizaron varias giras, y en 1996 formó su propio grupo, Fred Wesley Group. Todo este recorrido y mucho más queda reflejado en sus memorias “Hit Me, Fred: Recollections of a Sideman” publicadas en 2002.

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En Jamboree, el potente y animado trio de Fred Wesley dio una sesión intensa y animada donde se oyeron temas de Jimmy Smith (“Back at the chiken shak“) y Eddie Harris (“Freedom jazz dance“), entre otros. El concierto empezó con la actuación del organista tocando una pieza, probablemente, de Jimmy Smith, con un virtuosismo y un feeling que enseguida cautivó a los asistentes. Acabado el primer tema se unió el batería y unos minutos después el gran Fred Wesley que, a pesar de a sus dimensiones y de su avanzada edad, dio su recital moviéndose continuamente por el pequeño escenario. Tocando con maestría su trombón, se animó también a cantar dos temas, uno de ellos “House party” de Jimmy Smith. A la postre, en el ultimo tema de la noche invitó a todo el mundo a levantarse y bailar en la sala bajo unas típicas luces de discoteca. Fred Wesley, finalmente, se fue dejando ganas de volver a verlo pronto por estas tierras. La gente, entusiasmada, no paraba de aplaudir a pesar de que Wesley ya había dejado el escenario. El organista y el batería finalizaron el concierto agradeciendo las ovaciones. Lo dicho, un concierto divertido y entrañable de una estrella del soul que, pese a su edad, dejó un regusto de felicidad y una sonrisa en la cara de todos los asistentes al concierto.

Laura Clemente y Jordi García Cruz.

Para más información clica abajo:

Página oficial y blog de Fred Wesley

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Bruce Springsteen: “The River”, la cumbre creativa del Boss reeditada en su 35 aniversario.

En 1980 Bruce Springsteen acababa de cumplir 30 años y encaraba una nueva década sumido en una cierta crisis personal y creativa. A pesar de la increíble progresión de su carrera desde su aparición en 1973 con “Greetings from Asbury Park, N.J.”, y del éxito conseguido con álbumes tan representativos como “Born tu run” (1975) o “Darkness on the edge of town” (1978), seguía siendo un tipo bastante más inseguro de lo que podía aparentar en sus enérgicas, increíbles actuaciones en vivo.

En la tesitura de entregar un nuevo trabajo discográfico capaz de dar respuesta a las muchas expectativas depositadas en él, descarta “The ties that bind”, álbum con 10 temas que siguen la estela de “Darkness…”, pero de los cuales Springsteen no se siente satisfecho por considerar que no tienen una unidad conceptual que los haga merecedores de ser publicados como un trabajo completo (qué tiempos aquéllos en que se pensaba en el disco como una obra que debía responder a una cierta coherencia en cuanto a sonido y temática de las canciones).

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Así las cosas, se embarca en la grabación del que será su disco más ambicioso, y el que lo lanzará además definitivamente como estrella de la música. Un trabajo para el que decide contar de nuevo (no lo había hecho con el disco descartado) con la E. Street Band al completo, sin que ésta aparezca acreditada como tal en la carpeta del álbum.

El resultado fueron 20 canciones distribuidas en un trabajo doble que musicalmente venían a ser un compendio de todo lo que había hecho Springsteen hasta aquel momento (un muy personal rock urbano mezclado con ramalazos de soul, folk y un nada ortodoxo country), y de casi todo lo que iba a hacer en el futuro.  Así, el álbum nos mostraba un autor con todas las de la ley que cabalga sobre los lomos de la épica cotidiana en canciones que resumen la existencia, miserias y pequeñas glorias del común de los mortales con admirable precisión y sensibilidad. Temas que se mueven de lo jovial (“The ties that bind”, que debía pertenecer obviamente al disco descartado, “Sherry darling”, “Cadillach ranch” o el super éxito “Hungry heart” son buenos ejemplos de ello), a lo melancólico (la bellísima “Independence day”, “Point black”, “Drive all night”, la emblemática “The river”), sin que se resienta en ningún momento esa coherencia conceptual que Springsteen consideraba imprescindible (de esto hay que darle buena parte del mérito al productor del trabajo, Jon Landau, habitual colaborador del músico).

Ahora, coincidiendo con el 35 aniversario de la publicación del disco, se ha reeditado como una monumental obra que incluye, entre otras cosas, el álbum tal y como fue lanzado en su momento aunque convenientemente remasterizado, dos CDs extra con un total de 22 cortes descartados de las sesiones de grabación (resulta increíble pensar en la creatividad del Boss en la época en que grabó el trabajo), varios Dvds con un concierto filmado el mismo año en que apareció el disco y un documental de cómo se hizo éste, un libro repleto de fotos, carteles y recortes de prensa…

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Aunque cuatro años después con la publicación de “Born in the USA” (1984) -previo paso por el peaje del intimista “Nebraska” (1982)-, el Boss alcanzaría cotas de popularidad aún más altas, “The River” sigue siendo considerado justamente como el punto de inflexión definitivo y obra cumbre en la carrera de un músico que, si bien en las dos últimas décadas largas ha dado muchas muestras de irregularidad, debe ser valorado justamente como uno de los más grandes en la historia del Rock, o en general de la música popular de la segunda mitad del siglo XX en adelante.

Como ya hemos hecho con otros discos emblemáticos que hemos comentado en nuestro blog anteriormente, os invitamos a descubrir o redescubrir una obra que, como toda que se considere clásica, no ha perdido ni lo más mínimo con el tiempo.

Ricard.

Os dejamos con una de las grandes canciones de “The River”, la muy exitosa “Hungry heart”:

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