“Un tramvia anomenat desig”: Viaje a ninguna parte.

182144_description_un_tramvia_anomenat_desig_3
Siempre nos sorprende la absoluta actualidad de las obras de Tennesse Williams, como esta magnifica versión dirigida por Oriol Tarrasón de la pieza más conocida del autor.  Crisis económica y crisis personal, como la que ha azotado también a nuestro país, son los temas de “Un tramvia anomenat desig” (“A Streetcar Named Desire“). Gran título que, tomando el nombre de la vieja línea de tranvía que atravesaba Nueva Orleans, alude con amarga ironía a los sueños rotos, a viajes a ninguna parte y a la lujuria como último refugio ante las carencias, elementos que constituyen los ejes de esta obra.

tramvia6El desplazamiento obligado por la economía, por la pérdida de la casa familiar en el campo a manos de los acreedores, mudanza y carencia que tiñen de nostalgia el personaje de Blanche (gran interpretación de Annabel Castán, cuya frágil y tierna figura transmiten perfectamente la complejidad del personaje, la contradicción entre su natural bondad y los avatares en que se ha visto envuelta), oculta un drama más íntimo y sórdido, que nos será desvelado en la obra. Y si  la pérdida, la decadencia y la soledad no han sido capaces de arrebatar a Blanche su ingenuidad y capacidad de amar, los rigores de la vida han transformado a Stanley Kowalsky (magnífico y poderoso Jorge Albuerne, cuya musculada y adusta figura nos remite al mundo del circo del que procede) en un obrero endurecido que trata con rudeza a su mujer Stella (también estupenda Mireia Illamola) y que desconfía de la recién llegada,  con el recelo típico de quien está acostumbrado a luchar por cada jornal y está escaldado de mil batallas perdidas.

tramvia3

Stella, por su parte, es la esposa devota que no espera gran cosa de la vida y que se resigna a las brutalidades y salidas de tono alcohólicas de su marido. Mitch (Pepo Blasco), amigo de Kowalsky, es el único que aporta o intenta aportar algo de aire fresco al enrarecido hogar.  Y al final, cuando se nos desvela el trastorno de Blanche (otra vez la referencia que ya vimos en “El Zoo de vidre -ver nuestra entrada– y que alude a la propia experiencia del autor con su hermana), es cuando comprendemos en toda su crudeza el drama de esa familia venida a menos económica y moralmente.

tramvia2La compañía Les Antonietes nos deleita una vez más con un montaje sobrio en el que el director, con buen criterio, lo fía todo a la gran interpretación de Annabel Castan y de Jorge Albuerne, y del resto de actores y actrices; y coincidimos: cuando la elocuencia del texto, la actualidad del tema y la interpretación de los actores hablan por si solos, no son necesarias reinterpretaciones alambicadas o malabarismos escénicos. Una pieza imprescindible del teatro del siglo XX, que recomendamos con entusiasmo.

La obra estará en la Sala Muntaner hasta el 21 de febrero.

Ignasi y Laura.

Para más información clica abajo:

Web de Les Antonietes/Información sobre “Un tramvia anomenat desig”

Web de Sala Muntaner/Información sobre “Un tramvia anomenat desig”

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Literatura y Cómic, Teatro y Danza

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s