Un poema y un cuento para Sant Jordi.

En una jornada especial para la cultura como la de hoy, festividad de Sant Jordi y día del libro, hemos querido compartir con nuestros lectores dos escritos firmados por nosotros mismos. Se trata de una poesía y un cuento. Esperamos que os gusten:

AUSENCIA Y PRESENCIA

Ausencia y presencia,
la fugacidad del instante.
Ese beso de despedida
y no verte hasta mañana.

El tiempo se fracciona,
hay una brecha insondable
que separa unos días de otros
convirtiéndolos en antagónicos.

Promesas de un futuro mejor
que hacen más llevadero el presente.
Confío en tí, cierro los ojos y espero
a que la ausencia llegue a ser presencia.

Laura.

Ausencia

LA MANZANA PODRIDA

En una gran cesta llena de manzanas había una manzana podrida. El resto de manzanas la miraban de reojo y se mantenían distantes. Cuchicheaban entre ellas y se decían: “¡Hay que ver que manzana más fea!”. Pero a la manzana podrida no parecía importarle demasiado lo que pensasen de ella. Tenía un carácter algo melancólico, pero no hasta el punto de ser triste. Era lo que podríamos llamar una manzana filósofa: ante todo le gustaba reflexionar sobre las cosas. Pero echaba de menos poder hablar con alguien de vez en cuando, ya que ninguna de las otras manzanas le dirigía la palabra desde hacía tiempo.

Un día, un gusano salió desde el interior de esta manzana dejando tras él un agujero en cuya profundidad asomaba la putrefacción, síntoma inequívoco de una excesiva madurez. Fue la gota que colmó el vaso. Entre todas las manzanas se llegó al consenso de que no había que permitir de ninguna manera que la manzana podrida formarse parte de su comunidad, ya que su semidesintegrada forma era un insulto para todas las manzanas de bien. Así que se creó una comisión de manzanas y ésta, formada por tres manzanas muy grandotas de brillante color rojizo, comunicó de manera oficial a la manzana podrida que desde ese momento ya no pertenecía a la sociedad de las manzanas y que no se le dirigiría la palabra nunca más. La manzana podrida no se sintió especialmente afligida por este hecho pues, como se ha dicho, en la práctica llevaba ya mucho tiempo sin conversar con otras manzanas, y a medida que su carne se volvía excesivamente blanda y dulce, y proliferaban las manchas en su piel y los agujeros en su cuerpo, se había sentido muy diferente de esas otras manzanas que la rodeaban por doquier, si bien seguía echando de menos tener alguien con quien hablar.

Pero el destino de las manzanas es bien conocido por todos y en este caso no iba a ser distinto. Poco tiempo después, alguien cogió la cesta de las manzanas y la depositó encima de la mesa de un comedor. Y empezaron a llover las manos sobre ésta para sorpresa y horror de las manzanas que, una tras otra, fueron salvajemente mordidas y engullidas, hasta que en la cesta sólo quedó la manzana podrida. Y al verla, la gente que se había comido el resto de las manzanas la dejaron allí, pues no tenía, desde luego, un aspecto muy apetecible.

De esta manera pensó la manzana podrida que, aunque su futuro no podía ser más incierto, todavía tendría algo de tiempo para reflexionar sobre las cosas; aunque eso sí, la pobrecilla no dejaba de echar de menos tener alguien con quien hablar.

Ricard.1

© Los textos incluidos en esta entrada están registrados y todos sus derechos reservados.

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8 comentarios

Archivado bajo Literatura y Cómic

8 Respuestas a “Un poema y un cuento para Sant Jordi.

  1. merce baronet

    Laura una poesia entrañable. M’agrada!
    Ricard una narración muy descriptiva y plástica. És bonica!
    Mercè

  2. Elisabeth

    Me ha gustado tanto el cuento de las manzanas…Gracias por compartirlo.

  3. Isabel

    Laura, me ha encantado “Ausencia y Presencia! Has reflejado muy bien ese sentimiento. Sigue escribiendo, espero ver más poemas tuyos muy pronto.
    Un abrazo!

  4. Albert

    Manzana podrida… ¿Es autobiográfico?

    • 😀 En realidad creo que tenía en mente la historia del emperador romano Claudio a quien toda su familia consideraba idiota debido a su tartamudez y limitaciones físicas, pero que, gracias precisamente a esos “defectos” que le hacían parecer incapaz y que ocultaban su muy aguda inteligencia, llegó a sobrevivir a todos sus parientes y a ostentar el cargo más importante en la Roma de aquella época (principios del siglo I). Seguro que sabes que existen dos excelentes novelas sobre este personaje a cargo del escritor inglés Robert Graves, y que hace años se hizo una serie televisiva basada en ellas que se considera ya mítica. Pues bien, yo quise recrear en forma de fábula una historia parecida. Este cuento forma parte de lo que yo llamo “El díptico de las frutas” junto con otra narración que vendría a ser el reverso de la misma moneda y que está protagonizada por una pera limonera. Puede que la cuelgue algún día en nuestro blog. Gracias por tu comentario Albert.

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