“Día de lluvia en Nueva York”: Romanticismo para días convulsos.

Cualquiera que esté atento a la realidad que nos rodea, la más cercana y lo que acontece lejos de nuestro radio de acción inmediato, puede darse cuenta que los tiempos por venir van a ser de todo menos fáciles. La situación política, económica, medioambiental… no da para muchas alegrías precisamente. Quizá es por ese motivo, o quizá porque hacía bastante tiempo que no se estrenaba nada de él, hemos recibido como agua de mayo el nuevo trabajo como director de Woody Allen, “Día de lluvia  en Nueva York”, que hemos podido disfrutar ya en su reciente prestreno en los cines Verdi de Barcelona (está previsto poder verse en nuestras salas a partir del 11 de octubre).

“Día de lluvia en Nueva York” se estrena dos años después de la muy apreciable “Wonder Wheel” (dos años es un tiempo largo tratándose de un realizador acostumbrado a estrenar prácticamente cada año desde el inicio de su carrera a finales de los 60s, algo que tiene que ver con sus dificultades para financiar sus nuevos proyectos pese a su reconocidísima carrera, y a los problemas personales que le acosan y que son tristemente conocidos por todos), y supone el regreso de Allen a la comedia romántica, un género a menudo vilipendiado por la crítica más “seria”, pero que ha dado títulos gloriosos a lo largo de la historia del séptimo arte, algunos de los cuales pertenecen, precisamente, al director neoyorkino.

En “Día de lluvia en Nueva York”, Allen da el protagonismo a un elenco de jóvenes actores y actrices entre los cuales destacan Timothée Chalamet, Elle Fanning o Selena Gómez, mientras que otorga un papel más secundario a intérpretes más que consagrados de la talla de Jude Law, Liev Schreiber, Diego Luna o Cherry Jones. Ni que decir tiene que extrae de todos y cada uno de ellos auténtico petróleo (ya se sabe que Allen es un fabuloso director de actores).

La trama, nada del otro mundo en realidad, nos cuenta las vicisitudes de una joven pareja encarnada por Chalamet (se diría que alter ego posmillenial del propio director) y Fanning, dispuestos a pasar un día romántico juntos en Nueva York. Las cosas no saldrán ni mucho menos como esperaban en una jornada persistentemente lluviosa en la gran ciudad que acabarán viviendo por separado debido a distintos incidentes que irán ocurriendo (los cuales, obviamente, no vamos a desgranar aquí), y que llevarán al personaje de Chalamet (que por cierto, se llama Gatsby) a replantearse su relación.

“Día de lluvia en Nueva York” está bellamente rodada (la fotografía pertenece ni más ni menos que a Vittorio Storaro), con la ciudad retratada casi como si de un protagonista más se tratara (un elemento muy propio del cine de Allen que una vez más volvemos a encontrar aquí), está trufada de grandes diálogos como solo el director de la gran manzana sabe escribir y resulta, en su conjunto, tan ligera como un papel de liar tabaco (ligera, dicho sea en el mejor sentido de la palabra).

Cierto que también es de lo más inverosímil, partiendo del hecho de ver a personajes de poco más de veinte años hablando de referencias culturales que les resultarán del todo ajenas a la inmensa mayoría de personas de su generación (si bien hay que contar con el hecho que sean universitarios), o ateniéndose a que casi todo ocurre de forma prácticamente casual.

Pero Allen no pretender rodar un film realista, sino un divertimento romántico en la línea de “Medianoche en Paris” o “A Roma con Amor”, películas donde las respectivas ciudades mencionadas en los títulos también cobraban pleno protagonismo, y que tienen en común con el trabajo que reseñamos aquí un tono de fábula encantador y lleno de ingenio.

Sospechamos que “Día de lluvia en Nueva York” será recibida, en el mejor de los casos, como un film menor en la carrera del realizador de “Annie Hall” o “Manhattan”, algo que viene siendo habitual tras cada uno de sus estrenos cuando, en realidad, muchas de sus películas recientes merecen ser reivindicadas como grandes trabajos (quizá ocurra con el tiempo). Nosotros sentimos que el estreno de una película de Woody Allen siempre es un pequeño acontecimiento que vale la pena tener en cuenta. Ya lo apuntábamos al principio, en los tiempos que se avecinan, encerrarse en una sala a ver una película como “Día de lluvia en Nueva York” puede ser todo un refugio emocional.

Ricard.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Cine y TV

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s