Neil Young: “Ragged Glory”, electricidad y belleza.

Como para tantos otros grandes nombres de la música popular de los 70, la década de los 80´s no fue nada fácil para Neil Young. Acontecimientos de índole personal, el intento de adaptarse a los nuevos tiempos, y las ansias de experimentación, llevaron al músico a entrar en una dinámica de continuos giros estilísticos que abarcaron desde el rockabilly en el fallido “Everybody´s rockin” (1983), al techno en el, solo por momentos, interesante “Trans” (1982), pasando por un acercamiento al blues en “This note´s for you” (1988), haciendo de esa década, en suma, un tiempo creativamente errático en el cual se concentra buena parte de lo más prescindible de la discografía del canadiense, salvo por honrosas excepciones como el recomendable “Re-ac-tor” (1981).

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En 1989, con la publicación de “Freedom”, una de las indiscutibles obras maestras de Young, se produce un punto de inflexión tras el cual el músico parece entrar en una especie de segunda juventud. “Freedom” era un disco muy variado, pero cuyas canciones funcionaban admirablemente bien en conjunto. Un compendio que se movía entre el folk, el country, las baladas pianísticas y el rock más experimental, y entre cuyos surcos se encontraba una canción, como “Rockin´in the free world”, que se convirtió en todo un hit mundial, con su vídeo emitiéndose continuamente en las cadenas de televisión de clips como MTV, entonces de incipiente popularidad. La notoriedad que alcanzó “Freedom” llevó a muchos nuevos melómanos a interesarse por la música de Young, y paralelamente, no fueron pocas las bandas y artistas jóvenes que empezaron a reivindicarle como una de sus máximas influencias, siendo mencionado tanto por grupos de índole “alternativa”, como por otros más cercanos al rock clásico y la música de raíces.

Quién sabe si animado por el éxito de “Freedom” y de la mencionada “Rockin´…”, Neil Young decide juntarse con Crazy Horse, banda que le había acompañado en la grabación de diversos discos a lo largo de su carrera, y con la que se había embarcado en no pocas giras llenas de gloria rockera, y se encierra con sus miembros en el estudio para trabajar en nuevas canciones. El resultado se materializa en un álbum, “Ragged glory”, que debe considerarse justamente como uno de los más imprescindibles de su carrera.

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Neil Young en una foto promocional de la época de “Ragged Glory”

Si, como hemos dicho, “Freedom” era un disco muy variado, donde destacaba una canción como “Rockin in the free world” que se podía circunscribir al rock más denso y poderoso, aquí son todos y cada uno de los temas, con la excepción del final “Mother earth”(una especie de canto espiritual dedicado a la naturaleza), los que se pueden enmarcar en el más rotundo y eléctrico rock n´roll.

Si bien algunas canciones ya hacía tiempo que eran interpretadas en directo por la formación (es el caso de los dos primeros cortes del disco, y muy especialmente de “Country home”, tema que ya sonó en la gira que Young y su banda de acompañamiento realizaron en 1976), y encontramos además una versión (“Farmer John” del dúo Don and Dewey), la mayor parte de canciones fueron compuestas para la ocasión, o en cualquier caso adaptadas para que en conjunto formaran un bloque de monolítica intensidad, una abrumadora tormenta eléctrica, tan imperfecta como llena de pasión, en la que, a pesar del atronador sonido, jamás se pierde el sentido de la melodía, llegando a alcanzarse auténticas cimas de estremecedora belleza.

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Neil Young en una actuación en directo junto a Crazy Horse

En “Ragged glory” hay dos canciones que superan los 10 minutos de duración (“Love to burn” y “Love and only love”), y en general los cortes son bastante largos. Pero lejos de caer en el posible aburrimiento que muchos podrían preconcebir, el álbum se convierte para el oyente en un auténtico viaje épico, certificado por sencillos como “Mansion on the hill”, “Over and over” o la especialmente contundente “Fuckin´up”, que no hacen sino dar muestra del estado de gracia en el que se encontraba en aquellos momentos un artista que acababa de entrar (como se ha dicho, con su anterior disco “Freedom”) en una nueva época de éxitos, creativos y populares, pareja a la vivida en la década de los 70.

Pasados más de 25 años de su creación, “Ragged glory” mantiene intacta toda su frescura e increíble vigor. El próximo lunes día 20, Neil Young estará tocando en el Poble Espanyol de Barcelona. Todos sus seguidores esperamos que, de entre el vasto listado de temas del que puede extraer un setlist de concierto, el músico canadiense no descuide algunas canciones de este excepcional trabajo que, sin otro motivo especial, os invitamos encarecidamente a descubrir o redescubrir.

Ricard.

Os dejamos con algunos vídeos promocionales de “Ragged glory”:

 

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