“La gavina”: La pérdida de la inocencia.

_la-gavina_-una65262 En una de nuestras salas favoritas -por la exquisitez con la que escoge sus obras-, el Teatre Akadèmia de Barcelona, hemos asistido a la representación de una de las obras más conocidas de Anton Chéjov, “La gavina”, con traducción de Joan Casas y Nina Avrova y dirigida por el director ruso y profesor de Arte Dramático afincado en nuestra ciudad , Boris Rotenstein (sobre quien os hemos hablado en una entrada anterior). En ella se narra la cautivadora historia del cuadrilátero amoroso entre la actriz retirada Irina Arkadina (Mercè Managuerra), su amante, el escritor de masas Trigorin (Albert Triola), el hijo de Arkadina, Kostia Trèplev (Jordi Robles), aspirante a escritor y dramaturgo, y Nina (Enka Alonso), joven actriz en ciernes hija de un rico terrateniente. la gavina6 En seguida reconocemos, en el marco en el que se desarrolla la historia, algunos de los elementos típicos de Chéjov que también vemos en “El tío Vania”: la casa de campo administrada por el matrimonio de colonos Xamraev (Mingo Ràfols) y Polina (Núria Casas), el doctor y eterno visitante de la casa Dorn (Sergi Mateu), el tío, (hermano de Irina), un achacoso terrateniente retirado (Sorin, Josep Minguell) al que el doctor no hace ni caso, más ocupado en su adúltera relación con Polina. En ese marco inequívocamente burgués ambientado en la Rusia zarista, vemos con cierta distancia las pretensiones artísticas de sus protagonistas, más distracciones de tiempo libre que oficio entregado… Y aún, esos devaneos de ambiente acomodado dan lugar a las explosiones emocionales más viscerales: los celos profesionales y amorosos. la gavina4 El cordial desprecio con el que Irina trata a Trèplev tiene divertido reflejo en la indiferencia que la hija de los colonos, Masha (Neus Umbert) siente por el profesor Medvedenko (Sergi Pons), o la ligereza con la que Trigorin corresponde los requerimientos de Nina, para a la postre abandonarla sin miramientos. La obra también contrapone los caracteres orgullosos y seguros de Arkadina y Trigorin, y los dubitativos de Treplev y Nina. La actriz venida a menos y el escritor de éxito desprecian el candor de los dos jóvenes. Mientras que Treplev reacciona con ira y odio ante su madre, de la que sin embargo depende, Nina se deja deslumbrar y seducir por Trigorin, quien la destruirá como la gaviota que aparece disecada al final de la obra. la gavina3 A pesar de esa exuberancia de sentimientos, de heridas y amores, Boris Rotenstein presenta una versión sobria y sencilla que huye de megalomanías y se centra en los personajes. Nos impresionó especialmente el inicio de la obra:  la representación campestre con la que Trèplev quiere obsequiar a sus parientes y que es el detonante de la tragedia. Vemos a Nina, con hierática expresión clásica, que declama letanías como si se tratara de una especie de alma de la humanidad, ante el evidente hastío de los asistentes… La consiguiente riña entre madre e hijo es en realidad una lucha entre la concepción acomodaticia del arte y la concepción autónoma, de reivindicación de la libertad creadora en la que sólo el doctor parece creer. Acabada la representación dentro de la representación, y ya en la casa, la obra expone entre elipsis el triste destino que aguarda a los dos jóvenes, cuyo candor resulta sepultado por el pragmatismo de sus mayores. la gavina7 Brillante interpretación de Mercé Managuerra, que con maestría da vida a un personaje antipático, lascivo y orgulloso. Un magnífico Albert Triola encarna a un fatuo y banal Trigorin,  y un estupendo Jordi Robles a un Trèplev atormentado por la envidia y los celos y consumido por su fracaso. Gran trabajo también de Mingo Ràfols en su papel de irritable colono que no cede fácilmente a los designios de la dueña de la casa y que ignora totalmente la pasión que siente su esposa por el Doctor Dorn. Completan el equipo artístico Marta Olivella como regidora (también figura en el reparto encarnando a la cocinera), Ricard Prat i Coll en el diseño de escenografía y vestuario con Pau Tebar como ayudante, David Ruano en la fotografía, Núria Llunell en la caracterización, Rubèn Taltavull en el diseño de iluminación y Albert Ibáñez en vídeo. La obra estará en el Teatre Akadèmia hasta el 31 de mayo (prorrogada hasta el 5 de junio) y es una ocasión ideal para quien quiera disfrutar de una deliciosa pieza de teatro clásico llevada a cabo con delicadeza, oficio y sin aspavientos.

Ignasi y Laura.

Para más información clica abajo:

Web del Teatre Akadèmia/Información sobre La Gavina

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