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IN-EDIT: 15ª Edición de cine documental musical de Barcelona.

De nuevo, desde el 26 de octubre hasta el 5 de noviembre, se celebra el Festival In-Edit dedicado a los documentales musicales, evento que nos encanta y del que hemos ido hablando desde que empezamos con nuestro blog.

En esta nueva edición encontramos una muy variada y suculenta programación que se estructura en distintos bloques que se resumen en:

Sección oficial internacional: la sección competitiva del Festival que reúne grandes trabajos del documental musical traídos de todo el mundo.

Sección nacional: títulos patrios que en algunos casos forman parte de la sección competitiva y en otros no.

Etnia Barcelona presenta la mirada: mini sección dedicada a documentales que nos muestran a artistas que han destacado por su capacidad de innovar.

Excedlents: una selección de documentales escogidos por simple gusto por parte de los creadores-gestores del Festival. Se trata de títulos también muy variopintos y atractivos. Eso sí, fuera de concurso todos ellos.

Km0: una nueva sección del Festival que nos muestra historias cercanas e intenta dar a conocer artistas locales.

Sección premios: documentales que han ganado premios en ediciones extranjeras del In-Edit (recordemos que el evento se ha exportado a otros países como Chile o Colombia, y que se celebra de forma paralela en Madrid).

In-Edit shorts: nueva sección dedicada a cortos.

Muy difícil poder escoger entre todos los títulos que se van a proyectar en el Festival, pero a nosotros no nos gustaría perdernos (y os recomendamos especialmente):

“Faithfull” de Sandrine Bonnaire. Francia. 2017. Documental dedicado Marianne Faithfull quien nos habla de su presente y, por supuesto, su pasado como icono de los 60, desmontando tópicos sobre su figura.

“Liveration day” de Ugis Olte y Morten Traavik. Noruega. 2016. Título que documenta la visita del grupo esloveno Laibach a Corea del Norte. Se trató del primer concierto que una banda de pop occidental realizaba en este país absolutamente impermeable, si es que de libertad de información hablamos. Una oportunidad para adentrarse en una realidad a la vez chocante y fascinante.

The Allins” de Sami Saïf. Dinamarca. 2017. Pocos personajes tan extremos deben haber pasado por la faz de la tierra que puedan compararse a GG Allin. Y sin embargo, el malogrado mito punk tuvo, como casi todo el mundo, una familia que, gracias a este documental del danés Sami Saïf, podremos conocer. Ni que decir tiene que no se trata de una familia convencional.

“Eagles of death metal: nos amis” de Colin Hanks. Estados Unidos. 2015. Un trabajo que nos sitúa cuatros meses después de la terrible tragedia acontecida en la Sala Bataclan de Paris, en la que irrumpieron unos terroristas islamistas disparando indiscriminadamente contra el público que asistía a la actuación de la banda norteamericana Eagles of Death Metal causando un gran número de víctimas inocentes. El grupo regresó al local para realizar ese concierto que sentían que les debían a los parisienses. ¿Cómo puede afectar a un músico haber vivido una experiencia semejante?

“A life in the waves” de Brett Whitcom. Estados Unidos. 2017. Otro retrato femenino, en este caso sobre Susane Cianni, pionera de los sonidos electrónicos cuya personalidad nos resulta de lo más atrayente al margen del interés mayor o menor que podamos tener por la llamada música avanzada.

“Conny Plank – The potential of noise” de Reto Caduff y Stephan Plank. Alemania. 2017. Título dedicado a un productor que supo avanzarse a casi todo, ayudando a crear música a bandas de la escena germánica de los 70 tan variopintas, personales y fascinantes como Kraftwerk, Neu! o Cluster. Considerado como el padre espiritual del krautrock, Conny Plank fue un pionero obsesionado con el trabajo, al que nos acercamos a través de la mirada de su propio hijo Stephan Plank quien dirige el documental junto a Reto Caduff.

Queercore: How to punk a revolution” de Yony Leyser. Alemania. 2017. A mediados de los años 80 se acuñó el concepto “queercore” para dar nombre a un movimiento dentro del punk que criticaba la homofobia que existía en dicho género musical y estético. Auspiciado desde la ciudad de Toronto por artistas como G.B. Jones y Bruce LaBruce, el “queercore” (o “homocore”), impulsaba una nueva y subversiva forma de ver la identidad sexual diseminada por la música de bandas como Tribe 8 y Pansy Division, cuyo legado se extendió a través del movimiento Riot Grrrls y ha tenido influencia en artistas más estándar como Peaches o Gossip.

The Public Image is Rotten” de Tabbert Fiiller. Estados Unidos. 2017. Y terminamos este pequeño repaso con un retrato en primera persona de uno de los grandes iconos del Punk, Johnny Rotten o mejor sería llamarlo John Lydon, de quien se nos cuenta en este documental su reinvención personal y musical al frente de los imprescindibles P.I.L. (En este caso os dejamos con un video-clip de P.I.L. ya que no hemos localizado ningún tráiler del documental).

Ricard.

Información sobre el In-Edit: Programación con horarios.

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12 sensaciones del Primavera Sound 2017.

Como ya hicimos en 2015  y 2016, os dejamos con una entrada dedicada al Festival Primavera Sound que se celebra esta semana, escrita por nuestro buen amigo Angel Luís Mena, gran melómano que abandona cada año por estas fechas su Granada adoptiva para disfrutar del que se puede considerar como el gran evento musical del año en Barcelona.

Es difícil escoger entre la avalancha de calidad y emoción que durante cuatro días llenará el Fórum. Estas son una docena de sensaciones, pero podría haber varias docenas más (hoy Saint Etienne y Local Natives, The XX, Flying Lotus, Kepa Junkera, Swans, King Krule, Elza Soares, The Zombies, !!!, Teenage Fanclub, Metronomy, Berri Txarrak, Sleaford Mods, etc).

El mito de Van Morrison:

El León de Belfast, Van the Man, el indomable irlandés que conjuga voz privilegiada, solidez musical inoxidable y un estado de gracia compositivo perenne. Una leyenda por la que vale la pena pagar la entrada de día e incluso un abono. Su timbre es tan negro como de un blanco inmaculado: es una de las grandes voces de la historia de la música popular y con una personalidad que llena el escenario o un estadio entero. Su último disco, Keep me singing es una joya que lo muestra en pleno estado de forma. Si además canta Moondance o Into the Mystic, la mística de su soul-jazz -folk se convertirá en momentos inolvidables.

La emoción de Arcade Fire:

Todavía en el recuerdo el enérgico concierto del Primavera 2014; la banda de Will Butler vuelve al Fórum sin estrenar su esperado quinto disco, continuación del aclamado Reflektor. Los canadienses se han ganado por derecho propio un puesto en el Olimpo del rock alternativo y a la vez ser una banda con millones de fans que agotan entradas en grandes recintos. Verlos en directo es una experiencia que va más allá de la música, sus canciones tocan lo emocional con una frecuencia sorprendente.

La psicodelia de King Gizzard & The Lizard Wizzard:

Una de las sensaciones del rock en los últimos tiempos. Llegados desde Australia, la desmesura psicodélica es la marca de la casa. Capaces de colar un disco que se escucha como una única canción en (casi) todas las listas de lo mejor de 2016 y de que hablen de su directo como una experiencia sónica. Pueden convertirse en una de las revelaciones del Primavera con su mezcla de catarsis rítmica y mantra lisérgico.

El Oriente de Junun:

No contento con formar parte del grupo que marca el tempo de la modernidad rock, Radiohead, y de grabar excelsas bandas sonoras, el guitarrista Jonny Greenwood se ha embarcado en un proyecto con tintes épicos. Junto al israelí Shye Ben Tzur, el ensemble indio Rajasthan Expréss y el productor Nigel Godrich grabaron Junun, un mandala de música qawwali de raíz sufí, ecos de la exuberancia de Bollywood y la influencia del folk manganiar. Cantado en urdu, indi y hebreo, y grabado en documental por Paul Thomas Anderson (Magnolia, The Master), la cuota étnica del Primavera rebosará con esta iniciativa.

El infierno de Slayer:

Cada año el programa depara alguna delicatessen metal para devotos o curiosos, y este año Slayer podría ser un plato único. La legendaria banda trash-metal estadounidense demostró estar en forma en su último disco Repentless (2015) y su directo promete ser incendiario (nivel infierno). Los autores del seminal y brutal Reign in blood merecen ser escuchados aunque sólo sea por haber sido los primeros y los reyes de un género durante muchos años. Parafernalia satánica, velocidad o guitarras endiabladas son parte de un espectáculo para disfrutar por divergente en el cartel y su singularidad.

El grime de Skepta:

Y si de cuotas hablamos, la del hip hop es de alta calidad cada año. Después de la espantada del aclamado y esperado en Europa Frank Ocean, cancelando pocos días antes, y con el permiso de Run the Jewels, el británico Skepta es la estrella. Revitalizador del género grime, una mezcla de hip hop, dubstep, dancehall y UK Garage, su carrera hacia el estrellato es imparable. Su último trabajo, Konnichiwa, ganó el prestigioso Mercury Prize, el Nobel de la música británica que se entrega al mejor disco del año. Su influencia hoy día no tiene límites y en Barcelona esperamos que siga su ascenso.

El magnetismo de Angel Olsen:

La cantautora de Sant Louis, Missouri (EE UU) se ha convertido en una de las musas de la música independiente. Si su primer trabajo, Burn your fire with your witness (2014) sorprendía por su equilibrio entre candidez y personalidad, My woman la encumbró el año pasado a la primera división, mostrando una solidez compositiva que promete grandes canciones y emotivos conciertos. Con un toque retro, apegada a la tradición folk americana, su voz es magnética. ¿Su única pega? Que la han programado a la vez que Van Morrison.

La suavidad de Whitney:

Su disco Light Upon The Lake fue una de las sorpresas del año pasado, una maravilla de suave rock, pop y folk entrelazados en melodías sinuosas que arrastran a la pura ensoñación. Ternura y melancolía en canciones vestidas con un sonido intemporal. La banda de Chicago podría haberlo grabado en cualquier década, pero lo podemos disfrutar ahora.

La palabra de Kate Tempest:

La poetisa británica es un prodigio de spoken word, un espectáculo sobre el escenario donde sus versos fluyen con bases de hip hop y reflexiones críticas sobre la sociedad contemporánea. Desde sus inicios en el rap, su carrera literaria no conoce límites: reconocida dramaturga y novelista, se la considera una de las voces poéticas de referencia en lengua inglesa de la actualidad. Una artista con mayúsculas apenas treintañera que será una de las voces culturales de los próximos años, o décadas.

La biografía de The Magnetic Fields:

El único concierto de pago en el Auditori Rock de Lux corresponde a la sesión doble de The Magnetic Fields, con una generosa duración de casi dos horas. Tiempo seguramente insuficiente para desplegar su último disco, 50 song memoir, un repaso de su líder Stephin Merrit a sus 50 años de vida, con una canción para cada uno. El resultado del inspirado bostoniano es a ratos irregular, pero su ambiciosa propuesta y el carisma del autor de 69 love songs son sin duda (y nunca mejor dicho) magnéticos.

El alegato de Solange:

¿Es un hype, es una jugada comercial o es la nueva esperanza negra de la música? Mucha curiosidad por ver el directo de la hermana de Beyoncé, encumbrada a la cima de la música alternativa con su disco A seat at the table, un maravilloso alegato social y personal, feminista y reivindicativo. Con joyas como Crane in the sky, su poderosa mezcla de R&B con el toque neosoul que triunfa en las plazas más exigentes, se espera un concierto de los que levantan almas.

El sabor de Seu Jorge:

Brasil está muy presente en el Primavera con gemas como la leyenda Elza Soares (nonagenaria, indie y mito a la par), el vitalismo de Liniker e os Caramelows, o el renovador Seu Jorge. Este último, maestro en la amalgama de samba, pop, funk, soul o bossa nova, aporta además notas emotivas y nostálgicas con un repertorio tributo a David Bowie, remodelando las canciones de la película The life aquatic: Changes, Life on Mars o Rebel Rebel con sabor carioca removerán el escenario Ray-Ban.

Angel Luis Mena.

Nos permitimos añadir a la excelente selección de Ángel a The Afghan Whigs, uno de los grupos favoritos de quienes hacemos realidad este blog, del que os hemos hablado anteriormente, y que vienen a presentar su nuevo disco, recien editado, titulado, In Spades.

Para más información clica abajo:

Web del Primavera Sound

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Michael Kiwanuka: Soul expansivo.

Aunque hace ya unos meses que se publicó, es ahora, coincidiendo con la pronta fecha de su concierto en Barcelona (16 de noviembre, Sala Bikini, en el marco del Festival Mil·leni), cuando hablamos aquí de uno de los discos que debemos considerar como firme candidato a encabezar las recurrentes listas de lo mejor del año que a final de cada temporada pueblan las publicaciones y webs musicales, así como aquellos medios, como el nuestro, en que se habla de cultura en general, siendo la música, obviamente, parte de ella. Nos referimos a “Love and hate”, segundo trabajo de Michel Kiwanuka (Londres, 1987).

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Kiwanuka se dio a conocer en 2012 con un primer álbum, “Home again”, en el que ya se apreciaba su talento para asimilar un estilo clásico como el soul (se le ha comparado a menudo con Ottis Redding o Marvin Gaye) y convertirlo en algo completamente personal, añadiendo ramalazos de folk o rock a sus canciones impregnadas de elegancia y sentimiento a partes iguales.

Sin embargo, no ha sido hasta la publicación, antes del verano, de su segundo larga duración, “Love and hate”, en que hemos visto plasmar todo el potencial que atesora el músico de ascendencia ugandesa. Y es que en este nuevo trabajo, Kiwanuka nos ha sorprendido con un sonido que parece querer expandirse de una forma similar a la entendida por bandas de rock progresivo como Pink Floyd, sin desmarcarse en ningún momento de sus raíces en la música negra, y añadiendo a todo ello una producción (en la que está metida Danger Mouse) que le da una pátina de modernidad bien entendida (un poco en la línea de lo que hizo la añorada Amy Winehouse) a la coctelera que maneja con mano maestra nuestro protagonista.

De esta forma, el disco se abre con un tema, “Cold Little heart”, de cerca de 10 minutos de duración, que es ya de por sí toda una declaración de intenciones, con una larga introducción puramente instrumental (salvo por algunos coros), que incluso nos puede llegar a recordar al genio de todo un Ennio Morricone. Después de eso, la canción deriva hacia un muy sentido, dolorido por momentos, canto de tintes épicos y espirituales, en la estela del mejor Ben Harper.

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En la misma línea se mueve otro de los momentos álgidos del álbum, el single que da título al disco, “Love and hate”, con un alargado solo de guitarra al final que nos hace pensar que el glorioso legado de Jimi Hendrix sigue presente entre las nuevas generaciones tantos años después de su desaparición.

Por otra parte, encontramos canciones más concisas, como el otro adelanto del álbum, “Black man in a white world”, de letra muy reivindicativa y con un gran sentido del ritmo, la bella “Rule the world”, o la pegadiza “One more night”, puro soul del siglo XXI.

En total son 10 canciones sin un solo momento de descenso en el nivel de las composiciones, aunque claramente destaque ese espectacular inicio que es “Cold Little heart”.

Un grandísimo disco, en suma, que os recomendamos fervientemente. Como decíamos al principio, en pocos días Michael Kiwanuka estará defendiendo sus nuevas canciones en directo en Barcelona, en un concierto que se nos antoja uno de los momentos especialmente remarcados del calendario musical en este año 2016 que encara ya su recta final.

Ricard.

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CRUÏLLA BARCELONA 2016: Encrucijada de sonidos.

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Año tras año, el Cruïlla Festival está consiguiendo consolidarse como una de las propuestas más atractivas del verano cultural en Barcelona. Con un cartel cuantitativamente discreto, pero cualitativamente espléndido, y con un aforo controlado en número de asistentes, el Cruïlla es un festival claramente enfocado al público autóctono, que tiene aquí la oportunidad de vivir una experiencia muy alejada de los alienantes agobios propios de otros eventos musicales (no hace falta mencionar cuales) que quizá podemos decir que han acabado por morir de éxito.

Extendiéndose la propuesta del certamen además a otras sugerencias al margen de la música como puedan ser la gastronomía o el arte, y con una gran presencia en el recinto de ONGs y asociaciones de todo tipo, el Cruïlla parece haber encontrado una identidad propia como festival que lo convierte en un pequeño lujo para nuestra ciudad.

Por los cuatro escenarios que habrá repartidos en el Forum, alejados lo suficientemente como para que no se mezcle el sonido de los conciertos, pero a los que se podrá acceder sin que haya que hacer grandes caminatas, se podrá disfrutar de propuestas como las que siguen:

Robert Plant and The Sensational Space Shifters: el que fuera cantante de Led Zeppelin sigue explorando su pasión por la música africana y de otros lugares del mundo con su actual y espléndida banda, con la que seguro no olvidará recrear grandes clásicos zeppelinianos para gozo de todos los nostálgicos de la banda británica.

Cat Power: una de nuestras musas, favorita para los que hacemos este blog, regresa a Barcelona sin nuevo disco bajo el brazo, pero decidida quizá a que sus seguidores olvidemos el sabor agridulce de su última visita a Barcelona. Sea como sea, siempre es un placer reencontrarse con ella.

Damien Rice: el cantautor irlandés repite en el Festival. Su personal manera de interpretar el folk augura momentos de gran emotividad a orillas del Mar Mediterráneo.

Alabama Shakes: la banda de soul-southern rock realizará su segunda visita a la ciudad condal para presentar su, hasta ahora, último disco, el fabuloso “Sound and Colour”.

Bunbury: el músico zaragozano siempre es garantía de entrega e intensidad en el escenario. Estamos seguros que en el Cruïlla dará, una vez más, lo mejor de sí mismo como artista.

091: el mítico grupo granadino sigue adelante con su tour de regreso a los escenarios. En principio, parece que la formación no tiene prevista seguir más allá de este 2016, por lo que el Cruïlla puede ser una muy buena ocasión de rememorar su magnífico cancionero.

Adrià Puntí: tras una larga década de silencio, el cantautor catalán regresó en 2015 con un disco (“La clau de girar el taller”), unido a un libro (“Enclusa i un cop de mall”), que incluía textos, poemas e ilustraciones, siendo ambas cosas, disco y libro, complementarias, y una gran muestra de que Puntí ha vuelto en su mejor versión.

Ana Tijoux: una de las propuestas que más nos ha llamado la atención del cartel de este año del Cruïlla es la de esta chilena, nacida en Francia, que es capaz de mezclar hip-hop, funk, soul y música de raíces varias de una forma tan contagiosa como brillante. Con letras muy reivindicativas y una actitud aguerrida, nos parece una de las artistas que mejor refleja el espíritu de encrucijada de sonidos que busca el Cruïlla.

A todo lo destacado hay que añadir el Rock alternativo y contundente de Skunk Anansie, el sensual jazz de Esperanza Spalding, el sonido indie de bandas como Love of Lesbian o Egon Soda, los ritmos bailables de Cristal Fighters o Digitalism, la música de raíces fronterizas de Calexico… Hay donde elegir en este evento que os queremos más que recomendar.

Ricard.

Para más información clica abajo:

Web del Cruïlla Barcelona

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10 motivos para no revender tu abono del Primavera Sound… …o rabiar por no haberlo comprado a tiempo.

 

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Como ya ocurriera el año pasado, contamos con nuestro buen amigo y puntual colaborador Angel Luis Mena para dar cuenta de algunas sugerencias para el inmimente Primavera Sound Festival 2016. Aquí las tenéis:

1.El adorado Brian Wilson

Celebrando el 50 aniversario del Pet Sounds de los Beach Boys, uno de los discos fundamentales de la historia del rock, el tiempo se parará en el Fórum con canciones como Wouldn’t it be nice, Sloop John B, Caroline No o la joya de la corona melódica, God Only knows. Brian Wilson, a punto de cumplir los 74 años, proveerá la cuota de nostalgia a la que en otras ediciones dejaron recuerdos indelebles Patti Smith, Dr John o Big Star. Pero es más que eso: el festival honra un disco magistral, con la incógnita de cómo se reproducirá y escuchará su fabulosa riqueza de matices en un espacio abierto. Y a la vez nos permite honrar a un artista único que se colapsó a los 23 años pero tuvo tiempo de aportar su genialidad a la música moderna. Desdeñar la fama, el parné y la gloria en la cúspide de la inspiración es terrible. Aplaudirle será de justicia.

2. La mística de Radiohead

La banda de Thom Yorke trasciende el negocio musical. Hacen lo que quieren y cuando quieren. Cuanto más abstracta y personal es su música, más adeptos reclutan a su cruzada creativa. Sin estridencias, han abanderado la rebeldía desde dentro del sistema. Y su público comparte sus secretas verdades con deleite y compromiso. En una suerte de beatlemania posmoderna, sus conciertos hace ya varios discos que dejaron de ser karaokes de hits con Creep o Karma Police a la cabeza. Son reuniones místicas de culto a los líderes de lo novísimo bajo control maquinal. De espera y aceptación de la catarsis entre el guitarrazo y el loop. Para entender la evolución del rock en las dos últimas décadas, hay que ver a Radiohead en directo.

3.Los indomables Tame Impala

El rock psicodélico de masas tiene hoy nombre y apellido: Tame Impala. La banda de Perth, Australia, se estrenó en Barcelona hace tres años con un concierto memorable en un atardecer violáceo por el que se difuminaron las experimentaciones sonoras de su inspirado líder, Kevin Parker. Este año vuelven como cabeza de cartel en horario central y nocturno, como estrellas del jueves y es que su doble LP Currents no es para menos. Un collage de melodías, distorsión, travesuras y creatividad al alcance de muy pocos que se encumbró como uno de los discos del año en 2015.

4.La divina PJ Harvey

Polly Jean vuelve a Barcelona cinco años después de presentar el imperial Let England Shake. Parece que la crítica esperaba que subiera el listón con el nuevo disco, el estupendo The Community of Hope, y no ha sido muy complaciente. Para gustos, discos de PJ Harvey; lo que es indiscutible es el poderío en directo de la inglesa. Por su música, por su presencia, por su canto de sirena. Y a poco que entone This is Love, Good Fortune o Down by the water, vamos a temblar hasta el tuétano con la voz de la divina. Y sólo con The Wheel nos estremeceremos.

5.El rítmico LCD Soundsystem

Cuando parecía que la banda del neoyorquino James Murphy dormía el sueño de los exhaustos después de 14 años proveyendo de algunos de los más aditivos ritmos de la electrónica indie, vuelven. Sólo un lustro después han regresado a la carretera. Han anunciado un nuevo disco que todavía no ha llegado y del que se espera algún anticipo. En su retorno triunfal a Coachella no hubo concesión, aunque sí dos emotivas versiones: Controversy de Prince y Heroes de Bowie. Será un concierto de síncope y emoción. Aquí no ha pasado nada y LCD seguirán guiando nuestros esforzados pasos de baile.

6.El hedonismo de The Last Shadow Puppets

Parece que el líder de Arctic Monkeys, Alex Turner, no tiene suficiente con partir la pana con su banda y retoma su alianza con Miles Kane en The Last Shadow Puppets, del que han lanzado su segundo disco, Everything you’ve come to expect. Un alegría de rock hedonista, una amalgama de estilos deliciosa y efectista, tocada por la varita mágica de Owen Pallet. Han perdido el agradable regusto de la urgencia sesentera de su álbum de debut, hace ya ocho años. Pero han vuelto con la arrogancia de unas canciones impecables y una presencia y actitud que encenderá miles de corazones en la noche barcelonesa.

7.La intensa bruma de Sigur Rós

Que la música raruna no anglosajona podía tener un éxito mundial tuvo en los islandeses uno de sus emblemáticos abanderados. Desde el impacto y reconocimiento en 1999 de su disco Ágætis byrjun no han dejado de experimentar y consolidar un estilo propio ajeno al ruido externo a su isla creativa. Citados a la medianoche del sábado, ofrecerán su música brumosa y sus descargas de luna eléctrica para regalar momentos de plácido e intenso éxtasis.

8.Ración hip hopera con Pusha T

Hace varios años que sabemos que del Primavera no te irás sin conocer una estrella del hip hop más. Tras alucinar con Kendrick Lamar, Run the Jewels, Odd future o Wu Tang Klan en las últimas ediciones, este año el cartel ha reunido a figuras como Vince Staples, Jay Rock o Action Bronson. Sin desmerecerlos, por horario, mi elegido es Pusha T, compinche de los omnipotentes (cada uno a su manera) Kanye West y Kendrick Lamar o de Tyler the Creator, llega del Bronx con un disco para todos los públicos, King Push – Darkest Before Dawn: The Prelude, y una puesta en escena poderosa y sugerente.

9.El hechizo de Suede

El grupo de Bret Anderson ha vuelto para quedarse, sin renunciar a su legado, imprescindible en el pop británico de los 90, pero creando un repertorio digno veinte años después. Traen al Primavera su Night Thoughts, una fusión entre su flamante último disco y las imágenes de Roger Sargent. Quienes vivimos el DogManStar Tour en Zeleste hace dos décadas aún recordamos el impacto y el hechizo de las imágenes proyectadas contra la figura del sinuoso Brett. La banda británica regalará además un concierto en la jornada de puertas abiertas del miércoles, donde todos podrán conocer una parte de su último trabajo y también rememorar cuando canciones como Heroine, Animal Nitrate o Filmstar eran lo más excitante de Inglaterra.

10.Las ensoñaciones de Beach House

Otro grupo para paladear con deleite su directo infalible y sus canciones evocadoras. Más allá del dream pop, con una adictiva profundidad, el dúo de Baltimore está cimentando una sólida carrera con discos maravillosos como Bloom, Teen dream o sus dos últimos trabajos, Depression Cherry y Thank you lucky stars. En 2012 ofrecieron una actuación memorable, una larga caricia sonora que transporta a lugares y espacios tan lejanos como interiores.

Angel Luis Mena.

Para más información clica abajo:

Web del Primavera Sound Festival

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Fred Wesley en el Jamboree: Gran fiesta de soul y hard bop.

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Fred Wesley (1943), famoso trombonista, compositor, arreglista y productor musical estadounidense, visitó la sala Jamboree de Barcelona hace unos días en el marco del Ciclo Hammond 5J.

Este artista comenzó a tocar el piano con 3 años y siendo muy joven, antes de alistarse en el ejército, colaboró con Ike y Tina Turner. Poco tiempo después, a finales de los sesenta, se unió a la banda de James Brown. De esta época surgieron éxitos como “Say It Loud – I’m Black and I’m Proud”, “Licking Stick”, “Mother Popcorn”, “Doin’ It to Death” o “Papa Don’t Take No Mess” en los que se aprecia claramente la impronta de Wesley. En 1975 abandonó la banda de Brown para unirse a las de George Clinton, Parliament (grabó con ellos el emblemático álbum “Mothership connection“) y Funkadelic. Clinton animaba a sus colaboradores a producir sus propios trabajos, y así surgió “A Blow for Me, a Toot for You” y otros trabajos de The Horny Horns, la sección de viento de Parliament liderada por Fred Wesley, con Maceo Parker, Rick Gardener y Richard “Kush” Griffith. Tras un segundo disco con ellos, se une a la Count Basie Orchestra, se establece como productor y en 1980 graba el célebre disco “House Party“. Continuó su carrera como músico y arreglista, colaborando con Earth, Wind & Fire o Barry White, grabando con George Clinton y Bootsy Collins, hasta que Maceo Parker y él salieron de la influencia de Clinton para grabar “To someone” (1988) para luego publicar discos como “New Friends” (1990), “Be Funky and Amalgamation” (1994) o “Full Circle (Be Bop to Hip Hop)” (1997). Tras muchos años, se unió a los antiguos miembros de la banda de James Brown y formaron JB Horns, que realizaron varias giras, y en 1996 formó su propio grupo, Fred Wesley Group. Todo este recorrido y mucho más queda reflejado en sus memorias “Hit Me, Fred: Recollections of a Sideman” publicadas en 2002.

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En Jamboree, el potente y animado trio de Fred Wesley dio una sesión intensa y animada donde se oyeron temas de Jimmy Smith (“Back at the chiken shak“) y Eddie Harris (“Freedom jazz dance“), entre otros. El concierto empezó con la actuación del organista tocando una pieza, probablemente, de Jimmy Smith, con un virtuosismo y un feeling que enseguida cautivó a los asistentes. Acabado el primer tema se unió el batería y unos minutos después el gran Fred Wesley que, a pesar de a sus dimensiones y de su avanzada edad, dio su recital moviéndose continuamente por el pequeño escenario. Tocando con maestría su trombón, se animó también a cantar dos temas, uno de ellos “House party” de Jimmy Smith. A la postre, en el ultimo tema de la noche invitó a todo el mundo a levantarse y bailar en la sala bajo unas típicas luces de discoteca. Fred Wesley, finalmente, se fue dejando ganas de volver a verlo pronto por estas tierras. La gente, entusiasmada, no paraba de aplaudir a pesar de que Wesley ya había dejado el escenario. El organista y el batería finalizaron el concierto agradeciendo las ovaciones. Lo dicho, un concierto divertido y entrañable de una estrella del soul que, pese a su edad, dejó un regusto de felicidad y una sonrisa en la cara de todos los asistentes al concierto.

Laura Clemente y Jordi García Cruz.

Para más información clica abajo:

Página oficial y blog de Fred Wesley

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Bruce Springsteen: “The River”, la cumbre creativa del Boss reeditada en su 35 aniversario.

En 1980 Bruce Springsteen acababa de cumplir 30 años y encaraba una nueva década sumido en una cierta crisis personal y creativa. A pesar de la increíble progresión de su carrera desde su aparición en 1973 con “Greetings from Asbury Park, N.J.”, y del éxito conseguido con álbumes tan representativos como “Born tu run” (1975) o “Darkness on the edge of town” (1978), seguía siendo un tipo bastante más inseguro de lo que podía aparentar en sus enérgicas, increíbles actuaciones en vivo.

En la tesitura de entregar un nuevo trabajo discográfico capaz de dar respuesta a las muchas expectativas depositadas en él, descarta “The ties that bind”, álbum con 10 temas que siguen la estela de “Darkness…”, pero de los cuales Springsteen no se siente satisfecho por considerar que no tienen una unidad conceptual que los haga merecedores de ser publicados como un trabajo completo (qué tiempos aquéllos en que se pensaba en el disco como una obra que debía responder a una cierta coherencia en cuanto a sonido y temática de las canciones).

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Así las cosas, se embarca en la grabación del que será su disco más ambicioso, y el que lo lanzará además definitivamente como estrella de la música. Un trabajo para el que decide contar de nuevo (no lo había hecho con el disco descartado) con la E. Street Band al completo, sin que ésta aparezca acreditada como tal en la carpeta del álbum.

El resultado fueron 20 canciones distribuidas en un trabajo doble que musicalmente venían a ser un compendio de todo lo que había hecho Springsteen hasta aquel momento (un muy personal rock urbano mezclado con ramalazos de soul, folk y un nada ortodoxo country), y de casi todo lo que iba a hacer en el futuro.  Así, el álbum nos mostraba un autor con todas las de la ley que cabalga sobre los lomos de la épica cotidiana en canciones que resumen la existencia, miserias y pequeñas glorias del común de los mortales con admirable precisión y sensibilidad. Temas que se mueven de lo jovial (“The ties that bind”, que debía pertenecer obviamente al disco descartado, “Sherry darling”, “Cadillach ranch” o el super éxito “Hungry heart” son buenos ejemplos de ello), a lo melancólico (la bellísima “Independence day”, “Point black”, “Drive all night”, la emblemática “The river”), sin que se resienta en ningún momento esa coherencia conceptual que Springsteen consideraba imprescindible (de esto hay que darle buena parte del mérito al productor del trabajo, Jon Landau, habitual colaborador del músico).

Ahora, coincidiendo con el 35 aniversario de la publicación del disco, se ha reeditado como una monumental obra que incluye, entre otras cosas, el álbum tal y como fue lanzado en su momento aunque convenientemente remasterizado, dos CDs extra con un total de 22 cortes descartados de las sesiones de grabación (resulta increíble pensar en la creatividad del Boss en la época en que grabó el trabajo), varios Dvds con un concierto filmado el mismo año en que apareció el disco y un documental de cómo se hizo éste, un libro repleto de fotos, carteles y recortes de prensa…

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Aunque cuatro años después con la publicación de “Born in the USA” (1984) -previo paso por el peaje del intimista “Nebraska” (1982)-, el Boss alcanzaría cotas de popularidad aún más altas, “The River” sigue siendo considerado justamente como el punto de inflexión definitivo y obra cumbre en la carrera de un músico que, si bien en las dos últimas décadas largas ha dado muchas muestras de irregularidad, debe ser valorado justamente como uno de los más grandes en la historia del Rock, o en general de la música popular de la segunda mitad del siglo XX en adelante.

Como ya hemos hecho con otros discos emblemáticos que hemos comentado en nuestro blog anteriormente, os invitamos a descubrir o redescubrir una obra que, como toda que se considere clásica, no ha perdido ni lo más mínimo con el tiempo.

Ricard.

Os dejamos con una de las grandes canciones de “The River”, la muy exitosa “Hungry heart”:

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The Rolling Stones: “Sticky fingers”, la provocación sigue vigente.

El pasado 9 de junio se reeditó lujosamente uno de los discos clave no solamente de la larga carrera de The Rolling Stones, si no de la música popular de las últimas décadas entendida genéricamente. Se trata de “Sticky fingers”.

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Publicado originalmente en 1971, el disco forma parte de una tetralogía de álbumes que muchos consideran la mejor en la historia del grupo, y que viene conformada por “Beggars Banquet” (1968), “Let it Bleed” (1969), el propio “Sticky Fingers” y “Exile on Main Street” (1972). Un tramo en la historia de la banda donde ésta se abandona completamente a los sonidos deudores de la música de raíces norteamericana, o lo que es lo mismo, al blues, country o soul, unido todo ello por la textura sonora del mejor rock n´roll.

Previa a esta etapa, la formación provenía de un relativo fracaso de éxito y crítica tras la edición del psicodélico “Their Satanic Majesties Request” (1968), motivo por el cual se habían generado ciertas tensiones en el seno del grupo. En el cambio de rumbo de la banda fue clave la contratación de un nuevo productor, el norteamericano Jimmy Miller, quien estuvo detrás de los mandos en la grabación de “Beggars Banquet”. Pese al éxito que sí obtuvo este álbum, las relaciones entre los miembros del grupo siguieron deteriorándose, especialmente entre Brian Jones, con graves problemas de adicción a las drogas, y el resto de la formación.  El resultado de todo ello fue la expulsión de Jones, a quien, como se sabe, se encontró muerto en la piscina de su casa poco después, generándose, aún hoy en día, toda clase de especulaciones sobre los motivos del fallecimiento, y aumentando una cierta leyenda negra en torno a la banda, aderezada por los trágicos sucesos ocurridos en el Festival de Altamont de 1969 durante la actuación del grupo en la que murieron varias personas.

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Los Stones con Brian Jones aún en el grupo.

Jones había sido substituido por el joven guitarrista Mick Taylor, quien contribuiría a impulsar el nuevo sonido, más americano, de la banda, aún más patente en “Let it Bleed”, y que explotaría decididamente en “Sticky Fingers”. De hecho, buena parte de los arreglos del disco se pueden atribuir al propio Taylor, pese a que en el álbum los cortes viniesen firmados únicamente por Mick Jagger y Keith Richards, como había sido habitual hasta ese momento, algo que contribuiría a la frustración del guitarrista y que, tiempo después, lo llevaría a dejar la formación.

“Sticky fingers” fue el primer disco editado por el propio sello del grupo, el cual había decidido dejar Decca en pro de una mayor libertad creativa, y también (por qué no decirlo) para lograr un mayor control empresarial de la marca que se había generado en torno a la banda. En él encontramos una profundización en un estilo que, como hemos dicho, bebía del blues, el country o el soul, con el rock como leit motiv. En esta ocasión, condimentándolo todo más que nunca con letras que eran pura provocación, o incluso transgresión, y que hablaban de temas aún tabú por aquella época como el amor interracial o las drogas. A todo ello hay que añadir una portada, diseño de Andy Warhol, donde se veía una entrepierna masculina embutida en unos vaqueros y que causó gran controversia (en España, la portada fue censurada y substituida por otra, acaso más inquietante, en la que aparecen tres dedos femeninos asomando desde el interior de un pote de melaza). En la carátula aparece además por primera vez el famoso logo de la lengua que se convertiría en icono oficial del grupo, y que fue diseñado por John Pasche (y no por Warhol, como popularmente se cree) al cual hay que responsabilizar también de la portada alternativa del disco.

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Andy Warhol y Mick Jagger.

Por lo que se refiere las canciones del trabajo, éste empieza con “Brown sugar”, tema emblemático en el que Jagger juguetea magistralmente con la ambigüedad (no sabemos si se está refiriendo a una mujer negra o a las drogas), y que viene marcado por su irresistible sentido del ritmo. Una canción que suele ser uno de los momentos álgidos en cualquier concierto de los Stones. A este corte le sigue el medio tiempo “Sway”, canción de exquisitos arreglos. Igualmente memorable es “Wild horses”, considerada, junto a “Angie”, la balada por excelencia del grupo. “Can´t you hear me knocking” es puro rock n´roll atemporal; imposible dejar de agitarse mientras escuchas la canción. “You gotta move” es un blues primigenio; una versión que conecta a la banda con la más bella música de raíces. “Bitch” empezaba la cara b del vinilo original de forma inmejorable con un riff afilado marca de la casa y un estribillo como solo alguien como Jagger podría idear. “I got the blues” es un tema donde afloran influencias góspel; otra canción (una más) extraordinaria. Por su parte “Sister morphine” es acaso el corte más lánguido del disco, aunque igualmente intenso; se trata de la adaptación de un tema originariamente escrito por Marianne Faithful y que cuenta con la slide guitar de Ry Cooder; una canción sencillamente sobrecogedora. “Dead flowers” en cambio, a medio camino entre el country y el pop, es un tema mucho más alegre y que bien podría haber inspirado a bandas actuales de Americana como The Jayhawks. Finalmente, el disco se cierra de manera inmejorable con “Moonlight mile”, preciosa canción de reminiscencias folk en la que destacan sus arreglos orquestales.

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Imagen de promoción de la época de “Sticky Fingers” con Mick Taylor ya formando parte de la banda.

Aunque el siguiente disco de los Stones, “Exile on main street”, suele ser considerado justamente como la cumbre definitiva del grupo, “Sticky fingers” es igualmente imprescindible. Pocas colecciones de canciones tan variadas y, a la vez, equilibradas y de tan alto nivel encontramos a lo largo de la historia de la música popular. Incluso “Exile…” (recordemos, álbum doble) puede tener algún muy ligero bajón, algo que no ocurre con “Sticky fingers”. La nueva edición viene acompañada además de joyas como una versión completamente acústica de “Wild horses”, otra de “Brown sugar” con Eric Clapton en la guitarra, tomas alternativas, información detallada sobre los pormenores de la grabación del disco, fotografías inéditas…

En suma, escuchar “Sticky fingers” es escuchar un pedazo imprescindible de la música popular de nuestra época. Algo que os animamos a disfrutar.

Ricard.

Os dejamos con una fabulosa versión en directo de “Brown sugar”:

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PRIMAVERA SOUND 2015: Viaje sentimental en el decimoquinto aniversario del festival.

La 15ª edición del festival PRIMAVERA SOUND no nos ha traído grandes cabezas de cartel como en otros años nos tenía acostumbrados o como otros festivales este año. Y cuando repasé el cartel completo por primera vez valoré si acudir a la cita anual puesto que no conocía ni a la mitad.

Pero eso también hace posible que tus imprescindibles tengan menos solapaciones… este año sólo iba a sacrificar a Spiritualized, Belle&Sebastian, Babes in Toyland y Perfume Genius (por mencionar las que realmente me molestó perder).  ¡Ah! ¡Mención especial al tiempo en Barcelona que nos ha ahorrado las lluvias y la rasca de la edición pasada! ¡Eso facilita muy mucho la experiencia festivalera!

Con tanta propuesta musical hay tantos PRIMAVERA SOUND como asistentes al festival.  Empiezo esta crónica con la tranquilidad que aporta saber que todas las otras crónicas me contradicen (en cuanto a propuestas imperdibles) y que mi paseo por el PS no ha sido un un estrés, y menos, una obligación de “tengo que ver a estos porque todo el mundo dice que hay que ir a verlos o porque el NME dice que son el hype de la temporada..  ¡Va fan culo! Yo lo tengo claro… me la trae al pairo si hay unos jovenzuelos tocando en el Pitchfork por muy buenos que sean si hay una vaca sagrada en algún otro enclave que nunca he visto y que, probablemente, nunca volveré a ver..  para mi la experiencia SÍ es un grado y por eso os hablo de mi viaje sentimental por el primavera.

MIÉRCOLES

La incidencia negativa de este PS la tuve el 1er día cuando al ir a validar mi entrada me dicen que “ésta ya ha sido validada”. Sin darte más explicaciones que esa, alegando que quizás alguien la ha copiado, que el amigo que la imprimió me “la había colado”, pensando en hackers que se meten en tu  mail… empiezo las actuaciones gratuitas del miércoles sin saber si el jueves podré acceder al recinto y habiéndome perdido los conciertos de Christina Rosenvinge y Cinerama. A tener en cuenta por la organización sería que si las entradas son nominales se pida la identificación al entrar y así evitar disgustos como el que os cuento.

Albert Hammon Jr.

Albert Hammon Jr. calmó un ratito el disgusto de la entrada con su pop fácil de melodías agradables que puede gustar a todo el mundo y volví a saltar con OMD que desplegó su sonido 80’s, a veces con la sensación de que éste ha envejecido mal porque suena muy naïf (no ellos que demostraron estar más en forma que aquel esperpento que fueron NEW ORDER en su sonada reaparición en un enclave parecido hace unos años) pero que siguen emocionando a las masas con “Maid of Orleans” o “Joan of Arc” y haciéndonos saltar con “Enola Gay” y “Electricity” (inicio y final del concierto).

JUEVES

El jueves tenía que empezar con Childhood… banda que creo puede convertirse en algo grande en poquito tiempo y que no logro entender porque son relegados a una actuación a las 6 de la tarde, pero que me pierdo porque mi entrada sigue sin poder ser validada… me tiro 2 horas solucionando el percal, después de mil comprobaciones, quejas y pérdida de tiempo y sin saber muy bien al final qué demonios ha sucedido… me ponen el trozo de tela… ¡y ya nada más importa! ¡PS begins!

La primera actuación que puedo disfrutar “legalizada”es el noise rock de Thurston Moore, cofundador de Sonic Youth que descarga buen ruido a pesar de ser sólo una parte de los Sonic (junto al batería)  pero que viene bien acompañado por la Band en la que encontramos también a la bajista de My Bloody Valentine. A priori se puede decir que cuentan con buena matería prima y me gustan más que los Sonic que son demasiado experimentales para mi.

Bocata y camino al Heineken a deleitarme con Antony and the Johnsons cuyas proyecciones al fondo del escenario, hipnóticas y provocativas, acompañaban a la perfección al personaje que es el artista, vestido con una túnica blanca en la que se reflejaban luces y colores como un valor añadido de la puesta en escena.

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Antony

Se podía masticar el silencio y el respeto entre la audiencia… a veces salpicado con conversaciones estúpidas de gente insensible de la que me preguntaba si no tenían otro lugar menos sagrado para intercambiar impresiones acerca de su última borrachera o del trapo que se habían comprado…  No está hecha la miel para la boca del asno… pero nadie te obligaba a estar escuchando tanta melancolía, tanta belleza contenida, tanto lamento de outsider… nadie… puedes irte a escuchar el mundanal ruido… Antony no es de este mundo.

A pesar de ser una propuesta que muchos considerábamos más adecuada para el recinto cerrado del Auditori puesto que acudió con la OBC, al aire libre sonó muy pero que muy bien…realmente consiguieron crear un clímax constante suavizado por la versión de “Blind” que nos dejó desatarnos un poco para acabar destrozándonos con “Hope there’s someone”. Para mi fue uno de los mejores conciertos del PS… ¡y punto! Si alguno se aburrió o se durmió es porque no se les ocurrió pensar que podía irse a otro lugar. ¡Así de fácil!

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Black Keys

Pasar de Antony a Black Keys fue muy traumático… es difícil igualar la maestría y el buen hacer del cantante. Y Black Keys quedaron como una propuesta de rock fácil, con ese toque setentero y, aunque escuchar “Turn in Blue” en casa me parezca interesante, en directo no sonaron todo lo potentes que podrían sonar en uno de los escenarios grandes del Primavera. Me marcho sin escuchar el “Lonely Boy”… ¡imagínense! Bueno, confieso que llevaba una jornada laboral a mis espaldas, pocas horas de sueño, me esperaba otra y el “finde” prometía ser largo

¡Ah! Y que no tengo la energía de cuando empecé en esto de los festis…

VIERNES

El viernes comienza en un escenario por el que pasé a menudo, el H&M Pro y sus propuestas más internacionales. No había nada super importante que ver a primera hora y me acerqué a ver qué ofrecían los Terno Rei, un grupo brasileño que combina el shoegaze con doble sección de percusión… no a lo Happy Mondays sino más bien a lo Stone Roses si hubieran nacido en Brasil… soy devota del sonido noventero, de sus guitarras… y a las 7 de la tarde estar frente al mar y escuchando ese sonido me lleva a mis primeros FIBs donde esa era la música que escuchábamos y me recuerda que lo más estupendo de un festival es descubrir grupos por sorpresa.

Punto y a parte…. llega Damien Rice… A pesar de que fue duda y elección de último momento no me arrepiento para nada de ver como un tío con una guitarra y su voz es capaz de hacer tanto ruido, de parecer estar acompañado por otras voces y otros instrumentos que imaginas escondidos detrás del escenario,  de llenar uno de los escenarios grandes (el Primavera) con su sola presencia…  2 micros, una guitarra gastada por su fuerza y unos pedales para ir grabando y apoyando su voz con algún bucle. No conozco su discografía ni he seguido a este hombre… pero sé reconocer la maestría de un artista sea de la tribu que sea y creo que llenó el ambiente con mayor densidad, potencia y belleza que un rato antes la gran Patti Smith en el escenario Heineken.-  Ahora pueden mutilarme pero esperaba más garra en el repaso a su album “Horses”. Momentos como “I remember” antes de  “The Blower’s daughter” son de otra dimensión artística. Que no es que unos sean mejores que otros… quizás hay momentos para unos y para otros.. y yo el viernes estaba para Damien.

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Damien Rice

De mayor (mucho más mayor) quiero que Damien Rice me dedique una canción para sentirme como Natalie Portman cuando camine por las calles de Barcelona.

Toca recuperar fuerzas y buscar sitio en The Church que se reagrupaba después de tantos años en el escenario Ray Ban y donde nos congregamos los sentimentales de aquellos tardíos años 80 y primeros 90. Y los australianos supieron a muy poco. Una hora justita de concierto. Muchos se quejaron de que se extendieron demasiado con solos de guitarra en algunas canciones y eso hizo que su set list se redujera a 7 canciones. Quizás es cierto… pero disfruté esos solos de guitarra en los que podías perderte, disfruté viendo como las décadas que el grupo tenía a sus espaldas no les restaba frescura y que la voz de Steve Kilbey había ganado en madurez y disfruté porque no se dejaron “Reptile” y “Under the milky way” sonó más deliciosa de lo que podíamos esperar… y como no esperaba nada… me encantó ver su reaparición en la que también aprovecharon para presentar algo de su último disco “Further Deeper” como “Toy head” , una buena pieza que aún rezuma sonido gótico y rock del bueno.

Después de un clásico de los 80’s viajamos a la década de los 90 con otros que se vuelven a juntar. Los RIDE, pioneros del sonido “shoegaze” que tras separarse en 1996 parece que vuelven al menos para tocar esta noche en el PS. Guitarras elegantes, guitarras oscuras que se mueven en una espiral para llevarte a un viaje laberíntico del que no quieres salir. Guitarras… Sonó impresionante el escenario Primavera en este concierto. Uno de los sonidos más nítidos y potentes de esta edición. Empezaron fuertes con “Leave them all behind” y siguieron sin perder la fuerza y conquistando hasta a aquellos que no los conocían. Mi acompañante acuñó un concepto… guitarras que cabalgan… ¡y cabalgamos de principio a fin! Una de las mejores experiencias del PS y de aquellas que te recuerdan que los 90 fueron asquerosamente buenos a nivel musical!

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RIDE

Nos quedamos a escuchar la propuesta de ALT-J por curiosidad de conocer de primera mano que hace mover tanto a las masas aunque la preescucha previa no me convenció. En directo sonaron mucho mejor de lo que esperaba esa mezcla de música electrónica bailable, algo experimental bañada con guitarras. Bien, pero no suficiente para levantarme del suelo donde ya descansaba mi atrotinado cuerpo. Y pensé en el día de cierre, en que quería estar a tope para llegar pronto y disfrutar de una jornada intensa.

SÁBADO

El sábado arranca en los jardines del Parc de la Ciutadella para disfrutar en el terraza Martini de sus conciertos gratuitos. Repito una corta escucha de las The Hex, para mi otro grupito de riot girrrls que tocan guitarra, hacen ruidos, ponen pose… pero me aburren soberanamente.

Ya en el Forum me quedo sin poder ir a ver a The Vaselines… uno de mis must… porque en media hora de solana de justicia agotan las entradas para el Hidden Stage. Bueno… me recompenso con unas hamacas en el chiringuito de H&M loves music, una bebida fría y el directo de los Young Husbands que si bien no son la propuesta feliz de los Vaselines si es un pop fácil, elegante y bonito de unos buenos jóvenes maridos.

Y empieza lo bueno, nos dejamos de mariconadas y hamacas y nos vamos al Pitchfork a escuchar a los DIIV. Los pintas vagabundos del escenario suenan a rabia, suenan a oscuridad propia de viejos pero suenan frescos y muy poderosos, como si aún no todo estuviera perdido. La gente está entregadísima en un concierto que casi todos coincidimos era un imperdible.

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DIIV

No entiendo como propuestas como ésta, como los Chilhood se ofrecen cuando aún cae el sol… creo que hay conciertos que se merecen otras horas y otros escenarios. Lo bueno es que puedes disfrutar de estas actuaciones sin aglomeraciones pero ¡señores! A cada cual lo que se merece.

A mi me choca luego pasar a ver a Marc Demarco en un escenario como el Heineken. Son una opción alegre, para pasar el rato, hay cachondeo en el escenario, una versión gamberra del “Yellow” de los Coldplay, el cantante se tira al público pero no creo que sean unos grandes. Son una opción divertida para coger fuerzas para todo lo que aún debe venir.

De peregrinaje entre el Heineken y el ATP nos encontramos con la propuesta de electrónica paisajística de 2 primos australianos llamados KLO en el H&M Pro. La idea es ir a echar un vistazo a otros de los clásicos que ofrece el PS, los Einstürzende Neubaten, pero nos dejamos timar en la caseta de Torres por un tintorro a 5 euros y se nos echa el tiempo encima para uno de los cabeza de cartel del viernes…

Un poco por amor, un poco por “imposición social” voy a ver a Interpol… no eran parte de la lista… y empiezan con “Say hello to the angels”…. ¿y sólo yo y mi acompañante escuchamos las guitarras a lo Johnny Marr en “This charming man”???? Bueno… una canción totalmente desestructurada a mis oidos. Interpol es un grupo que podrían sonar como dioses pero son matemáticos, cuadriculados y no suenan frescos. Por segunda vez me encuentro que el directo de este grupo no tiene alma, suenan fríos, predecibles y pierden esa magia y esa garra que busco en un concierto. Sus discos me siguen gustando… pero aguanto hasta “Evil” y me voy al Adidas a escuchar a los Unknown Mortal Orchestra que sí suenan frescos y aprovechan su directo para aportar cosas nuevas. Está abarrotado… no imaginaba que su pop-rock con influencias psicodélicas, soul, groovies y funkies tuviera aceptación en un marco como el del PS. Pero consiguen atraparnos y desatan la alegría de los presentes con una versión diferente del “How can you luv me” y con la presentación de su último disco “Multi-love” y repaso del 2º “II” como en la preciosa “So good at being at trouble”.

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Interpol

Pero como nos quedaba la espina de “qué pasará en Interpol” decidimos ir a ver el final del concierto para ver si han engrasado maquinaria. Bueno… en la parte final encadenan algunos de sus mejores temas “Stella..”, “All the rage back home”… y los whatsapps de tus colegas empiezan a decir que ha sido una pasada, el mejor concierto… vaya… me he perdido algo… pero no lo creo…

Otra vez en el H&M Pro, un concierto pequeño, sin expectativas ni pretensiones de otros australianos, nos hacen parar, sentarnos y quedarnos enganchados a sus guitarras noventeras… mención especial a Flying Colours que nos vuelven a hacer cabalgar… creo que me quedaré a vivir en este escenario de segundas….

Y llega el turno, esperadísimo, de los cabezas de cartel para los que había más ganas…  The Strokes salen a escena con bastante retraso (para la puntualidad a las que nos tiene acostumbrados este fesival). Cuando aparece Julian Casablancas todos nos preguntamos qué le ha sucedido… está hinchado, lleva unos pelos imposibles y parece que está cansado/bebido/hastiado… Pero la gente está como loca. Quieren Strokes y ellos están ahí para demostrar que, si bien no están en una forma estupenda y que se les ve algo aburridos tocando, siguen podiendo defender perfectamente tantos buenos momentos musicales que han creado a lo largo de su carrera. Para los fans del principio, para los más viejos y para los más jóvenes… tocan todos los hits y todos tenemos nuestro momento. Empiezan con “Machu Picchu” de su album “Angles” y “Someday” del “Is this it”, de donde se saca el grueso mayoritario del concierto. Avanza el concierto y “Last nite”, “Reptilia”, “Take it or leave it”, “The modern age”, “Under cover of darkness” y “Hard to explain”… todas ellas conforman el apoteósico final sonando encadenadas… No convencen como para creernos que puedan volver a ser lo que fueron pero… this is it!

A nivel personal puedo comprobar que estos conciertos masivos ya no son para mi… gracias pantallas, gracias buen sonido de los escenarios grandes, que te permiten salir del triángulo de las Bermudas y buscar una islita donde disfrutar del concierto.

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The Strokes

Finalizado Strokes toca ir a una propuesta totalmente diferente… de las guitarras a la música de videojuegos de Dan Deacon. En el escenario Ray Ban ese tipo inclasificable y agitador de masas, acompañado de un batería y un “cacharro”, que se me aventura de fabricación casera, con muchos botones y colores consigue una de las propuestas más felices. Te hace mover los pies y bailar, te ordena, te sacude, hace show… sin duda uno de los momentos de más disfrute del festival de un tipo que va ganando adeptos (al menos desde la última vez que lo vimos aquí).

Y dejamos el Ray Ban para volver al Primavera donde Underworld ya ha empezado su concierto. Ahora, por comparación suenan más descafeinados que las nuevas propuestas electrónicas… pero suenan elegantes y pulcros y para mi es como una despedida. Desde Escalarre ha llovido mucho y bailar “Born Slippy”, canción generacional que tantas y tantas veces hemos bailado “at the indie disco” y que tanto nos recuerda a “Trainspotting” es un momento de esos en los que sabes que debes estar… y cuando tienes cierta edad necesitas tirar de los recuerdos para levantar los pies… y lo consiguieron. ¿Buen concierto? Correcto, sin más. Pero me marché más feliz que una perdiz por ese momento de comunión feliz entre todos los asistentes. Hay cosas que hay que vivirlas.

Y, aunque las fuerzas flaqueaban, otra de las cosas que había que vivir, era el concierto de Caribou en el Ray Ban, uno de los mejores escenarios al menos en cuanto a sonido se refiere. Llegamos como pudimos al recinto ya abarrotado donde apenas podías avanzar un paso. Se nota que ya quedan menos propuestas paralelas y ya todos nos amontonamos ahí.

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Caribou

Colocados en corro sobre el escenario despliegan su propuesta psico-electrónica de ritmos subyugantes, pendulares y baile ligero.

Y no puedo esperar al cierre de Dj Coco… mi cuerpo pide retirada… llevo más de 12 horas de festival, no me drogo, no tengo 20 años y no puedo más con mi alma. Pero me voy contenta, satisfecha, porque excepto un par de cosillas todo ha salido bien… poco a poco mejoro mis marcas de tiempo entre el Pitchork y el Heineken, puedo seguir descubriendo bandas y puedo disfrutar de momentos privilegiados que sólo puedes vivir en un contexto como el del festival del Primavera Sound. Y sé que debo adaptarme a estos macro festivales porque los primeros festis de los 90 donde éramos 4 gatos, donde todo estaba a 5 minutos y donde yo tenía las baterías más llenas ya no volverán. Así que una vez expulsada la presión de “tener que” esperamos una próxima edición en la que agradecería propuestas de grupos más felices al estilo de Charlatans, Two Door Cinema Club o los  Foster the People amén de cabezas de cartel que te hagan perder la cabeza como el Low o el SOS.

See you in the next PS!

Laura Mart Sit.

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MEAM: El múseo de las múltiples propuestas.

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Desde “Cultura y algo más” nos complace hablaros de nuevo sobre el Museu Europeu d’Art Modern (MEAM) de Barcelona, espacio donde se ofrece un amplio abanico de propuestas artísticas y del que os hemos dado información en anteriores entradas.

Hasta el domingo 12 de abril se podrá disfrutar de la exposición sobre Golucho, pintor enmarcado en el Nuevo Realismo.

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Golucho (Miguel Ángel Mayo), nacido en Madrid en 1949, aprendió a pintar de forma autodidacta estudiando las obras pictóricas expuestas en el Museo del Prado y en el Casón del Buen Retiro. Entre 1968 y 1973 residió en París, donde vivió el final de la bohemia… aquel modelo de vida le interesaba mucho y se puede afirmar que sigue instalado en él.  Al volver de Francia, Golucho inició la nueva figuración española o nuevo realismo junto a otros pintores como Andrés García Ibañez y Dino Valls, y creo junto a ellos y otros artistas el manifiesto contemporáneo La Gallina Ciega.

Golucho, todo un referente en el arte, se caracteriza por su grado de autoexigencia como pintor, que huye del mercado, que no otorga concesiones y que tiene un estilo propio que ha experimentado un gran desarrollo a partir de los años noventa.

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Su obra surge de un constante diálogo con la pintura, de una exploración del ser humano a través del trabajo con personajes característicos, cuya vida se ha vivido intensamente. Sus retratos son certeros, impactantes, personalizados… cada obra guarda un mundo interior que se muestra tras un trabajo de investigación y de creación con técnicas muy complejas. El proceso de elaboración de la obra es un viaje, una aventura fascinante.

También se puede visitar la colección permanente Arte Contemporáneo Figurativo del museo. Próximamente, en el mes de junio, se podrá ver la exposición de obras ganadoras del 2º Concurso MOD-PORTRAIT, en colaboración con “Artelibre”.

Además, el público puede seguir disfrutando de diversos ciclos musicales:

– Ciclo “Blues y estilos afines“. Todos los viernes a las 18h, excepto el 1 de mayo. El sábado 16 de mayo hay un concierto especial en ocasión de La Nit dels Museus.

– Ciclo “Sábados de música clásica“. Todos los sábados a las 18h.

Iryna Parr: “Like chocolate. The show“. Presenta su álbum debut, creado entre La Habana, Londres y Barcelona,  con un espectáculo único de raíces cubanas y aires cosmopolitas: jazz, blues, soul y swing con aires de cabaret, pop y rumba.

iryna parr

El museo organiza muchas más actividades, cursos, etc., en torno al arte. Pronto podréis leer más noticias sobre el MEAM en nuestro blog.

Ignasi y Laura.

Os dejamos con un documento audiovisual que el MEAM ha dedicado a Golucho a modo de presentación de su exposición:

Para más información clica abajo:

Web del MEAM/Información sobre Golucho

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