Archivo mensual: septiembre 2018

“Aquí”: Drama al cubo.

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En la Sala Atrium de Barcelona hemos asistido a la interesante propuesta de esta obra, surgida de la plataforma artística y compañía NUQART, escrita y dirigida por Queralt Riera, en la que tres actrices en el escenario dan vida a un único personaje… cada una de ellas capta diferentes matices, la ternura de Annabel Castan, la fuerza de Patricia Mendoza, la delicadeza de Núria Tomás

Asistimos a un relato cruel, el de una chica de Santander que va a casarse a Nueva York pero que ve su historia de amor cruelmente truncada y se encuentra perdida sin rumbo ni perspectiva; relato que es tratado como una coreografía del amor y del dolor, una historia a la vez delicada y brutal, un diálogo entre las actrices que parecen hermanas o amigas, vestidas igual…   nos cuentan la vida de la protagonista, los malos tratos sufridos de pequeña, el novio salvador, y finalmente la tragedia.  Todo a partir de imágenes simbólicas: la sangre, el tren, la estación, el novio… imagenes reforzadas con el video que se proyecta en ocasiones sobre el fondo del escenario y que subraya la atmósfera onírica.

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El lenguaje visual  nos ha parecido muy cuidado, el fuerte contrapunto entre el tono entre festivo y naïf que emplean las actrices, cándidamente ataviadas con vestiditos de color azul idénticos, ese juego como de niñas traviesas que rememoran antiguas (algunas terribles) vivencias, contrasta con la desolación que como una sombra china, discurre por el fondo, creando una inquietud punzante en el público.  Tal es la fuerza expresiva y narrativa de las actrices que ni siquiera les ha sido necesario un especial diseño de escenario más allá del empleo de un fondo oscuro que complementa perfectamente el azul de sus vestidos.

Destacamos la gran labor conjunta del equipo artístico: Raül Perales en la producción ejecutiva, José Menchero en la escenografía y en el diseño de iluminación (aquí conjuntamente con Mattia Russo), Txus González en la asesoría de vestuario y caracterización, Mercè Ramírez y Maria Jesús Mulà en la fotografía, Diego Rosa en la grabación de vídeo y Núria Tomás en la edición y montaje de vídeo, NUQART en la producción y comunicación (esta plataforma artística ha sido fundada por Queralt Riera y Núria Tomás; podéis ver más información en este enlace a la web de NUQART ) y las colaboraciones en la producción de Sala Atrium y Teatre Eòlia.

La obra estará en la Sala Atrium hasta el domingo 30 de septiembre y esperamos que regrese pronto a la cartelera de Barcelona.

PROS DE LA OBRA: El original lenguaje visual, la concepción de las tres actrices dando vida a un único personaje, el tratamiento de lo femenino como lo sensible en contrapunto con la brutalidad banal del mundo.

CONTRAS DE LA OBRA:  No apta para quien quiera ver experimentos alambicados o lenguajes simbólicos herméticos. La idea de la obra es transmitir sensaciones con sencillez y elegancia.

Ignasi y Laura.

Os dejamos un enlace a la web de la obra:

Web de Sala Atrium – Información sobre “Aquí”

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“Legion”: ¿Héroe o villano?

Entre la alta cantidad de excelentes series televisivas que pueblan actualmente las distintas plataformas de oferta audiovisual, nos ha llamado poderosamente la atención Legion, producción que consta hasta la actualidad de dos temporadas de ocho y once capítulos respectivamente.

Creada para el canal FX y estrenada en febrero de 2017, cuenta con Noah Hawley como máximo impulsor de la serie (eso que hoy se llama showrunner), y con un elenco de actores y actrices excelente encabezado por el actor inglés Dan Estevens (visto en producciones tan British como Downton Abbey), Rachel Keller, Bill Irwin, Jemaine Clement, Jean Smart  o Jeremie Harris entre otros.

Legion se basa en un personaje de la Marvel extraído de los comics de X-Men (aquí más conocidos por la Patrulla-X), creado por el guionista Chris Claremont, quien llevara con su notable trabajo entre mediados de los 70s y principios de los 90s a la franquicia mutante a las más altas cotas de popularidad entre los lectores de tebeos, y el grandísimo dibujante Bill Sienkiewicz, responsable gráfico durante un tiempo de la colección New Mutants, a su vez, una suerte de Spin-off de la mencionada X-Men, donde apareció por primera vez el protagonista de la serie.

Ilustración de Bill Sienkiewicz para la serie de comics New Mutants

No es baladí que mencionemos a Sienkiewicz, porque su estilo gráfico, cercano al expresionismo abstracto y que muchas veces recurre al oleo, el collage o la mimeografía, está, de alguna forma, muy presente en el estilo visual de la producción televisiva a la que nos referimos aquí.

Y es que, si por algo destaca Legion, es por mostrar en sus imágenes un nivel de embelesamiento que nos hace pensar por momentos en todo un David Lynch, si bien hay que reconocer que el resultado no es tan poderosamente estimulante como suelen serlo los trabajos del artista nacido en Montana, y además, a diferencia de lo que ocurre en muchas de sus películas o en una serie como Twin Peaks, a la postre Legion no da tanto espacio al espectador para que llene con su imaginación los huecos que pueda ir dejando su desarrollo como historia.

En cuanto al personaje protagonista (de nombre David Haller) encarnado por el ya mencionado Dan Estevens, que en los comics se nos mostraba como un posible hijo de Charles Xavier, mentor de los X-Men, aquí aparece al principio como un joven que ha sido internado en una institución psiquiátrica, con aparentes problemas esquizoides (de allí el nombre de Legion, palabra que en su origen bíblico hace referencia a alguien “poseído” por múltiples demonios). Pronto sabremos que Haller es un mutante que dispone de tremendos poderes, y que desde pequeño ha sido acosado por otro mutante llamado Shadow King, quien le ha hecho caer en una espiral de caos interno, lidiando con la pura locura. En el psiquiátrico conocerá a una chica, Sydney Barrett (a quien da vida la pujante actriz Rachel Keller), por la que se sentirá fuertemente atraído y que junto a otros personajes que se irán incorporando a la trama, intentará ayudarle a desprenderse de la influencia de Shadow King.

Dan Stevens, protagonista de

Dan Stevens, protagonista de Legion

Como hemos dicho, el nivel de abstracción de la serie hace que por momentos nada resulte especialmente evidente, y que ésta pueda costar de seguir al espectador desprevenido. Los realizadores utilizan distintos formatos de pantalla, más o menos estilizados en función de si nos situamos en la realidad o en una suerte de plano astral, en el tiempo presente o en el pasado o un posible futuro. También utilizan en ocasiones colores saturados que ayudan a aumentar la sensación de sufrimiento psicológico u otras emociones que tienen los personajes (especialmente su protagonista), y usan el sonido de manera magistral para crear inquietud, sensación de aislamiento, desconcierto o incluso comicidad. En este sentido resaltamos la estupenda banda sonora, que incluye canciones de The Who, Rolling Stones, Jane´s Adiction, Serge Gainsbourg & Jane Birkin o Nina Simone, y que por instantes subrayan la trama de manera tan sutil como irónica.

Dan Stevens y Rachel Keller en una escena de la serie.

Lo más interesante en lo visto hasta ahora (las dos temporadas disponibles completas), es la evolución de su personaje principal, por el que al principio sentimos auténtica simpatía (más que como a un héroe lo vemos como una víctima) para pasar a ser, después sí, un aparente paladín de la justicia cuya personalidad se va oscureciendo de forma progresiva y coherente, hasta el punto de hacer preguntarse al espectador si en realidad no puede acabar convirtiéndose en un villano. De esta forma, la serie se convierte en una reflexión sobre el poder y la responsabilidad que este comporta (un tema muy Marvel), sin perder de vista sus puntos cardinales genéricos, más cercanos en realidad a la ciencia ficción que a la temática superheroica al uso.

En contra de la serie diríamos que la segunda temporada (acaso demasiado larga), tiende a un ritmo narrativo lento, por momentos, gratuitamente lisérgico (como recreándose excesivamente en su propia excentricidad visual), con mucha menos acción de la que aparecía en la primera donde sí había bastante y puesta en imágenes, además, de manera deslumbrante (nos referimos a algunas escenas en concreto que están rodadas con sobresaliente buen pulso), aunque por otra parte, tres de los capítulos más originales y brillantes del conjunto de la producción los encontramos precisamente en esta segunda temporada.

En suma, si entre el maremágnum de series interesantes que encontramos en la actualidad no sabéis que elegir, os recomendamos Legion. Seguro que no os dejará indiferentes.

Ricard.

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