“La mare”: Estudio de una obsesión.

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Hemos podido ver en La Villarroel “La mare“, del dramaturgo francés Florian Zeller, con traducción de Ernest Riera y dirección de Andrés Lima.

La obra nos presenta una  mujer de mediana edad (Emma Vilarasau impresionante en el papel) que vive con desazón la marcha del hijo del matrimonio (Oscar Castellví), a trabajar a otra ciudad. El marido (gran interpretación de Pep Pla) está mucho más ocupado en su trabajo que volcado en su mujer, y así, ella se siente sola y desesperada.

Pero este inicial argumento, más o menos anecdótico, es presentado de modo magistral por el autor, porque la obra no trata de compadecer a una pobre mujer, de acercarnos con conmiseración a sus problemas,  sino de estudiar y explorar la naturaleza exacta de su sentimiento. Y así, nos entra la duda de si el torbellino de emociones que contemplamos en  sus gestos torturados no es más que una magnificación enfermiza de un duelo natural,  una obsesión mórbida… ¿O no? ¿O la madre ha sido en verdad tratada injustamente por la vida, con el marido que le está siendo infiel y el hijo que la ignora? Ahí radica la originalidad de la obra, en envolver en lo ambiguo la frontera entre ensoñación y realidad, entre patología psiquiátrica y emoción desbordada.

MARE 2

La representación discurre en bucles en que sucesivamente se nos presenta la misma situación en diferentes niveles de distorsión: en que el marido juega sucesivamente a ser el tronco comprensivo en que se apoya la frágil madre, o indiferente infiel que corre en busca de nuevas aventuras sexuales, o en frío hombre de negocios preocupado por su carrera.

La cautivadora escena en que llega la pareja del hijo a la casa (magnífica Ester Cort), y la madre se imagina (¿o es real?) que ésta se burla despiadadamente de ella, nos deja entrever el tema principal de la obra: las cosas no suceden de un modo objetivo sino como nos las representamos en nuestras mentes.

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El espectáculo, en definitiva, se recrea en la psicología tremendista y desaforada de la protagonista, una persona que se siente vacía y abandonada por su familia y de la que nunca sabremos qué inventa, qué distorsiona, qué exagera y qué es real.   La puesta en escena, sobria pero con un inteligente juego de luces en función de las diferentes situaciones de la obra (rojizo para la locura desatada, amarillo para los flash backs, oscuro para los bajones anímicos, efectos estroboscópicos para subrayar los momentos de tensión), acompaña perfectamente la interpretación de los actores y actrices.   Una ocasión única de ver en acción a una sublime y convincente Vilarasau en un papel dramático que parece hecho para ella.

Destacamos el gran trabajo de Beatriz San Juan (asistida por Carlota Ricart) en la escenografía (construida por Arts-cenics ) y el vestuario (confeccionado por Goretti), David Bofarull en la inquietante y magnífica iluminación, Àlex Polls en el imponente espacio sonoro y el buen hacer de Silvia Domingo como sastre y regidora.

“La mare” se podrá ver en La Villarroel hasta el 17 de abril.

Ignasi y Laura.

Para más información clica abajo:

Web de La Villarroel – Información sobre “La mare”

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