Josep Llimona en el MEAM: Noucentisme Simbolista.

Hace algunos días asistimos a la exposición que el MEAM (Museu Europeu d´Art Modern) está dedicando desde el pasado 3 de diciembre al escultor Josep Llimona, cuya obra, profusamente reproducida en panteones, parques, y viviendas particulares, forma parte del imaginario de muchos barceloneses.

De esta interesante muestra nos ha llamado la atención el modo magistral en cómo este artista aunó los principios del noucentisme,  -es decir,  la mesura, el pragmatismo y el sentido patriótico y religioso-, con el simbolismo romántico  precursor de las vanguardias, -dominante por ejemplo en su contemporáneo Aristides Maillol-. No en vano Josep Llimona fue uno de los fundadores del Cercle Artístic de Sant Lluc, grupo de artistas fuertemente influídos por sus creencias católicas, con Antoni Gaudí a la cabeza. Así, en la obra de Llimona, el pudor y la fe están muy presentes…  Sin embargo, algo tiene el escultor que trasciende la adscripción a uno u otro movimiento: en su obra podemos entrever con toda claridad unas pinceladas, un halo, una referencia a ese simbolismo que pretendía alejarse de la fiel representación de la realidad mediante la evocación de estados de animo, valores, o experiencias místicas o ascéticas.

La primera comunió, 1902, yeso policromado.

“La primera comunió”, 1902, yeso policromado.

Por ejemplo, en la obra “La Primera Comunió” en absoluto se nos presenta una imagen arquetípica y aséptica del sacramento, sino que sus protagonistas aparecen como sensuales bellezas arrebatadas de misticismo, en un estado de aparente extásis, con los labios entreabiertos en evocadoras poses. De algún modo cuesta imaginarse semejante despliegue de exuberancia espiritual y sensual en la casa de algún circunspecto fabricante como el que él mismo esculpió y pudimos disfrutar en la exposición.

Retrat d'un industrial de Terrassa, 1892, mármol

“Retrat d’un industrial de Terrassa”, 1892, mármol

En la escultura “Retrat d’un industrial de Terrassa“, por el contrario, de caracter más realista, en el que se representa a un señor de la floreciente burguesía téxtil terrassense, vemos reflejado el gusto historicista adquirido en la estancia romana del escultor; la gravedad y dignidad del gesto asemejan los de un magistrado romano y la escultura transmite la serenidad y seguridad de unos valores bien arraigados, de un pater familias que guía con mano firme los destinos de sus fábricas y su familia.

"Senador Romà", 1880, Bronce

“Senador Romà”, 1880, Bronce

La obra “Senador Romà” fue la primera realizada por el autor una vez obtenida una beca (llamada pensión en aquella época) del Ayuntamiento que le permitió marchar a Roma (a la que le faltaba poco para ser sustituída por París como meca artística de la época) para proseguir sus estudios de escultura. En ella ya podemos apreciar el virtuosismo de un joven Llimona (contaba solo 16 años cuando la ejecutó) . La gravedad del personaje queda perfectamente humanizada por su mirada noble y los pliegues de su cara.

"El Treball", 1908, bronce con base de piedra

“El Treball”, 1908, bronce con base de piedra

Y para cerrar el círculo conceptual, reproducimos una escultura realizada para su presentación en la Exposición de Bruselas de 1910, “El treball“, obra fuertemente influída por el trabajo del escultor belga Constantin Meunier, escultor que pretendía reflejar en sus obras el imaginario de la revolución industrial que se encontraba en su apogeo en Bélgica. En la escultura de Llimona vemos un intento de dignificación y una idealización del trabajo manual precursor de las vanguardias, en especial del arte sovietico, aunque atenuado por la visión católica de Llimona que más nos remite a la doctrina social de la Iglesia (pocos años antes se había publicado la encíclica de rerum novarum, del Papa León XIII, en la que se denunciaba la situación miserable de la clase obrera). El trabajador, herramienta en mano y mirada en el horizonte, enjuto en comparación con el patrono que antes hemos contemplado, parece reivindicar la importancia de su obra y reclamar una mejora en las abyectas condiciones laborales y sociales que debía padecer la clase obrera de la época.

La exposición estará en el MEAM hasta el próximo 1 de marzo, y os animamos a acudir a visitarla, como exposición ideal para todo aquel que se interese por la escultura figurativa de principios del siglo pasado, y el contexto social que la produjo.

Como ya os habíamos comentado en una de nuestras anteriores entradas, el MEAM, además de las exposiciones, ofrece otras actividades culturales, entre las que se encuentran conciertos y recitales diversos. Esta semana se ha iniciado el I Cicle de Gospel i Espirituals de Catalunya con la actuación del grupo Sedeta Gospel Sisters. El entorno arquitectónico del museo es ideal para este tipo de conciertos, pues favorece mucho la acústica y el público se puede sentir muy cercano a los artistas. También participan en él 8 corales catalanas. Os adjuntamos la programación de este ciclo que tendrá lugar cada jueves durante los meses de enero, febrero y marzo. Los promotores son Vicente Zumel y Roser Blues, expertos en el género, que también organizan el ciclo “Friday’s Blues” cada viernes en el MEAM.

Ignasi y Laura.

gospel

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