16 Festival del Mil•leni. Cat Power: Puro Rock n´Roll.

La misma noche en que el hijo del simpar Julio Iglesias reunía a 12.000 almas en el Palau Sant Jordi, Cat Power apenas conseguía llenar algo más de la mitad del Auditori de Barcelona. Dato para la reflexión ahora que se debate tanto sobre la supuesta preponderancia de la cultura “alternativa”, “indie” o como a cada uno le guste llamarla. Un apunte que lanzo desde la no militancia en las etiquetas aquí mencionadas. En cualquier caso, quienes nos acercamos a ver a Chan Marshall (como se sabe, nombre verdadero de la artista) lo hicimos con la expectación lógica que implica el hecho de ir a contemplar y escuchar a alguien que resulta del todo imprevisible.

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La actuación formaba parte del 16 Festival del Mil·leni que se celebra en Barcelona hasta mediados de abril del año que viene. La cantante hacía su aparición en escena sobre las 22 horas, tras la actuación (afortunadamente breve) de un grupo cuyo nombre desconozco y que me pareció una versión exageradamente edulcorada y lineal (por no decir soporífera) de los gloriosos Cowboy Junkies. Cat Power empezaba pues puntual, emergiendo de un lado del escenario con un paso trastabillado, aparentemente tímido. Su apuesta para la velada era enfrentarse con la audiencia sola, valiéndose a ratos de una guitarra y, la mayor parte del tiempo, del piano. Con un nuevo cambio de look (media melena castaña, sobria y holgada ropa oscura), alejada de la imagen casi agresiva que la ha caracterizado durante la promoción del que es hasta ahora su último álbum “Sun” (2012), la Marshall se quejó de entrada de la distancia que había entre escenario y público, anunció después su embarazo (lo que implicó la primera gran ovación de la noche) y denunció haber sufrido alguna clase de censura en su cuenta de Instagram por haber hecho allí referencias al terrible caso de los estudiantes de magisterio desaparecidos en México.

A continuación llegaría el momento de la música. Guitarra en ristre, la cantante encadenaría sin respiro una serie de temas que nos harían ver que su cambio de imagen implica también una nueva dirección musical que acaso todavía deba definirse del todo. Sea como sea, la artista dejó de lado por completo el cancionero de su último trabajo y se centró en cortes de discos pretéritos como “You are free” o el exitoso “The greatest”. En este tramo del concierto consiguió momentos de auténtico hechizo, de hipnosis colectiva. Pero como hemos dicho, Cat Power es una artista imprevisible.

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Tras una media hora, dejó la guitarra y se acercó al piano que se encontraba a un lado del escenario. Empezó entonces a vislumbrarse la Cat Power más volátil y dispersa; a ratos más centrada en una inédita faceta de storyteller que en la música en sí. Inacabables anécdotas contadas por momentos con una mezcla de inglés y macarrónico castellano y salpimentadas por el uso reiterativo de la palabra “fuck”, unos nada disimulados tosidos (la artista estaba resfriada esa noche lo cual no le impidió cantar realmente bien), muestras de abatimiento sobre el piano (en algún instante llegamos a pensar que la cantante podía dar por terminado el concierto apenas una hora después de haberlo empezado), y temas que parecía por momentos que no arrancaban y que en otros terminaban bruscamente con las primeras notas de otra canción. Y pese a todo ello, hubo, de nuevo, minutos de auténtica magia musical.

La parte final del concierto, otra vez con la guitarra colgada de sus hombros, fue especialmente caótica. Retorciendo obsesivamente los dos micrófonos que tenía a su disposición, dio rienda suelta a su flamante rol como monologuista buscando la complicidad del público. Llegamos a creer de nuevo que la música había terminado por esa noche. Pero no, Cat Power volvió a ello enlazando algunas canciones, entre las cuales diversas versiones (hubo un delirante intento de acometer la popular “Gracias a la vida” de la inolvidable Viloleta Parra). El final, al cabo de dos horas de actuación, fue todo un anticlímax, con la artista marchando del escenario tras otra larga perorata, y con buena parte del público que ya había abandonado el recinto o estaba haciéndolo en esos momentos.

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Un concierto, en fin, tremendamente irregular, pero en cierto sentido, memorable. La música de Cat Power, estrictamente, puede inscribirse en géneros como el folk o el pop, pero ella es puro rock n´roll: intensa por momentos, espontánea, rebelde, auténtica…

Que vuelva pronto.

Ricard.

Os dejamos con el concierto completo que Cat Power hizo en el Festival Primavera Sound en su edición de 2008:

Para más información clica abajo:

Web del Festival del Mil·leni

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2 comentarios

Archivado bajo Música

2 Respuestas a “16 Festival del Mil•leni. Cat Power: Puro Rock n´Roll.

  1. Albert

    Buena crítica, Ricard.
    Estoy bastante de acuerdo. Una Cat Power a ratos mágica a ratos insoportable con sus largos y caóticos monólogos… Lo cual me parece genial. Tanto glamour ya cansa. Se salió del guión establecido, de lo previsible de tantos otros conciertos, y demostró que es de carne y hueso, como todos.

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