BLUR: “New world towers” o la magia de estar en una banda según Blur.

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Entre los filmes proyectados en la última edidión del In-Edit, hemos podido ver “Blur: New world towers”, documental dedicado a Blur.

La película gira en torno a dos conciertos de la banda británica, Hyde Park (2012) y Hong Kong (en lo que fue parte de la gira del 2015) y muestra cómo surgió su último trabajo The Magic Whip, disco nº 8 de su carrera, que había quedado desierta desde 2003 y que supone la reunión con Grahan Coxon tras su partida en 2002 en medio de la grabación de Think Tank. A través de material de grabación y entrevistas se dibuja cómo se gestó este último disco.

El documental de 2015 está dirigido por Sam Wrench y cabe mencionar la exquisita y galopante fotografía (Brett Turnbull, Bud Gallimore) así como el sonido espectacular (aseguramos que querrás no haberte perdido ninguno de esos conciertos tras ver el docu y nos ha costado no aplaudir, cantar o saltar en medio de la sala de proyección).

Todo empieza cuando, debido a la cancelación de su show en Tokio, se ven obligados a quedarse 5 días en la ciudad de Hong Kong. Atrapados en esta situación,  deciden hacer aquello que mejor saben hacer y aquello que les hace felices… deciden encerrarse en un estrecho y poco lujoso estudio de grabación y pasar el rato, buscando sonidos, inventando melodías, como cuando eran 4 amigos que no tenían más pretensión que pasarlo bien mientras tocaban, y recuperando sensaciones perdidas al no tener ningún tipo de presión. Ni a nivel musical (nadie esperaba un nuevo disco de Blur ni su reunión como banda), ni a nivel personal. Porque “New world towers” no sólo enseña cómo se forjó el LP sino que también nos enseña como Coxon y Damon Albarn recuperan una amistad que se remonta a su infancia a través de la materialización de The Magic Whip.

En este film, se presenta a un Alex James y un Graham Coxon como germinadores de “The magic whip” junto a Stephen Street, productor de la mayoría de discos de la banda. Por primera vez la responsabilidad de empezar ya no recae en Albarn (quizás enfrascado en su trabajo en solitario Everyday robots y nuevo material de Gorillaz) y así Coxon puede exorcizar viejos remordimientos o culpabilidades por un pasado que él mismo reconoce como errores propios de un tío totalmente desbordado por el éxito que cosecharon ya desde los primeros discos. Graham Coxon entona su mea culpa. Decide usar las grabaciones de ese cuartucho de Hong Kong y ver si puede sacar algo, algo bueno, algo que ya siente (al igual que Alex James) que puede llegar a ser realmente grande.

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Así como os decía, Graham se sentó a revisar junto a Stephen Street el material grabado en esas jams improvisadas con la intención de poder presentar un buen producto a  sus compañeros. Y con la esperanza, la incertidumbre y el miedo pendiente de la respuesta de Damon.

La respuesta es totalmente positiva y el resultado es The Magic Whip, un disco quizás demasiado ecléctico para mi gusto, producto  de los días vividos en la ciudad de Hong Kong. Todas las letras giran en torno a momentos vividos allí y las situaciones personales que surgen de esa inesperada convivencia (hasta tiene una canción, “Terracota Heart”, que Albarn dedica a Coxon).

El film adquiere un relato bastante íntimo donde hay cabida para confesiones de lucha de egos, de comportamientos fuera de lugar (“Antes Coxon era mejor que yo… pero ahora creo que estamos iguales” ríe Albarn), se revisan los locos inicios, la tendencia a la bebida, se les ve en situaciones cotidianas, haciendo bromas… Quizás nos quieren “vender la moto” pero este documental habla de la madurez, de cómo el tiempo ayuda a ver errores pasados. Habla del paso del tiempo, de lo efímero de ciertas sensaciones y momentos… Habla de hacernos mayores, responsables. Habla de cuando la rebeldía se convierte en aceptación, de que la vida es como es. Habla de que las relaciones entre personas son un tema complicado… hablan de que todo tiene un momento y un por qué. Pero por encima de todo, habla del amor hacia la música. De que cuando alguien ha nacido para tocar música es difícil que no lo haga.

Y vayamos a la parte “groupie”. “Dios no puedo perderme el docu de Blur” pienso la tarde de la proyección, y la larga cola en los cines Aribau evidencian que no soy la única. Blur son esa burbuja de la que no quiero caer, son ese grupo que nos hacía saltar hace 20 años, son la BSO de muchos de nosotros… es la guitarra de Coxon, la voz de Damon y hasta el sexy de Alex (sí… mi amor entero era para el rubio travieso pero los bajistas siempre han sido mi debilidad)… Y los ves ahora y piensas que se conservan bastante bien. Damon sigue siendo guapísimo, ¡tenía que decirlo! Pero lo que más adoro de él es que es un fucking musical genious!!!!!!!!!!!! Y el tiempo les ha dado la razón… Ni Oasis ni hostias. Está claro que si eras una “blurette” no podías ser de Oasis, pero ahora viendo toda la trayectoria de Albarn… ¡sé que tomé la decisión correcta!

A nivel personal, este documental ha sido una revelación en el sentido en que cuando fue lanzado, pensaba que era un disco forzado… que sacaron aprovechando la ráfaga de esas giras multitudinarias… pero ha sido como un disco de catarsis… Y eso me ha emocionado mucho… Ver cómo han recuperado las ganas de tocar, ver cómo han sentido la magia, la ilusión y cómo lo han transmitido. Y que todo esto permita que podamos tener en el sonido Blur la añorada guitara de Graham Coxon… no tiene precio. Ya no soy “blurette” pero me saco el sombrero antes los músicos, los buenos músicos… Respect.

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Y hay un paralelismo entre los que explican estos chicos londinenses y las propias vivencias del público que abarrotó este pase del IN-EDIT… hemos crecido juntos, nos hemos hecho mayores juntos. Y estamos en esa época en que tienes fresco el fulgor de la adolescencia, pero ya vislumbras esa madurez….pero eres incapaz de querer crecer del todo… porque hay una burbuja musical que nunca va a petar… y eso te mantiene vivo. La música te sigue sosteniendo y no contemplas la vida sin ella.

Y si ellos quieren hacerse mayores haciendo lo que les hace felices, es decir, música; yo les seguiré porque me hace feliz escuchar buena música.

Para los fans más fans… maybe yes, maybe not… juegan al despiste acerca de si volverán, de si seguirán grabando nuevos discos. Pero ahora mismo me tiene sin cuidado… la guitarra de “Bettelbum” sigue resonando en mis oídos. Momento de piel de gallina. Y “The Universal” sigue siendo una de las mejores canciones que he escuchado (momento lagrimita).

La música… ese compañero fiel para muchos de nosotros… Como dice Damon Albarn… THERE’S NOTHING EXCEPT THE MUSIC… el mundo te da igual… Y este me parece el broche final como sensación que se te queda en un festival dedicado íntegramente al documental musical. Y en este credo… estoy segura de que somos muchos los creyentes.

Laura Mart Sit.

Os dejamos con un concierto completo de la gira de presentación de The magic whip:

 

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Archivado bajo Cine y TV, Música

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