“Blasted”: Descenso al infierno de dos almas podridas.

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Hemos asistido en el Teatre Nacional de CatalunyaTNC (Sala petita) a la ópera prima de la autora británica Sarah Kane, que para hacernos una idea del tipo de teatro que tenía en mente, se sucidió a los 28 años presa de la depresión.

Todo nos ha parecido singular en esta obra: no es habitual que una autora de veinticuatro años escriba un texto de esta densidad; tampoco suele darse que un único espectáculo combine dos lenguajes teatrales opuestos, el realismo – naturalismo de la primera escena con el teatro existencialista de la segunda. Por último, no es corriente encontrar sobre un escenario un torrente de cruda violencia y que a pesar de ello no deje reducida la obra a un panfleto escandaloso. Esta disparidad es lo que hace la obra especialmente recomendable.

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La representación se inicia con toda una declaración de intenciones que el protagonista Ian (Pere Arquillué) le dedica a su acompañane Cate (Marta Ossó) “he cagat en llocs millors”, gélidas palabras que ya nos dejan adivinar la personalidad atormentada de Ian; la habitación, bien cuidada y cubierta de cortinas como las que se estilan en los salones de convenciones de los hoteles más glamurosos de la ciudad, da ella sola la réplica y pone de relieve la amargura de Ian.

El contraste entre ese periodista con ínfulas de policía, alcohólico, enfermo y egoista,  y Cate, chica a la que el contacto que tuvo con Ian años atrás no consiguió del todo torcer su inocencia, pone de relieve las diferentes motivaciones para acudir a la cita: Ian antes de su muerte que se adivina cercana, tan sólo quiere cerciorarse de que aún tiene poder sobre Cate, quien a su vez acude a la cita por ese ánimo redentor con que algunas mujeres se enamoran del hombre equivocado.

Blasted/TNC-Temporada Alta

El egoísmo de Ian queda patente en sus requerimientos sexuales  y en su incapacidad de empatía.  Esta primera escena describe un encuentro antiromántico donde la violación es a lo que la escena conduce inexorable.

Y es en ese punto donde la genialidad de la autora da un giro extraño a la obra.  De repente ya no estamos en un tranquilo hotel de provincias, donde nada sucede fuera de las desagradables paranoias de Ian y de la propia violencia diálectica y física que despliega sobre la chica; un oscuro soldado desaliñado (Blai Juanet) que no se sabe de dónde viene ni adónde va y al que le mueve al parecer el resentimiento por el asesinato de su novia, una guerra que deja el hotel reducido a escombros… todo nos hace descubrir que la miseria moral de Ian no era gran cosa comparada con el reguero de atrocidades que describe el soldado y que pone en práctica sobre Ian.  Si en las primeras críticas de la obra se habló de repugnante festival de vileza, ese tenebroso festival es precisamente a lo que asistimos en los momentos finales del soldado y del propio Ian.

Blasted/TNC-Temporada Alta

Pero la propia autora ya decía que no entendía cómo escandalizaba más la violencia del montaje que la violencia real (era la época de la guerra de Bosnia) y esta versión dirigida por Alicia Gorina, con escenografía de Silvia Delagneau e iluminación de Raimon Rius, permanece fiel a esa reflexión: elude una representación demasiado literal (la iluminación y escenografía de la primera escena son más bien cálidas, intimistas, como si pidieran perdón por lo que va pasar), el montaje se centra en elementos metafóricos (el bebé es una bolsa de agua), en elipsis (de la violación nos enteramos por las palabras de Kate o por lo que vemos al amanecer en la primera escena) y en hipérboles (la desesperación de Ian le hace escarbar la hierba y esconderse en un agujero), para crear un conjunto muy expresivo, que se centra más que en la violencia, en las causas de ella: si Ian es un perdedor que no se da cuenta de que está recogiendo lo que él mismo ha sembrado, el soldado es alguien sobrepasado por la guerra que como último recurso ante tanto dolor le queda convertirse en el peor de todos.

Recomendamos la lectura del texto en inglés (si es posible) y en catalán, editado por Arola Editors y traducido por Albert Arribas (texto al que se ciñe esta versión de la obra).

Blasted” se representará hasta el 11 de febrero y sin duda alguna la recomendamos a todos los amantes del teatro.

PROS DE LA OBRA: Obra polémica, compleja y con muchos matices que gusta mucho más tras el paso del tiempo. Deja poso en el espectador/lector y pide un público crítico, observador y reflexivo.

CONTRAS DE LA OBRA: Obra indicada para el público más exigente y amante del teatro.

Ignasi y Laura.

Web del TNC – Información sobre “Blasted”

 

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Archivado bajo Literatura y Cómic, Teatro y Danza

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