Michael Kiwanuka: Soul expansivo.

Aunque hace ya unos meses que se publicó, es ahora, coincidiendo con la pronta fecha de su concierto en Barcelona (16 de noviembre, Sala Bikini, en el marco del Festival Mil·leni), cuando hablamos aquí de uno de los discos que debemos considerar como firme candidato a encabezar las recurrentes listas de lo mejor del año que a final de cada temporada pueblan las publicaciones y webs musicales, así como aquellos medios, como el nuestro, en que se habla de cultura en general, siendo la música, obviamente, parte de ella. Nos referimos a “Love and hate”, segundo trabajo de Michel Kiwanuka (Londres, 1987).

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Kiwanuka se dio a conocer en 2012 con un primer álbum, “Home again”, en el que ya se apreciaba su talento para asimilar un estilo clásico como el soul (se le ha comparado a menudo con Ottis Redding o Marvin Gaye) y convertirlo en algo completamente personal, añadiendo ramalazos de folk o rock a sus canciones impregnadas de elegancia y sentimiento a partes iguales.

Sin embargo, no ha sido hasta la publicación, antes del verano, de su segundo larga duración, “Love and hate”, en que hemos visto plasmar todo el potencial que atesora el músico de ascendencia ugandesa. Y es que en este nuevo trabajo, Kiwanuka nos ha sorprendido con un sonido que parece querer expandirse de una forma similar a la entendida por bandas de rock progresivo como Pink Floyd, sin desmarcarse en ningún momento de sus raíces en la música negra, y añadiendo a todo ello una producción (en la que está metida Danger Mouse) que le da una pátina de modernidad bien entendida (un poco en la línea de lo que hizo la añorada Amy Winehouse) a la coctelera que maneja con mano maestra nuestro protagonista.

De esta forma, el disco se abre con un tema, “Cold Little heart”, de cerca de 10 minutos de duración, que es ya de por sí toda una declaración de intenciones, con una larga introducción puramente instrumental (salvo por algunos coros), que incluso nos puede llegar a recordar al genio de todo un Ennio Morricone. Después de eso, la canción deriva hacia un muy sentido, dolorido por momentos, canto de tintes épicos y espirituales, en la estela del mejor Ben Harper.

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En la misma línea se mueve otro de los momentos álgidos del álbum, el single que da título al disco, “Love and hate”, con un alargado solo de guitarra al final que nos hace pensar que el glorioso legado de Jimi Hendrix sigue presente entre las nuevas generaciones tantos años después de su desaparición.

Por otra parte, encontramos canciones más concisas, como el otro adelanto del álbum, “Black man in a white world”, de letra muy reivindicativa y con un gran sentido del ritmo, la bella “Rule the world”, o la pegadiza “One more night”, puro soul del siglo XXI.

En total son 10 canciones sin un solo momento de descenso en el nivel de las composiciones, aunque claramente destaque ese espectacular inicio que es “Cold Little heart”.

Un grandísimo disco, en suma, que os recomendamos fervientemente. Como decíamos al principio, en pocos días Michael Kiwanuka estará defendiendo sus nuevas canciones en directo en Barcelona, en un concierto que se nos antoja uno de los momentos especialmente remarcados del calendario musical en este año 2016 que encara ya su recta final.

Ricard.

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