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“Una gossa en un descampat”: Crónica del dolor íntimo.

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En el marco del Festival Grec de Barcelona, hemos asistido en la Sala de Baix de la Sala Beckett a esta interesante obra de Clàudia Cedó, con dirección de Sergi Berbel.

El espectáculo se adentra en el tormentoso mundo del dolor íntimo, de esos dramas personales que sólo quien los ha vivido conoce, mientras que quienes están alrededor, cerca pero a la vez muy lejos, sólo perciben por reflejo de quienes los están padeciendo.

El paisaje desolado de lo que pudo haber sido y no fue, de lo que ya pasó, es el marco de esta obra. Un paisaje emocional que evoca un cautivador espacio visual  a media luz (se nota el oficio y creatividad de Max Glaenzel y Kiko Planas) repleto de objetos abandonados, como un fantasmagórico Chernóbil. El paseo de las protagonistas entre las ruinas se interrumpe, en un acertado juego escénico, por las escenas hospitalarias que se rememoran  , donde las protagonistas Vicky Luengo y Maria Rodriguez, una el alter ego de la otra, (gran trabajo de ambas actrices, que además se alternan en sus papeles según el día de la función),  dan vida a una mujer que está a punto de dar a luz, o eso cree.  La autora ha querido centrarse en la soledad ante el dolor y la tragedia. Es curioso como alguien como el propio padre del bebé, interpretado con acierto por Pep Ambrós, se presenta como alejado, dando soporte a la mujer pero a la vez incapaz de participar de su miedo durante una parte de la obra.

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El inexorable desenlace al que se acerca la obra es cíclicamente tamizado, en un ritmo muy sabio, por la aparición de personajes y una historia secundaria, que permiten algunos respiros al espectador, y a actrices y actores. En ese sentido, genial como siempre Queralt Casasayas, en sus entrañables papeles de enfermera primeriza y hermana de la protagonista, y especialmente Anna Barrachina, que se alterna con soltura en los papeles de grave doctora portadora de malas noticias, en alocada madre que ni siquiera vagamente participa en la tragedia, en la actriz de la que se enamora el director, interpretado por Xavi Ricart,  que también representa al padre que cuando entra en la habitación de su hija pretende de modo pueril dar lecciones sobre la medicación…

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PROS DE LA OBRA: Una exploración del dolor muy realista y fidedigna, en la que hay escenas que realmente hacen olvidar que estamos presenciando teatro.  El doble lenguaje visual -ruinas y hospital- transmite perfectamente los dos momentos del drama, el angustioso presente y la mirada nostálgica y amarga que se vuelve atrás y que no encuentra consuelo.

CONTRAS DE LA OBRA: Tal vez el desdoblamiento del personaje principal en las escenas de hospital no le añade fuerza narrativa ni simbólica.

La obra estará en cartel hasta el 29 de julio.

Os dejamos un enlace al tráiler de la obra

Ignasi y Laura.

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“Blasted”: Descenso al infierno de dos almas podridas.

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Hemos asistido en el Teatre Nacional de CatalunyaTNC (Sala petita) a la ópera prima de la autora británica Sarah Kane, que para hacernos una idea del tipo de teatro que tenía en mente, se sucidió a los 28 años presa de la depresión.

Todo nos ha parecido singular en esta obra: no es habitual que una autora de veinticuatro años escriba un texto de esta densidad; tampoco suele darse que un único espectáculo combine dos lenguajes teatrales opuestos, el realismo – naturalismo de la primera escena con el teatro existencialista de la segunda. Por último, no es corriente encontrar sobre un escenario un torrente de cruda violencia y que a pesar de ello no deje reducida la obra a un panfleto escandaloso. Esta disparidad es lo que hace la obra especialmente recomendable.

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La representación se inicia con toda una declaración de intenciones que el protagonista Ian (Pere Arquillué) le dedica a su acompañane Cate (Marta Ossó) “he cagat en llocs millors”, gélidas palabras que ya nos dejan adivinar la personalidad atormentada de Ian; la habitación, bien cuidada y cubierta de cortinas como las que se estilan en los salones de convenciones de los hoteles más glamurosos de la ciudad, da ella sola la réplica y pone de relieve la amargura de Ian.

El contraste entre ese periodista con ínfulas de policía, alcohólico, enfermo y egoista,  y Cate, chica a la que el contacto que tuvo con Ian años atrás no consiguió del todo torcer su inocencia, pone de relieve las diferentes motivaciones para acudir a la cita: Ian antes de su muerte que se adivina cercana, tan sólo quiere cerciorarse de que aún tiene poder sobre Cate, quien a su vez acude a la cita por ese ánimo redentor con que algunas mujeres se enamoran del hombre equivocado.

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El egoísmo de Ian queda patente en sus requerimientos sexuales  y en su incapacidad de empatía.  Esta primera escena describe un encuentro antiromántico donde la violación es a lo que la escena conduce inexorable.

Y es en ese punto donde la genialidad de la autora da un giro extraño a la obra.  De repente ya no estamos en un tranquilo hotel de provincias, donde nada sucede fuera de las desagradables paranoias de Ian y de la propia violencia diálectica y física que despliega sobre la chica; un oscuro soldado desaliñado (Blai Juanet) que no se sabe de dónde viene ni adónde va y al que le mueve al parecer el resentimiento por el asesinato de su novia, una guerra que deja el hotel reducido a escombros… todo nos hace descubrir que la miseria moral de Ian no era gran cosa comparada con el reguero de atrocidades que describe el soldado y que pone en práctica sobre Ian.  Si en las primeras críticas de la obra se habló de repugnante festival de vileza, ese tenebroso festival es precisamente a lo que asistimos en los momentos finales del soldado y del propio Ian.

Blasted/TNC-Temporada Alta

Pero la propia autora ya decía que no entendía cómo escandalizaba más la violencia del montaje que la violencia real (era la época de la guerra de Bosnia) y esta versión dirigida por Alicia Gorina, con escenografía de Silvia Delagneau e iluminación de Raimon Rius, permanece fiel a esa reflexión: elude una representación demasiado literal (la iluminación y escenografía de la primera escena son más bien cálidas, intimistas, como si pidieran perdón por lo que va pasar), el montaje se centra en elementos metafóricos (el bebé es una bolsa de agua), en elipsis (de la violación nos enteramos por las palabras de Kate o por lo que vemos al amanecer en la primera escena) y en hipérboles (la desesperación de Ian le hace escarbar la hierba y esconderse en un agujero), para crear un conjunto muy expresivo, que se centra más que en la violencia, en las causas de ella: si Ian es un perdedor que no se da cuenta de que está recogiendo lo que él mismo ha sembrado, el soldado es alguien sobrepasado por la guerra que como último recurso ante tanto dolor le queda convertirse en el peor de todos.

Recomendamos la lectura del texto en inglés (si es posible) y en catalán, editado por Arola Editors y traducido por Albert Arribas (texto al que se ciñe esta versión de la obra).

Blasted” se representará hasta el 11 de febrero y sin duda alguna la recomendamos a todos los amantes del teatro.

PROS DE LA OBRA: Obra polémica, compleja y con muchos matices que gusta mucho más tras el paso del tiempo. Deja poso en el espectador/lector y pide un público crítico, observador y reflexivo.

CONTRAS DE LA OBRA: Obra indicada para el público más exigente y amante del teatro.

Ignasi y Laura.

Web del TNC – Información sobre “Blasted”

 

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