“El azul es un color cálido” y “La vida de Adele”: Cuando el arte genera arte.

maroh-azul-color-calido“La vida de Adele” ha sido sin duda una de las grandes sorpresas cinematográficas del pasado 2013. Se trata de uno de esos raros films donde el consenso entre una amplia mayoría de crítica y público llega a unas cotas máximas. Difícil ponerle “peros” a una película intensa y emocionante como pocas que, alcanzando las tres horas de duración, se hace corta.

Dirigida por el realizador franco-tunecino Abdellatif Kechiche, e interpretada por la ya consagrada Léa Seydoux y por ese gran descubrimiento que es Adèle Exarchopoulos, la película logró la palma de oro en el pasado Festival de Cannes, además de haber conseguido muchos otros premios y reconocimientos.

Ha sido tal el (merecido) éxito conseguido por este film, que quizá se ha perdido un poco de vista la obra en el que está basado. Y es una lástima porque el cómic que inspiró “La vida de Adele” es igualmente brillante. Por eso, aprovechando que hemos tenido la noticia de que se ha reeditado de nuevo, hemos querido hablar de él aquí.

Escrito y dibujado por Julie Maroh (Lens, 1985), el título del cómic, “El azul es un color cálido”, hace referencia al tinte de pelo que lleva el personaje de Emma, interpretado en la gran pantalla por Léa Seydoux, aunque éste sea, en realidad, uno de los pocos puntos en común entre la historia que encontramos en la obra gráfica y su adaptación al cine. Y es que una de las grandes sorpresas con la que nos hemos topado aquellos que nos hemos acercado al cómic después de haber visto la película es que el primero difiere considerablemente del film. Incluso podríamos decir que su final es radicalmente opuesto.

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Una de las viñetas de “El azul es un color cálido”

Con todo, la esencia del relato que se nos muestra en la película estaba ya en la obra gráfica de Maroh. “El azul es un color cálido” nos cuenta la historia de Clementine (Adele en su traslación cinematográfica), una adolescente proveniente de un entorno rural que se muda con su familia a la ciudad y se integra en un instituto donde no tiene problemas para adaptarse. Un día se cruza por la calle con una chica que lleva el pelo teñido de azul (de ahí, como ya hemos apuntado, se deduce fácilmente el título del comic). Clementine queda prendada desde un principio de esta joven algo mayor que ella, cuya imagen tiene un halo de misterio. Su vida da un vuelco completo a partir de ese instante: su relación con su familia, amigos o compañeros de estudio, se trastorna al descubrir su sexualidad. La pasión se instala en su vida a través del fuerte vínculo que establece con Emma, la chica del pelo azul, auténtico leit motiv del comic. Pese a esa conexión, las dos jóvenes se encontrarán con múltiples dificultades que lastrarán la posibilidad de dar rienda suelta a sus sentimientos. Como ya hemos mencionado, la historia que se nos explica en la novela gráfica es bastante distinta a la del film, especialmente su final. No daremos aquí detalles de ello para evitar el spoiler, aunque la conclusión del cómic es conocida desde la primera página por el lector y se desarrolla todo a partir de una estructura de largo flashback. De todas formas, los puntos cardinales en que se sustenta la narración sí son parecidos.

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Otro de los dibujos de “El azul es un color cálido”

Julie Maroh cuenta su historia utilizando un trazo delicado y, al mismo tiempo, muy expresivo. En buena parte del comic no hay apenas apoyo textual y el color se aplica solo en algunos momentos, de manera que los tonos grisáceos dominan la mayor parte de la estética de la novela gráfica salvo por el azul del pelo de Emma o por algunos objetos puntuales. Sin duda, los contrastes que se generan de esta manera son uno de los grandes hallazgos del cómic que resulta, desde un primer instante, muy reconocible para el lector. Además, la autora utiliza el color, o la ausencia de éste, con una lograda intención poética.

“El azul es un color cálido” muestra de forma casi naturalista lo que acontece en la vida de la protagonista. Así, somos testigos de las vicisitudes del personaje de Clementine sin que sobresalga demasiado un aspecto de otro, aunque la clave de la historia esté en su relación con Emma. De la misma forma que ha ocurrido con “La vida de Adele”, se ha puesto mucho el acento en las explícitas imágenes sexuales del cómic, pero Maroh sortea la morbosidad fácil y consigue elevar esas viñetas a un plano emocional, algo que, casi milagrosamente, Kechiche también logra en su film donde no hay apenas diferencia (insistimos, en el plano emocional) entre ver a la protagonista comiendo con fruición unos spaghetti, discutiendo acaloradamente con unas compañeras de clase, bailando con unos amigos en una fiesta de cumpleaños, o practicando sexo pasionalmente con Emma.

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Fotograma de “La vida de Adele”, adaptación cinematográfica de “El azul es un color cálido”

Quizá la mayor distinción de fondo que existe entre el cómic y la película es que el primero subraya algo más el asunto del respeto a la diferencia como uno de los temas clave que pone en cuestión la historia, mientras que en el film se pasa por encima de ello de forma más superficial, probablemente porque las intenciones creativas de su director son otras. La película en cambio, desarrolla con mayor profundidad la dinámica de relación entre Adele y Emma, algo que, tratándose de una pareja homosexual, no estamos muy acostumbrados a ver reflejado ni en el cine ni en otras disciplinas artísticas.

En definitiva, “El azul es un color cálido” es un sensible canto al amor y la tolerancia de una gran belleza formal, y que, como simiente de esa fabulosa película que es también “La vida de Adele”, se nos muestra como un excelente ejemplo de cómo al gran arte es capaz, en ocasiones, de generar gran arte.

Ricard.

Os dejamos con un video-montaje donde vemos al completo “El azul es un color cálido”:

Y el tráiler de “La vida de Adele”:

Tráiler de “La vida de Adele”

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17 comentarios

Archivado bajo Cine y TV, Literatura y Cómic

17 Respuestas a ““El azul es un color cálido” y “La vida de Adele”: Cuando el arte genera arte.

  1. Paula

    Sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna… porque mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance.
    Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al encontrarme tamaña basura… Quince minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica. El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos… sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.
    Sin esas largas escenas de sexo la película habría ganado en dignidad y fuerza, precisamente es contraproducente a su causa este excesivo regodeo. En lugar de estas escenas (o de gran parte de ellas) se podría haber aprovechado metraje e incluir, por ejemplo, una escena de ataque homófobo de los que están tan tristemente vigentes en Francia u otros países europeos, eso sí contribuiría a una mayor sensibilización del público y no una escena como la de las tijeras con la que la película cae en el ridículo, se descalifica a sí misma y le da la razón a quienes afirman que es pornografía mostrada sólo con el propósito de excitar. ¿Cuál es la intención si no de regodearse de tal manera? ¿Si no vemos ocho orgasmos no entendemos la pasión entre ambas protagonistas? ¿O la “necesidad” de meter estos quince minutos de sexo salvaje era porque si no nadie aguantaría tres horas soporíferas viendo a una actriz con cara de empanada? Mucho más importante y vital para la trama era la escena suprimida en el montaje final de los padres de Adèle echándola de casa cuando la pillan en la cama con Emma, que en el cómic marca un punto de inflexión importantísimo en la vida de la protagonista y así debería haber sido igualmente en la película para entender mejor su desamparo y su soledad. ¿Por qué se suprimió entonces? ¿Para darle más minutos al sexo? Resulta incomprensible.
    Me pregunto cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: una fantasía pornográfica de un director heterosexual, basándose en un juicio apriorístico de cómo follan dos lesbianas que no es más que su propio deseo puesto en imágenes (y además tiránicamente, en plan “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo). De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el director jamás se habría recreado así en una escena sexual entre ellos y la película no habría sido tan brillante para los críticos. Si la pareja hubiera sido heterosexual y si el sexo, aunque realista, hubiera sido tratado de manera más sutil, de esta película ni se habla. Y mucho menos se la premia. Pero claro, a los críticos heterosexuales les ha gustado mucho y por eso ganó Cannes…
    Por eso, lo que me escama de todo esto (aparte de que me es imposible simpatizar con un señor que ha hecho que sus actrices se sientan poco menos que abusadas…) es que el director ha reducido una historia compleja sobre el amor, la amistad, la intimidad… en una larguísima escena de sexo hecha desde el punto de vista de un observador masculino que reduce a las lesbianas y a las mujeres en general en objetos hipersexualizados cuyas prácticas sexuales deben ser aquellas que despiertan los deseos del público. Como siempre, se reduce a las mujeres (lesbianas o no) a lo mismo. Objetos. Objetos con los que vender, comerciar, excitar… objetos masturbatorios y poco más.
    Esta película no hace ningún favor a la causa homosexual, más bien todo lo contrario.

    Si me extiendo tanto y me expreso con tanta vehemencia es porque quiero que mi punto de vista (que es el de muchas lesbianas también) ayude a entender por qué tanta indignación justificada con esta película, por eso insisto en dar explicaciones de lo que considero que es un enfado lógico (el que también siente la propia autora del cómic) y no una pura histeria “porque sí”.
    Recomiendo encarecidamente la lectura del cómic original para que cualquiera compruebe la diferencia por sí mismo en todo cuanto afirmo: claro que hay sexo, de hecho nadie niega la necesidad de que lo haya, pero está tratado de una manera completamente diferente: con buen gusto, sensibilidad y respeto. Son escenas estéticas y realistas, no tan facilonas, exageradas y burdas como en la película, donde la mirada masculina y casi onanista se delata por sí sola. La autora, Julie Maroh, también expresó su indignación al respecto. Conste, insisto, que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como “arte”. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual.
    Tened por seguro que si Kechiche hubiera dirigido “Brokeback Mountain” o una historia de amor con dos hombres como protagonistas, ni de coña se habría recreado tanto. Es por este cúmulo de circunstancias por el que las lesbianas nos sentimos tan ofendidas: se nos reduce siempre a lo mismo, al mismo papel de objetos destinados a dar placer o morbo a la audiencia… Es curioso que las mayores alabanzas procedan, justamente, de hombres heterosexuales; las mujeres, heteros o lesbianas, la ponen bastante peor y son mucho más críticas. Será quizá porque la cosificación sexual de la mujer es algo tan enquistado en nuestra sociedad, en todos los ámbitos, lo tenemos tan admitido, que ni se permite darle la vuelta cuando alguien lo cuestiona (y entonces, de hacerlo, se nos tacha de histéricas, mojigatas o estrechas de mente, como si confundiéramos “abiertos de mente” con “necesidad de mostrar sexo explícito”) y, como siempre, se visibiliza a las lesbianas sólo para la consecución del placer masculino; se las muestra como objetos sexuales en la pantalla con la hipócrita excusa de que es necesario ver esas escenas pornográficas para entender la vida de la protagonista. Y así, la vida de Adèle se queda reducida a “La vida sexual de Adèle”. Una película fácil, vulgar, pornográfica, con todo lo que podía haber dado de sí (no se dedica apenas atención a la lucha interior de la protagonista, a los conflictos con sus padres y amigas ni la solución a los mismos, no se incide en la necesidad de una mayor visibilización y normalización, etc.)… Creo sinceramente que Kechiche no quiso desarrollar con la misma extensión y profundidad ningún otro tema más que el sexual, disfrazando tal cantidad exagerada de escenas pornográficas bajo tres horas de “cine” y “arte”. El director parece que sólo se dirige a un público específico para que alabe su obra. Podía haber hecho una verdadera maravilla, pero se dejó cegar por el recurso más fácil y explícito. Es verdaderamente una lástima.

    • Hola Paula, y ante todo gracias por tu comentario. Como bien dices, éste es vehemente y añadiría que apasionado, pero a diferencia de algunos otros que hemos tenido ultimamente referidos a esta misma entrada y alguna otra reciente, no resulta descalificador ni insultante. Con todo, debo decirte que difícilmente podría estar más en desacuerdo contigo. Los motivos ya los esgrimo en el mismo texto que comentas. Quien te responde es un hombre heterosexual que, lejos de sentirse excitado viendo “La vida de Adele”, se emocionó sinceramente con ella. Con toda ella, incluyendo, claro está, las explícitas escenas sexuales que ocupan acaso un cuarto de hora de las tres horas que alcanza la película. Por supuesto el film no gusta solo a hombres heterosexuales; yo tengo una muy buena amiga lesbiana y a ella le encantó. ¿Le gusta el director de la película recrearse en unos cuerpos jóvenes y hermosos? Desde luego que sí, tanto como se podría recrear (salvando las distancias obvias) Miguel Angel al esculpir su bello David. ¿Busca con ello excitar a la audiencia? Yo creo que no. Pero eso no significa que tenga que ser particularmente realista a la hora de mostrar esas escenas (tampoco la pose del David de Miguel Angel es excesivamente natural). Como ya explico en mi texto, para mí no existe diferencia (en el plano emocional) entre ver al personaje de Adele comiendo unos spaghetti con fruición (fíjate que la cámara se detiene en ello un buen rato), discutiendo acaloradamente con unas compañeras, bailando en una fiesta con unos amigos o practicando sexo. ¿Fue demasiado exigente o duro el director del film con sus actrices? Eso es algo difícil de responder. Puede que la cosa se inflase un poco por motivos promocionales. De todas formas, si así hubiese sido eso no desmerecería del resultado final. Kubrick se dedicó a aterrorizar a la actriz principal de “El resplandor” durante todo el rodaje de la película para que la interpretación de ésta fuese en pantalla lo más verosímil posible. ¿Se extralimitó éticamente Kubrick? Quizá sí, pero estamos hablando de creadores terriblemente exigentes consigo mismos y, por tanto, con aquellos que trabajan con ellos. Kechiche parece entrar en la misma categoría que Kubrick en este sentido, y es algo que los actores que trabajen con él deberán tener en cuenta para saber a qué atenerse teniendo en cuenta que nadie les va a obligar a hacerlo. A mí el comic en que está basado la película me parece igual de bueno que el film. Lo interesante es que ambas cosas (cómic y película) aportan cosas distintas sobre una misma base. Una traslación muy literal del comic a la película no hubiera resultado interesante. O más bien, directamente, hubiese sido innecesaria. De todas formas y con todo lo dicho, en el arte y la cultura la mirada del espectador tiene siempre gran importancia. Aquí queda reflejada la tuya (no hace falta decirlo, perfectamente respetable) respecto a “La vida de Adele”. Reitero, muchísimas gracias por tu comentario.

      • Paula

        Gracias a ti por tu respuesta, es muy válida también y ayuda tal vez a entender muchas cosas sobre el proceso de creación de una obra, pero sigo pensando que estas escenas están completamente injustificadas.

        Muchas lesbianas estamos muy hartas y muy indignadas de escuchar tantas alabanzas sobre esta película. Si alguien quiere hacer porno, que lo haga, pero que no lo justifique haciendo ver que defiende algo o a alguien y sobre todo que se atreva a llamarlo por su nombre y a no disfrazarlo de otra cosa. Está claro que a los hombres heterosexuales el tema lésbico les encanta y les atrae muchísimo, pero se les ve mucho el plumero para que luego lo nieguen con tanta hipocresía… Lo que ha rodado Kechiche no es arte, es simplemente pornografía para canalizar sus propias fantasías y disfrazarlas a través de tres horas de “pasión”, “filosofía de los cuerpos” y “sensibilidad”, y si algo me molesta especialmente en esta vida es que traten de venderme una moto falsa o que quieran hacerme comulgar con ruedas de molino.

        En ningún momento digo que el sexo sobre en una película o que haya que taparlo. El sexo puede ser explícito y necesario en una película, claro que sí, pero cuando se muestra de manera tan evidentemente morbosa, degenerada (con respecto al cómic) y vulgarizada como aquí pues sí, me sobra, porque ver unas tijeras de 10 minutos no creo que me aporte nada al resto del argumento, ni a mí ni a nadie, salvo mera excitación o morbo… eso es lo indignante, que en ellas el director está lejos de ser ingenuo o esteta al haberlas rodado, sino morboso. Nuestra indignación (mía y de muchas lesbianas) radica en el hecho de que la mirada de este director es bastante hipócrita, porque nos quiere vender unas escenas sexuales supuestamente filmadas con realismo, belleza y sensibilidad cuando lo que vemos es pura recreación pornográfica con fines comerciales. El sexo lésbico vende, y eso el director lo sabía y por eso lo ha explotado, por eso todas las justificaciones de estas escenas nos parecen cuentos y engaños bastante perversos. Quizá no haya sido tu caso, no lo pongo en duda, pero creo que muchos tíos han visto la peli sólo buscando las escenas porno, es más, esas escenas ya aparecen insertadas desgraciadamente en muchas páginas porno de internet o incluso el vídeo entero de 10 minutos se puede encontrar fácilmente si se quiere ver porno lésbico.

        Eso es lo triste. Nos ha costado mucho que a las lesbianas se nos respete (y aún nos sigue costando diariamente) para que nos tengamos que ver expuestas de este modo y se nos visibilice sólo para fomentar el mito erótico frente al público mayoritariamente masculino, lo cual además resulta de muy mal gusto y muy frustrante, porque sentimos que es como si al exponer nuestro disgusto nos increparan: “¡Encima que os visibilizamos y de una manera artística además, os quejáis cuando deberíais aplaudir, sois unas histéricas y unas puritanas!”. Es casi como cuando las mujeres se ven “obligadas” a agradecer ese piropo que reciben por la calle sin haberlo pedido. Sinceramente creo que el día que veamos penes en pantalla con la misma frecuencia con que vemos coños y tetas podremos empezar a hablar de igualdad… y hasta que no vea una película de este mismo director que se recree durante diez minutos en dos hombres gays practicando un “justificadísimo” y “bellísimo” sexo anal seguiré pensando que Kechiche es un vulgar onanista y sólo ha buscado plasmar su propia fantasía.

        El arte, al menos como yo lo entiendo, y el verdadero talento de un director, está en su capacidad para mostrar algo verídico sin tener que echar mano de los recursos más fáciles, sino sugiriéndolos o al menos no haciéndolos tan absurdamente explícitos. La película habría ganado así en fuerza, poder de sugerencia, universalidad y sobre todo mensaje, sin quedarse en una superficialidad tan vacua y concesiva. Pero claro, sin estas escenas tan provocadoras no habría causado tanto entusiasmo en la crítica, de hecho habria pasado bastante desapercibida. No puedo por ello dejar de pensar que la de Kechiche es una visión muy cosificadora, aprovechada y morbosa sobre las lesbianas y que con el diamante que tenía entre las manos podría haber hecho una obra verdaderamente maravillosa pero se quedó en lo fácil, lo cual me parece muy triste.

        Un saludo.

  2. Paula

    Se me ha olvidado comentar que el tema de la justificación a toda costa del sexo explícito me parece muy cansino de puro evidente. Es más: creo que forma parte de una corriente pseudoprogresista que confunde tías en pelotas con apertura de mente. Y no me lo trago: una tía desnuda en una peli de autor está tan desnuda como una tía desnuda en una peli de Pajares. De hecho, la actitud del cine de Pajares me parece más honesta…

    Existen multitud de alternativas y estrategias a la hora de comercializar una obra. Implicar y ofender a una serie de personas, e incluso a la autora de la obra literaria, es un mal recurso que demuestra, además, mucha prepotencia e interés por parte del director, preocupado más en vender un producto por el camino más burdo y facilón, reduciéndolo a un mero espectáculo morboso para llamar la atención, que en extraer y saber plasmar un mensaje más profundo.

  3. Paula, es evidente que tu y yo no vimos la misma película (me ha quedado especialmente claro con la mención que haces de las películas de destape de Pajares), pero no hay ningún problema con eso. Aquí queda constancia de tu opinión para que la lea quien quiera y llegue a sus propias conclusiones. Yo me remito a lo ya dicho en mi anterior contestación.
    Nuevamente gracias y un saludo.

  4. dennise

    yo soy lesviana e visto muchas peliculas lesvicas pero la pelicula la vida de adele para mi es magnifica impresionante tiene algo que la hace tan real para esa quimica para mi bien mrecido el premio y muchos mas

  5. he visto la película en dos ocaciones. en un primer momento la película me pareció bastante normal. ademas, cuando recibió el premio en cannes no puede desligarlo de lo que estaba aconteciendo por esa fecha en Francia; el matrimonio igualitario, me pareció bastante conveniente, sin desmeritar a la película de que sea aceptable.mas sin embargo, estoy muy convencida que estuvieron otras películas de mejor argumento contendiendo con esta. en un segundo momento me la vi este año, evidentemente desde otra perspectiva y aquí la película me pareció buena. tanto así que decidí leer el cómic enseguida y, a mi juicio, la película va en una dirección totalmente diferente a la intención que tenia el cómic. veo en especial dos diferencias radicales en la adaptación al cine: primero los personajes emocionalmente y patológicamente son mucho mas impulsivos e inestables, en especial Emma es radicalmente diferente. en la vida de Adele nos encontramos con una Emma mucho mas serena y, en conclucion, sin explorar el personaje en si. la relación amorosa entre esta y su novia anterior fue un contexto determinante en el cómic. ahora bien, en un segundo momento la película del cómic tiene muy poco ya que la vida de Adele no se trata del amor, creo, en vez de esto que es una historia del deseo incontrolable , irracional que conecta dos mundos casi sin un puente entre ambas protagonistas. A mi modo de ver la película no es una adaptación del cómic, ni siquiera alcanza a ser una interpretación, parece que el director no se baso en casi nada en el cómic, no veo por que la relación entre ambas, o una “adaptación” si solamente recrea algunas escenas, por que diálogos ninguno, del tan afamado cómic

    con respecto a las escenas de sexo, me parecen que van con lo que quería el director; mostrar ese deseo que atraviesa toda la película. ahora bien justifica las escenas de sexo tan largas. para mi si, siempre y cuando se ciña a esa interpretación mas pasional que amorosa entre ambos personajes.

  6. Dulce Carolina Santiago

    Esa pelicula la escogi al azar y me terminé enamorando de ella el final fue inespirado no es la típica de todas y yo soy bisexual y no me cabe duda que me identifique con Adele por todo el proceso que paso

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  9. Quisiera si me permiten emitir una Opinión sobre la “La vida de Adéle” más que emitir una opinión quisiera contarle lo que yo sentí cuando la vi por vez primera, es muy difícil opinar y tratar de tener el equilibrio justo sin que te enamores de la Película.
    El día que la mire por primera vez-(Ya que al día de hoy la miro casi todos los día) quede inmóvil no podía creer lo que había mirado por la TV, hay muchas personas que opinan y seguramente con mucha más capacidad que la mía sobre la misma, y con argumentos estrictamente sobre la trama, la puesta en escena la calidad de la misma, y las tan nombradas escenas de sexo lésbico, en mi opinión pienso lo siguiente:
    Porque le llego a todas las personas en su mayoría, podrán estar de acuerdo con las escenas de sexo lésbico o No, las consentirán o les parecerá mal, pero a mi humilde opinión ven el árbol pero NO ven el Bosque, hay que mirar todo el contenido de la Película y al final es una Historia de Vida, y en una historia de vida el eje principal siempre es el Amor y la coronación del amor su momento más sublime es el sexo donde la pasión se funde con el deseo y los amantes se vuelven una sola piel y un solo corazón, se muestra tal como es Dulce y Amargo, Risas y Lagrimas, con aceptación y rechazos, seguramente quizás tantas personas en silencio dirán dios se parece a mi Historia de Amor , o esto fue lo que yo viví, en el silencio correrá una lagrima y amaran esta película por siempre, aunque no lo digan o lo reconozcan , porque podrán ser muchas las opiniones de todo tipo con mayor o menor experiencia de quienes las emitan pero al final será por siempre una Historia de Vida con el Amor con gran protagonista.
    La sensación que me dejo a mí luego de poder reaccionar y de pasar horas en silencio fue que no vi una película yo sentí que frente a mí se habría una ventana y pasaba la vida misma ante mis ojos con sus alegrías, tristezas, encuentros, desencuentros, lágrimas y risas, pero con el Amor como gran protagonista de todo, lo admito me costó reaccionar y darme cuenta que era una película………….pero después de varias horas me di cuenta de porque me había llegado tanto, porque me había impactado tanto? quizás a mí como a tanta gente quedamos cautivados por la Interpretación de Adéle Exarchopoulos……………y la gran pregunta es porque les llego tanto Adéle a toda la gente?, el secreto está en que Adéle interpreto GENIALMENTE el personaje maravillosamente al punto que todos quedamos con la sensación de verlo vivido en la piel, ¿ por qué pudo hacerlo?, por su gran capacidad Artística? SI pero hay un gran porque, es que Adéle tiene algo que perdurara en el tiempo algo que no tiene vencimiento, que no caduca, que está vigente y No pasara de moda el gran secreto está en su ser y es:
    “LA BELLEZA de la SIMPLICIDAD” sin excepción en cualquier ramo de la vida las cosas más sencillas y las más simples son las que poseen la Verdadera belleza eterna, Adéle tiene ese don ella es simple, tierna, dulce, encantadora, chispeante, picara, natural y tiene ese don de llegarle a toda la gente, seguramente quien vio la película en el Cine les paso algo similar como a mí, se abrió ante sus ojos una gran ventana y paso la vida ante ellos y quedaron como yo fascinados, inmóviles, atrapados por la película, cuando llega el fin de la película la verdad no quería que terminase, creo que yo como tanta gente estamos esperando que esta historia de Amor NO importa el sexo de los protagonistas, la historia en si es la que tiene valor , tanta gente que de inmediato juzga y condena como si fuesen dueños de la verdad, pero por sobre todas las criticas, los aplausos, las discrepancias y para muchos en los aciertos estamos esperando que esta Historia de Amor continúe lo antes posible, y me atrevo a decir que se podría llegar a hacer la Telenovela “ Adéle el Color del Amor “ que sin lugar a dudas sería un ÉXITO.
    Parte 1

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