“Roberto Zucco”: Viaje por una personalidad desdoblada.

Roberto Zucco se evade de prisión mientras los carceleros discuten sobre la nada y la violencia… Esta escena que recuerda a Shakespeare nos inicia en este viaje sin retorno por la personalidad de un serial killer.

El texto de Bernard-Marie Koltès, basado en la historia real de Roberto Succo (su verdadero nombre), es una tragedia sobre la soledad, la (auto)destrucción y la muerte. El protagonista decide exiliarse de la sociedad a través de sus crímenes, que va realizando en un aterrador crescendo de violencia, abuso, prostitución, demencia y muerte. Su locura y su situación son un reflejo de la sociedad decadente, la represión familiar y la miseria moral. Succo busca, ante todo, la libertad de una forma desesperada. En su periplo se encuentra con una inocente adolescente que anda perdida como él y que trata de evadirse del mundo hostil e ingrato al que pertenece.

La obra nos ofrece una reflexión sobre la pérdida de la esencia del ser humano. Ante nuestros ojos desfilan seres perdidos de diversas maneras: un padre maltratador, una mujer que no valora a su hijo hasta que ya es demasiado tarde, una hermana sobreprotectora y triste que no sabe amar, un hermano mezquino que es capaz de venderlo todo, la madame del burdel carente de sentimientos, unos policías sin escrúpulos, etc. Entre la oscuridad, también aparecen rayos de luz como la ilusión y ternura de la chica o el hermoso monólogo del anciano atrapado en el metro.

El Teatre Romea nos ofrece una impecable versión dirigida por Julio Manrique e interpretada por Pablo Derqui, Cristina Genebat, Ivan Benet, Maria Rodríguez, Xavier Boada, Rosa Gámiz, Xavier Ricart y Oriol Guinart.  La escenografía de Sebastià Brosa muestra un espacio dividido en diferentes ambientes en que puede transcurrir casi simultáneamente la acción, y unos letreros impactantes que hacen subir la tensión del espectador. Pablo Derqui encarna a Zucco de forma brillante, llena de matices, mostrándonos a ese ser humano que tenía cierto encanto a pesar de todo, ese bello rostro que escondía un demonio detrás. El resto del reparto encarna a diversos personajes de una forma muy entregada y creíble. De entre ellos, Cristina Genebat también es la acertada traductora del texto de Koltès.

Desde “Cultura y algo más”, recomendamos encarecidamente el visionado de esta obra, que estará en cartel en el Teatre Romea hasta el 21 de abril y se representará en las Naves del Español – Matadero de Madrid del 20 de Septiembre hasta el 13 de Octubre de 2013.

Laura.

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