E.V.A.: Historia de cuatro amigas.

EVA 1

Hace poco fuimos al Teatre Romea a ver “E.V.A.“, escrita por Marc Artigau, Cristina Genebat y Julio Manrique, con dirección de este último, y que se nos presenta en el 25 aniversario de la compañía T de Teatre.  Se trata de una coproducción de  T de Teatre, Grec 2017 Festival de Barcelona y Teatre Romea.

E.V.A., escala visual analógica del dolor pero también un nombre de una joven mujer, la hija de Clara (interpretada por Carolina Morro), que, junto a otro personaje, Paloma, tratan de disfrazar sus miedos con una pátina de ciencia y  corrección.

La obra trata de la historia de cuatro amigas, Paloma (Marta Pérez), Clara (Carme Pla) Lola (Rosa Gàmiz) y Àgata (Àgata Roca), que comparten pasado escolar; todas ellas en apariencia mujeres que han conseguido el éxito (tal vez Clara con sus devaneos con el maestro zen es la más alejada de ese modelo).

EVA 2

El espectáculo se estructura en escenas sin aparente nexo entre ellas: Lola liga en un restaurante de Barcelona con un excompañero de colegio (Albert Ribalta) con el que ha coincidido en una convención tras muchos años de no saber nada de él. Paloma, en Estocolmo, conversa en otro restaurante con su traductor (Jordi Rico, que también interpreta al simpático enfermero que ayuda y acompaña a Àgata), colado por ella. Clara se dedica a ordenar su armario siguiendo a un divertídisimo maestro zen japonés (Albert Ribalta) con aires un poco sabihondos y Àgata trata de averiguar el paradero de su madre que se ha fugado de la residencia donde estaba ingresada.

Mientras, Eva, hija única de Clara y canguro de los hijos de Lola, llega a sus veinticinco años. Una chica “casi perfecta” que siente la necesidad de volar hacia otro lado para aclararse las ideas y encaminarse hacia su futuro.

De modo gradual, la obra va acercándose a su nudo, al punto de partida de la trama, algo que sucedió años antes en casa de Clara, precisamente en aquel armario que estaban ordenando ella y su maestro.

El tono de comedia va dando paso a uno dramático en el que esa leve desazón que intuíamos en Paloma toma certeza y explica de forma punzante que la amistad de las protagonistas ocultaba un episodio oscuro.

EVA 3

Nos ha gustado mucho la puesta en escena (buen trabajo de Alejandro Andújar en la escenografía) en forma de cuadros simultáneos con ágiles diálogos entre el hombre y la mujer presente en cada escena (Clara con su maestro zen, Àgata con el auxiliar de la residencia, Paloma con su compañero de trabajo y Lola con su antiguo conocido), y el desenlace en el que cada una, esta vez sin compañía masculina, se encara con  las miserias de su relación.

Una obra dinámica, en la que las escenas casi cómicas (Àgata hablando con su madre fugada de la residencia y que aparece en la comisaría de los Mossos, las agudas observaciones del maestro zen), se alternan con escenas inquietantes, como la que, en flashback, presenta lentamente lo que sucedió hace años, en aquel armario. Todo ello de forma muy coherente y bien trabada.

Destacamos también el brillante trabajo de David Ruano, que siempre nos sorprende, en la fotografía.

“E.V.A.” es un espectáculo ideal para las cálidas noches veraniegas y que desde nuestro blog queremos recomendaros.

Ignasi y Laura.

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