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LUIS BREA Y EL MIEDO – Sala Almo2bar – Barcelona (24/11/17).

Luis Brea surgió hace unos años como un fenómeno costumbrista de las calles madrileñas de Malasaña o de Alcorcón. Sus letras y estéticas audaces hicieron de él el rey del underground musical madrileño. No parecía que el camino fuera muy largo. Más tarde se transformó, formó un grupo , que se hacen llamar El Miedo, y grabaron su primer album: “Luis Brea y el Miedo”. Letras más intimistas y rock de sonido en el que destaca su enorme producción.

Su segundo album , “Usted se encuentra aquí”, confirma el excelente momento del músico y su banda. Después de hacer explotar la Joy Eslava en Madrid, llegaron en el que es su primer directo en Barcelona de esta gira. En la sala Almo2bar, Luis Brea hizo vibrar a los presentes con un sonido tan duro como trabajado y un repertorio que sólo los presentes recordaremos.

Los versos de sus canciones se cuentan por sentimientos constantes: “perder la ilusión por todo es tenerla por cualquier cosa” reza en “Tres cruces” o “el arañazo de un recuerdo escuece todo el tiempo” en “La casa del misterio”. Pero su demoladora banda no hace más que potenciar y resaltar las bonitas melodías. Es la banda española del momento que ha venido para quedarse. Un concierto inolvidable que reclama repetir en aforos donde Luis explote, esta vez de forma escandalosa, en la capital catalana. Al tiempo. Algunos salimos con los ojos húmedos de la sala.

Jordi Martínez, autor de esta crónica, junto a Luis Brea.

Setlist :

  1. El kraken
  2. Amanece
  3. Como una ola
  4. Discotecas
  5. Más de veinte
  6. Pefecto
  7. Nueva generación
  8. Berlin
  9. La casa del misterio
  10. Mil razones
  11. Tres cruces
  12. Dicen Por ahí
  13. After Crisalida
  14. El verano del incendio
  15. Baso se escribe con V
  16. Automaticamente

Jordi Martinez.

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Joana Serrat: Conexión catalanoamericana.

Parece mentira pero con el disco que queremos comentar aquí, “Dripping springs”, Joana Serrat ha llegado ya a lanzar cuatro trabajos. Y es que, como dice el tópico, el tiempo pasa rápido. Del tiempo, y de otros temas universales con los que el común de los mortales se puede sentir fácilmente identificado, nos viene a hablar la de Vic en este álbum que no hace más que volver a ratificar su gran talento para firmar canciones repletas de autenticidad y belleza. Y es que Joana lo tenía difícil para volver a hechizarnos como lo hizo con su anterior y sobresaliente “Cross the verge” (2016), un trabajo justamente aupado entre los mejores de la cosecha nacional del pasado año, pero lo cierto es que su nuevo disco no le anda a la zaga.

El álbum ha sido lanzado por el sello de la propia cantautora, Great Canyon Records, al cual le debemos también la publicación de discos de artistas como Marta Delmont o Murdoc entre otros (aunque a nivel internacional ha sido el sello británico Loose Music quien se ha encargado de su edición), y lo ha producido todo un referente del sonido Americana como es Israel Nash. Además, en él han colaborado el ingeniero de sonido Ted Young (quien ha llegado a trabajar con los mismísimos Rolling Stones), y también músicos del calibre de Joey y Aaron McClellan, John Fleishmann o Dave Simonett entre otros.

Todo ello no es óbice para que lo que resalte ante todo en este disco sea la personalidad de Joana, quien sigue moviéndose como pez en el agua entre las brumosas aguas de un folk-neocountry ensoñador, que tanto parece poder mirar a Jonny Cash como a unos Beach House acústicos.

Desde el principio, con “Wester cold win” (título más que representativo), Joana marca la pauta de un trabajo del cual no podremos desviar la atención mientras esté sonando. Con una voz templada en la emoción contenida, y una producción que es pura filigrana, la canción crece a lo largo de su recorrido y nos prepara para otros temas que nos sumergen aún más en esa tierra de nadie entre su Vic natal y una América neblinosa y mágica que quizá no exista pero en la que muchos queremos creer pese a todos los sinsabores en forma de desconcertantes noticias que muchas veces nos llegan desde el otro lado del Atlántico.

Es desde ese territorio donde fertilizan canciones como la melancólica “Keep on falling”, la intensa “Farewell”, o la más enérgica “Come Closer”. Temas en general en los que, pese a su clasicismo, Joana no tiene miedo de buscar recovecos que los alejen de un excesiva previsibilidad, llegando, en algún caso, a lidiar incluso con un cierto toque progresivo como ocurre en la dilatada “Unnamed”. Canciones, en cualquier caso, que pese a su hipnótico sonido nos hablan, como ya hemos apuntado, de temas bien humanos como el paso del tiempo, la memoria de aquello que quedó atrás y la necesidad de continuar adelante pese a todo.

Aunque este trabajo es el más americano de cuantos ha lanzado hasta ahora (no en vano está grabado en Texas), uno le diría a Joana si pudiera que en el futuro no tenga miedo de desmadrarse y robustecer aún más su sonido como nos consta que hace en ocasiones en sus maravillosos conciertos. Personalmente me gustaría escuchar una Joana Serrat puramente rockera, en una onda que la acercase a bandas como Drive By-Truckers o incluso el Neil Young más eléctrico (aunque sabemos que es una gran fan del canadiense) sin que, por supuesto, dejara de lado su propia personalidad como artista. Pero no hay de que quejarse; mientras siga entregando trabajos tan bellos como este “Dripping spring” seguiremos creyendo ciegamente en ella.

Ricard.

Os dejamos con la canción que abre el disco:

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The Doors: “The Doors”, 50 aniversario de uno de los mejores debuts de la historia del rock.

Mi primer recuerdo asociado con The Doors  tiene que ver con el cine Savoy, desaparecido hace ya muchos años, y que estaba situado en el Passeig de Gracia de Barcelona, muy cerca de la confluencia con la calle Provença y, por tanto, a pocos metros de la Pedrera de Antoni Gaudí. Hacía muy poco que se había estrenado la película de Oliver Stone que llevaba como título el nombre del grupo (aunque en realidad se centraba más bien en la figura de su líder, Jim Morrison), y precisamente el Savoy proyectaba el film en una sesión de madrugada a la que acudimos un sábado. Recuerdo de forma nítida el cartel de luces de neón verdes de la sala o la pequeña galería previa a las taquillas con sus expositores de vidrio a un lado y otro repletos de posters y fotografías de películas. Así mismo, me viene a la cabeza que durante la proyección del film había gente bebiendo cerveza o fumando porros sin ningún tipo de pudor. También que aquella noche, tras ver la película, la persona que me había acompañado y yo pasamos un largo rato de apasionado diálogo sobre ella en un pub de la calle Balmes.

Para nosotros, que apenas estábamos entrando en la veintena, The Doors eran una banda mítica muy alejada en el tiempo. Dado que el grupo estaba inactivo desde el fallecimiento de su cantante en 1971, no conocíamos especialmente su música más allá de sus dos o tres mayores hits clásicos. No ocurría como con Lou Reed o Neil Young, músicos de la misma quinta que los integrantes del grupo, que en aquellos tiempos (finales de los 80,s principios de los 90,s) acababan de publicar grandes trabajos que podían servir de punto de enganche para profundizar en sus respectivas discografías. Así las cosas, la visualización de una película como “The Doors” supuso toda una revelación para nosotros, aunque, revisado muchos años después, el film nos resulte un tanto hiperbólico y nos parezca que, en no pocos momentos, roce incluso lo ridículo por su empeño de mostrar a Jim Morrison, no como un ser humano normal (por muy genial que fuese) sino como alguien exageradamente excesivo, en permanente estado de alucinación lisérgica, y poco menos que capaz de adentrarse, literalmente, por dimensiones espirituales inaccesibles para el resto de personas.

Con todo, y como ya hemos apuntado, el film (aún impactante visualmente y con una gran banda sonora que incluye también algún tema de The Velvet Underground o el famoso y anónimo “Carmina Burana”), tiene el mérito de haber impulsado a muchos, como nosotros mismos, a querer escuchar más y más música de The Doors, y a intentar conocer hasta el último detalle de la historia de la banda, y muy particularmente de su carismático líder. Lo obvio en el caso de The Doors era empezar con su primer y homónimo álbum, dado que probablemente es el trabajo de la formación que incluye sus canciones más populares, y ese fue precisamente el primer disco que me compré. Justamente ahora, con la excusa del 50 aniversario de su lanzamiento, ha sido reeditado, y hemos querido rememorar esta gran obra discográfica como ya hemos hecho con otros grandes títulos de la historia de la música popular.

Publicado el 7 de febrero de 1967, “The Doors” se lanzó dos años después de la génesis de la banda, la cual, según cuenta la leyenda, se originó tras el encuentro en la playa californiana de Venice del futuro teclista del grupo Ray Manzarek, y de Jim Morrison (ambos habían sido estudiantes de teatro y cine en la universidad de UCLA). La conexión entre ambos fue inmediata y se cuenta que la conversación se alargó durante horas y terminó cuando Morrison recitó “Moonlight drive”, poema que con los años se convertiría en una de las canciones del grupo. Fue en ese instante cuando Manzarek decidió crear la banda.

Pocas semanas después, los dos amigos ya estaban grabando algunas maquetas con la colaboración de algunos conocidos músicos locales, entre los cuales, el batería Jon Densmore quien poco después se convertiría en miembro permanente del grupo. Meses más tarde se les uniría el guitarrista (aún primerizo) Robbie Krieger. Con él se completaría una de las formaciones definitivas del rock.

Cogiendo el nombre para la banda del libro de Aldous Huxley “The doors of perception”, que a su vez se había inspirado en un texto de William Blake, The Doors consiguieron un primer contrato discográfico con Columbia que se rompió al no conseguir el sello un productor que pudiera grabar el disco de debut de la formación.

Mientras el grupo no conseguía registrar un álbum, empezó a componer canciones que sí tocaban en directo en clubs emblemáticos de California como el Wisky a Go Go o el London Fog. Parece ser que durante una de esas actuaciones, Arthur Lee, líder de los también imprescindibles Love, los vio y fue él quien recomendó la banda a los magnates de su sello discográfico, Elektra.

De esta forma, el grupo pudo grabar su inmejorable debut, un total de 11 canciones, en tan solo 6 días (tan por la mano tenían los temas), a finales de 1966. Con la producción de Paul A. Rotchild, y teniendo a Bruce Botnick como ingeniero de sonido, realizaron las sesiones con una mesa de tan solo cuatro pistas.

El primer single escogido para promocionar el álbum fue “Break on through (to the other side)”, que, pese a que no fue un gran éxito, ahora es considerada uno de los temas más reconocibles del grupo. “Light my fire”, elegido como segundo sencillo, sí obtuvo bastante repercusión siendo una de las canciones que, por tener el órgano de Manzarek en primer plano, se pueden estimar más representativas de lo que podríamos llamar el sonido The Doors. Y es que aún hoy en día, se puede considerar a la banda una formación atípica, con, tal y como hemos dicho, el sonido de tintes psicodélicos del órgano en primer plano (junto a la grave y expresiva voz de Morrison), substituyendo además el sonido del bajo el cual solo en estudio era asumido por algún músico de sesión. Si juntamos a todo ello el preciso sonido blues de la guitarra, y los ritmos de la batería, a menudo navegando por sutiles arreglos jazzísticos, podemos decir que The Doors es una de las formaciones más sui generis de la historia de la música popular.

El éxito del álbum se acabaría apuntalando con canciones como ‘The crystal ship”, “Twentieth century fox”, “I looked at you”, “End of the night” y “Take it as it comes”, todas ellas originales, y versiones tan acertadas como “Alabama song (Whisky bar)”, tema que dieran a conocer Bertolt Bretch y Kurt Weill en 1927, y “Back door man”, un corte blues compuesto por Willie Dixon y que popularizó Howlin’ Wolf.

Aunque la canción que probablemente más destaca del disco es la que lo cierra, “The end”, un tema largo, hipnótico, de letra tan hermosamente poética como misteriosa (las letras de Jim Morrison son, obviamente, otra de los logros a destacar del trabajo), con connotaciones incluso freudianas.

Finalmente, el álbum consiguió auparse al segundo puesto de la lista de discos más vendidos en los USA, situándose solo por debajo del “Sgt Peppers’s Lonely Hearts Club Band” de The Beatles. Un éxito expandido en el tiempo, de forma que el trabajo acumula más de 20 millones de copias despachadas.

Ahora, como ya hemos dicho anteriormente, se reedita, como suele ocurrir con los aniversarios redondos de muchos grandes discos de la historia, en formato de lujosa boxset que incluye el álbum remasterizado en stereo, la mezcla en mono, una versión en vinilo de dicha mezcla, y un disco en directo grabado el 7 de marzo del año en que se editó por primera vez “The Doors”, en la sala The Matrix de San Francisco. El lanzamiento se completa con un libro fotográfico, y anotaciones de David Fricke, conocido crítico de la revista Rolling Stone.

Sea en una presentación como la descrita, o sea en su formato de álbum (vinilo o cd) más sencillo, o incluso escuchado en streaming… de la forma que sea, “The doors” nos espera una y otra vez para abrirnos, ciertamente, nuevas puertas de percepción sonora, como ocurre, de hecho, con el resto de la discografía (en total, cinco disco más si nos ceñimos estrictamente a lo que The Doors publicó antes de la muerte de su cantante en Paris en 1971) de una banda tan singular como irrepetible.  Este verano os recomendamos que buena parte de vuestra banda sonora sea la que nos ofrece el legado de este grupo de inmarchitable recuerdo.

Ricard.

Os dejamos con un concierto completo de The Doors:

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Ryan Adams: Notable artesanía rock.

Dentro del interesante cartel del Festival Cruïlla que se va a celebrar en Barcelona el próximo mes de julio, destaca para nosotros el nombre de Ryan Adams, quien vendrá a presentar su último disco “Prisioner”.

Músico incontinente donde los haya (suma ya una veintena de álbumes en poco más de 20 años si contamos los que grabó con su primera banda Wiskeytown), Adams se ha caracterizado por poner en primera línea un estilo de rock enraizado en el country, el folk, o el blues (eso que algunos denominarían “Americana”), deudor de gigantes de este estilo como Bruce Springsteen o Tom Petty.

Si bien ninguno de los álbumes que ha publicado el músico nacido en 1974 en Jacksonville (Florida) se puede comparar a las grandes obras de los antes mencionados, sí se puede estimar la carrera de Adams, vista en perspectiva, como más que interesante, siendo probablemente sus primeros trabajos en solitario, “Heartbreaker” (2000) y “Gold” (2001), los que más siguen destacando de su dilatada discografía. Además, se puede considerar que ha sabido cultivarse una cierta imagen cool (algo parecido a lo logrado por un artista de similar edad y características estilísticas, aunque a la postre más personal en lo musical como es Jack White), que lo hacen atractivo para muy distintos tipos de público: desde el más indie al más rockero, y desde el más joven al más maduro que puede tener como referencias musicales clásicas los nombres mencionados en el párrafo anterior.

En su último lanzamiento observamos que se subraya un cierto giro estilístico que empezó a vislumbrarse en su disco homónimo “Ryan Adams” (2015) y que siguió configurándose en el curioso “1989” (2015), álbum que versionaba íntegramente el disco del mismo nombre de la estrella del Pop Taylor Swift. Nos referimos sobre todo a un trabajo de producción que nos hace pensar inevitablemente en los años 80: desde el Springsteen de “Born in the USA” (1984) o “Tunnel of love” (1987), a (por qué no decirlo) los primeros álbumes de Bryan Adams; títulos nada desdeñables como “Cuts like a Knife” (1983), “Reckless” (1984), o “Into the fire” (1987). Tampoco es gratuito comparar lo que hace Ryan Adams en la actualidad con bandas del estilo de The War on Drugs.

En cualquier caso, “Prisioner” se inspira en la tormentosa ruptura amorosa sufrida por el músico de Florida recientemente, así como por ciertos problemas de salud que le han mantenido en vilo de un tiempo a esta parte, siendo el tono general del trabajo más bien melancólico, aunque no exento de músculo rockero. En este sentido, hay en el álbum canciones muy asequibles, con cierto aroma AOR, como el primer single “Do you still love me?”, o “Anything I say to you now”. También cortes que se acercan al pop y que nos pueden recordar un tanto a The Smiths como es el caso de la canción que da nombre al disco: “Prisioner”. Por otro lado, temas como “Shiver and shake”, “Breakdown” o “Broken anyway” son de esos que crecen con las escuchas, y que pertenecen a un compositor que forma parte de esa estirpe de músicos que podríamos considerar brillantes artesanos del rock.

En suma, un trabajo variado, muy compensado y que podríamos incluir ya entre la media docena de títulos más destacables de su autor. Ahora solo queda corroborar las nuevas canciones en directo. Nuestra ocasión de escucharlas en tal tesitura, como hemos dicho, será en el próximo Festival Cruïlla, a celebrar en Barcelona los días 7, 8 y 9 de julio.

Ricard.

Para más información sobre el Festival Cruïlla Barcelona clica abajo:

Web del Cruïlla

Os dejamos con el vídeo de presentación del último disco de Ryan Adams:

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12 sensaciones del Primavera Sound 2017.

Como ya hicimos en 2015  y 2016, os dejamos con una entrada dedicada al Festival Primavera Sound que se celebra esta semana, escrita por nuestro buen amigo Angel Luís Mena, gran melómano que abandona cada año por estas fechas su Granada adoptiva para disfrutar del que se puede considerar como el gran evento musical del año en Barcelona.

Es difícil escoger entre la avalancha de calidad y emoción que durante cuatro días llenará el Fórum. Estas son una docena de sensaciones, pero podría haber varias docenas más (hoy Saint Etienne y Local Natives, The XX, Flying Lotus, Kepa Junkera, Swans, King Krule, Elza Soares, The Zombies, !!!, Teenage Fanclub, Metronomy, Berri Txarrak, Sleaford Mods, etc).

El mito de Van Morrison:

El León de Belfast, Van the Man, el indomable irlandés que conjuga voz privilegiada, solidez musical inoxidable y un estado de gracia compositivo perenne. Una leyenda por la que vale la pena pagar la entrada de día e incluso un abono. Su timbre es tan negro como de un blanco inmaculado: es una de las grandes voces de la historia de la música popular y con una personalidad que llena el escenario o un estadio entero. Su último disco, Keep me singing es una joya que lo muestra en pleno estado de forma. Si además canta Moondance o Into the Mystic, la mística de su soul-jazz -folk se convertirá en momentos inolvidables.

La emoción de Arcade Fire:

Todavía en el recuerdo el enérgico concierto del Primavera 2014; la banda de Will Butler vuelve al Fórum sin estrenar su esperado quinto disco, continuación del aclamado Reflektor. Los canadienses se han ganado por derecho propio un puesto en el Olimpo del rock alternativo y a la vez ser una banda con millones de fans que agotan entradas en grandes recintos. Verlos en directo es una experiencia que va más allá de la música, sus canciones tocan lo emocional con una frecuencia sorprendente.

La psicodelia de King Gizzard & The Lizard Wizzard:

Una de las sensaciones del rock en los últimos tiempos. Llegados desde Australia, la desmesura psicodélica es la marca de la casa. Capaces de colar un disco que se escucha como una única canción en (casi) todas las listas de lo mejor de 2016 y de que hablen de su directo como una experiencia sónica. Pueden convertirse en una de las revelaciones del Primavera con su mezcla de catarsis rítmica y mantra lisérgico.

El Oriente de Junun:

No contento con formar parte del grupo que marca el tempo de la modernidad rock, Radiohead, y de grabar excelsas bandas sonoras, el guitarrista Jonny Greenwood se ha embarcado en un proyecto con tintes épicos. Junto al israelí Shye Ben Tzur, el ensemble indio Rajasthan Expréss y el productor Nigel Godrich grabaron Junun, un mandala de música qawwali de raíz sufí, ecos de la exuberancia de Bollywood y la influencia del folk manganiar. Cantado en urdu, indi y hebreo, y grabado en documental por Paul Thomas Anderson (Magnolia, The Master), la cuota étnica del Primavera rebosará con esta iniciativa.

El infierno de Slayer:

Cada año el programa depara alguna delicatessen metal para devotos o curiosos, y este año Slayer podría ser un plato único. La legendaria banda trash-metal estadounidense demostró estar en forma en su último disco Repentless (2015) y su directo promete ser incendiario (nivel infierno). Los autores del seminal y brutal Reign in blood merecen ser escuchados aunque sólo sea por haber sido los primeros y los reyes de un género durante muchos años. Parafernalia satánica, velocidad o guitarras endiabladas son parte de un espectáculo para disfrutar por divergente en el cartel y su singularidad.

El grime de Skepta:

Y si de cuotas hablamos, la del hip hop es de alta calidad cada año. Después de la espantada del aclamado y esperado en Europa Frank Ocean, cancelando pocos días antes, y con el permiso de Run the Jewels, el británico Skepta es la estrella. Revitalizador del género grime, una mezcla de hip hop, dubstep, dancehall y UK Garage, su carrera hacia el estrellato es imparable. Su último trabajo, Konnichiwa, ganó el prestigioso Mercury Prize, el Nobel de la música británica que se entrega al mejor disco del año. Su influencia hoy día no tiene límites y en Barcelona esperamos que siga su ascenso.

El magnetismo de Angel Olsen:

La cantautora de Sant Louis, Missouri (EE UU) se ha convertido en una de las musas de la música independiente. Si su primer trabajo, Burn your fire with your witness (2014) sorprendía por su equilibrio entre candidez y personalidad, My woman la encumbró el año pasado a la primera división, mostrando una solidez compositiva que promete grandes canciones y emotivos conciertos. Con un toque retro, apegada a la tradición folk americana, su voz es magnética. ¿Su única pega? Que la han programado a la vez que Van Morrison.

La suavidad de Whitney:

Su disco Light Upon The Lake fue una de las sorpresas del año pasado, una maravilla de suave rock, pop y folk entrelazados en melodías sinuosas que arrastran a la pura ensoñación. Ternura y melancolía en canciones vestidas con un sonido intemporal. La banda de Chicago podría haberlo grabado en cualquier década, pero lo podemos disfrutar ahora.

La palabra de Kate Tempest:

La poetisa británica es un prodigio de spoken word, un espectáculo sobre el escenario donde sus versos fluyen con bases de hip hop y reflexiones críticas sobre la sociedad contemporánea. Desde sus inicios en el rap, su carrera literaria no conoce límites: reconocida dramaturga y novelista, se la considera una de las voces poéticas de referencia en lengua inglesa de la actualidad. Una artista con mayúsculas apenas treintañera que será una de las voces culturales de los próximos años, o décadas.

La biografía de The Magnetic Fields:

El único concierto de pago en el Auditori Rock de Lux corresponde a la sesión doble de The Magnetic Fields, con una generosa duración de casi dos horas. Tiempo seguramente insuficiente para desplegar su último disco, 50 song memoir, un repaso de su líder Stephin Merrit a sus 50 años de vida, con una canción para cada uno. El resultado del inspirado bostoniano es a ratos irregular, pero su ambiciosa propuesta y el carisma del autor de 69 love songs son sin duda (y nunca mejor dicho) magnéticos.

El alegato de Solange:

¿Es un hype, es una jugada comercial o es la nueva esperanza negra de la música? Mucha curiosidad por ver el directo de la hermana de Beyoncé, encumbrada a la cima de la música alternativa con su disco A seat at the table, un maravilloso alegato social y personal, feminista y reivindicativo. Con joyas como Crane in the sky, su poderosa mezcla de R&B con el toque neosoul que triunfa en las plazas más exigentes, se espera un concierto de los que levantan almas.

El sabor de Seu Jorge:

Brasil está muy presente en el Primavera con gemas como la leyenda Elza Soares (nonagenaria, indie y mito a la par), el vitalismo de Liniker e os Caramelows, o el renovador Seu Jorge. Este último, maestro en la amalgama de samba, pop, funk, soul o bossa nova, aporta además notas emotivas y nostálgicas con un repertorio tributo a David Bowie, remodelando las canciones de la película The life aquatic: Changes, Life on Mars o Rebel Rebel con sabor carioca removerán el escenario Ray-Ban.

Angel Luis Mena.

Nos permitimos añadir a la excelente selección de Ángel a The Afghan Whigs, uno de los grupos favoritos de quienes hacemos realidad este blog, del que os hemos hablado anteriormente, y que vienen a presentar su nuevo disco, recien editado, titulado, In Spades.

Para más información clica abajo:

Web del Primavera Sound

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Festival Brunzit 2017.

Nos hacemos eco de la segunda edición del Festival Brunzit, evento musical a celebrar el próximo sábado 27 de mayo en Martorelles (Barcelona), y que este año cuenta con artistas del nivel de Paul Vallvé, Cala Vento, Roba Estesa o The Crab Apples.

Pau Vallvé, cantautor destacado, prolífico músico y creador (autor de bandas sonoras, productor, realizador de vídeos, creador de páginas web, etc.), ha publicado un nuevo y brillante álbum, “Abisme cavall hivern primavera i tornar ” (del que os hablaremos próximamente con más amplitud), autoeditado y distribuido personalmente desde su página web, en alguna tienda pequeña y en los conciertos.

En cuanto al grupo musical Roba Estesa, que visitará Barcelona el 1 de junio en ocasión del festival Born de Cançons, están presentando su primer trabajo, “Descalces” (Coopula Records, 2016), y ha recibido diversos galardones, como el Premi Sons de la Mediterrània 2015 o cinco Premis Enderrock 2016. Se determina con un género propio, el folkcalentó, un folk que fusiona otros estilos, muy personal y característico de esta banda. Su objetivo es convertir la cultura en un espacio de transformación social, ofreciendo un espectáculo global, donde se combinan performance, calidad musical y puesta en escena. Reivindican también a la mujer, proponiendo nuevas dinámicas para disfrutar del ocio desde el empoderamiento y la visibilización.

Cala Vento es un grupo emergente en la escena musical catalana que estará también presente en la edición 2017 del festival Cruïlla. Considerados como la nueva joya del sello discográfico Bcore, presentan su nuevo álbum “Fruto Panorama”, publicado en 2017, con un estilo ecléctico y muy hipnótico, con un directo intenso y espontáneo.

Web de Bcore – Información sobre Cala Vento

The Crab Apples es un grupo que surge del certamen Sona 9 (organizado por la prestigiosa revista Enderrock). Este grupo formado por cuatro jóvenes entre los cuales predomina la presencia femenina, presentaba en su origen canciones en catalán y en inglés, que se definían más como pop, aunque su directo se acercaba al rock. Tienen en su haber el LP “Right Here” (Discmedi, 2014) y el EP “Hello Stranger” (Discmedi, 2016), con el que están realizando la gira actual. Con este nuevo trabajo, en inglés en su totalidad, el grupo muestra un cambio hacia adelante, con una base muy contundente, una sonoridad más formada y cruda, crítica social en sus letras, y un estilo ya más rockero y atmosférico, sin abandonar las melodías pop.

Enlace a Mondo Sonoro – EP Hello Stranger

The Black Suns, surgen de la banda barcelonesa Klaudia y presentan nuevo trabajo, de gran calidad, que aquí os mostramos:

Web de The Black Suns

Uno de los miembros de la banda, Raul Naro, también actuará en el festival Brunzit, ofreciendo su repertorio de música electrónica, cuya muestra os dejamos:

Mixcloud de Raul Naro

Y también tendremos la presencia de la banda de hard rock Rampa, con un potente sonido y un EP homónimo en su haber:

Nacido en 2016 a partir de la iniciativa de Victor Torremocha, nativo de Martorelles, el Brunzit quiere dar a conocer propuestas de música independiente autóctona, en un espacio natural y en pleno corazón de la primavera, y con la oportunidad de consumir productos ecológicos al mismo tiempo que se disfruta de buena música.

Deseamos a este festival gran éxito y larga vida. A continuación tenéis un enlace donde podréis encontrar toda la información sobre el evento: cartel completo, ubicación, forma de comprar las muy baratas entradas, etc.

Ricard y Laura.

Web del Brunzit 2017

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The Divine Comedy. Barcelona. 08/02/17: Un dandy en el Palau de la Música.

Dentro del marco del Festival Mil·leni, The Divine Comedy, la banda liderada por el carismático irlandés Neil Hannon, vuelve para presentar su último disco “Foreverland”, un trabajo que llega unos 6 años después del gran “Bang goes to Knighthood”.

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Ya acudimos hace unos meses a una previa al aire libre dentro del “Vida Festival”. Ahora tocaba en un escenario muy especial, el Palau de la Música Catalana. Lo cierto es que la mayoría de los últimos conciertos que he visto de ellos han sido en teatros y con el público sentado. Quizás se sienten más cómodos en esa intimidad de lugares más o menos pequeños donde crear mayor comunión con el público y favorecer la parte más crooner de Neil Hannon, un tío que siempre se acerca a su público y te hace cómplice del show. En todos los aspectos, por su majestuosidad, su magia… El  Palau era el mejor escenario para esta banda.

A pesar de esta introducción que parece patrocinada debo decir que “Foreverland” no me parece, ni de lejos, el mejor disco del año, ni tampoco de los mejores discos de los irlandeses. Pero las presentaciones de los discos están para esto, para defenderlos en directo y debo decir que, de nuevo, Neil  hizo que este álbum ganara texturas. Se descubren todas sus posibilidades. Los 5 cortes que repasa adquieren una nueva riqueza. Y también cabe admitir que Mr Hannon no estaba en el mejor estado de su voz, algo ronca al principio y sin poder llegar a algunas notas en algunos momentos, supongo a causa de que gira a concierto por día. Aunque fue mejorando y a mitad del show ya estaba casi al 100%.

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El Palau de la Música no es cualquier escenario. Tiene una fuerza especial. Está por encima de lo humano. A Divine Comedy le iba al pelo. Y Neil aparece enfundado en un traje de Napoleón, allí, en ese escenario clásico, dispuesto a cometer sus travesuras. Nos presentó la mayoría de los cortes del último disco en la primera mitad del concierto, intercalando antiguas canciones escogidas de entre casi todos los discos, repasando sus ya más de 25 años de carrera

Como los divos, se deshace de su traje napoleónico para volver a aparecer vestido como el dandy que es mientras acaba de sonar la maravillosa The Certainty of chance.  Tras la crítica The Complete Banker y Bang goes the Knighthood llega el primer subidón con Generation Sex. El Palau empieza a levantarse para volver a sentarse con la “dramática” Our Mutual Friend con un Neil que acaba estirado en el escenario.

Punto de inflexión y momento “cool” de esos típicos del rubio: el crooner enchufa un tocadiscos en el que suena la “guatequera” Spanish Flea, mientras se dedica a repartir cervezas y vino a la banda y prepara el escenario para cantar a dúo Funny Peculiar con su telonera, Lisa O’neill. El concierto sigue desarrollándose entre tempos medios y las llamadas al desfase del propio Neil (en catalán) con los hits más conocidos de The Divine Comedy (Something for the Weekend, National Express, Becoming more than Alfie) y otras más modernas que ya se están convirtiendo en clásicos como I like o At the Indie Disco (o cómo una canción puede retratar la mitad de tu juventud) y la preciosa Lady of a certain age entre otras.

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Cierra como de costumbre con Tonight we fly… Y puedes sentir que formas parte de algo especial. Ver saltos en los palcos del Palau es una imagen que quedará guardada en mi retina por mucho tiempo. Y sonríes. Porque no puedes evitarlo. Porque transmite tal cantidad de buen rollo que no hay quien se resista a caer rendido a sus pies. Me llevo a alguien nuevo a cada concierto de Neil… ¡¡¡y siempre acierto!!! Ahora siempre voy acompañada 😉

Así que si nunca habéis tenido la suerte de ver a este pequeño gran hombre, acompañado o no de su banda, DEBÉIS, una vez en la vida, pegaros un homenaje. Porque The Divine Comedy canta a la vida, con sus miserias y sus alegrías… y todas las canciones quedan bellas cuando estás ahí. Quedáis advertidos.

Laura Mart Sit.

Os dejamos con un concierto completo de la actual gira de The Divine Comedy recientemente emitido en Francia:

 

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