“La revolta dels àngels”: Onírica melancolía.

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En el Teatre Akadèmia de Barcelona hemos asistido a “La revolta dels àngels”, del dramaturgo francés contemporáneo Enzo Cormann, con traducción de Joan Casas y dirección de Nicolas Chevallier. En un oscuro garito de cualquier ciudad del mundo, -de fondo la profunda voz de Tom Waits-, una noche se encuentran, bajo los efluvios del alcohol y el humo del tabaco, los espectros del artista pop y grafitero Jean Michel Basquiat (David Menéndez), el trompetista Chet Baker (Xavi Sáez) y el dramaturgo Bernard Marie Koltès (Guillem Motos). A todos ellos les une una prematura muerte con escasos meses de diferencia, a finales de los ochenta.  A pesar de esa circunstancial -o no- coincidencia, cada uno de los protagonistas nos transmite una personalidad muy diferente, cautivadora cada cual a su  modo.

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Potente actuación de David Menéndez encarnando a un Basquiat lúcido en su delirio, que desgrana verdades sobre mitomanía y la muerte del arte mientras narra la suya propia por sobredosis. Por su parte, Guillem Motos da vida a un Bernard Marie Koltès con un aire pensativo, lánguido y abrumado, sin palabras ante el caos y la violencia que tan bien representa en obras míticas como “Roberto Zucco“. Chet Baker contempla al histriónico Basquiat y al melancólico Koltès con cierta ironía y distanciamiento;  todos narran su muerte como algo fatal y consustancial a su condición de artistas, como un accidente que no acabaran de comprender. En efecto, en la obra encontramos la pregunta implícita de qué rara fatalidad lleva a muchos artistas a morir prematuramente, como si su genialidad les alejara de la voluntad de vivir, como si esta voluntad les pareciera prosaica, como si sólo dieran valor a su obra como la única parte trascendente de sí mismos que merecería la pena, y a la que pretenderían dejar paso.

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Cormann representa al creador que ya ha cumplido con su obra, obra que será a menudo mal entendida, vilipendiada, o simplemente ignorada. Acabado su papel,  el artista se convierte en un icono en manos de sus seguidores, quienes parece que esperan de él precisamente que “trascienda”, es decir que desaparezca y les deje a solas con la obra y les permita dar rienda suelta a su mitomanía. En diversos momentos de la representación, estos ángeles rebeldes se lamentan del uso que se hace de ellos, de este vivir alejados de lo humano, en el imaginario colectivo, como meros símbolos, iconos o más sencillamente, productos de merchandising. Así la obra se lee como un diálogo entre la persona y el personaje. Muertos, lejos del frenesí que llenó sus vidas,  los tres espíritus, liberados ya de las convenciones que tampoco siguieron demasiado, añoran el poder ser, la vida que nunca vivieron plenamente al filo de la repercusión de sus obras. Deliciosa música de Tom Waits, Lou Reed, y The Doors que enmarca perfectamente ese aire melancólico que pergeña la representación, que deja en el aire, como suspendido, un aroma de despedida y muerte.

La obra estará en el Teatre Akadèmia hasta el 26 de abril, así que os animamos a irla a ver.

Ignasi y Laura.

Para más información clica abajo:

Web del Teatre Akademia/Información sobre “La revolta dels àngels”

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Archivado bajo Arte, Literatura y Cómic, Música, Teatro y Danza

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