David Bowie: Regreso al futuro.

La vuelta de David Bowie tras diez años de silencio discográfico ha sido una de las noticias musicales más sonadas de los últimos tiempos. Con razón: Bowie es de esos artistas que crean consenso en torno a su figura. Más allá de la opinión que cada uno pueda tener sobre sus trabajos editados en el irregular periodo que va entre el exitoso “Let´s dance” (1983) y el correcto “Reality” (2003), pocos se atreven a poner en duda la importancia vital de sus obras en el tramo que empieza a finales de los años 60 y llega hasta la edición del soberbio “Scary Monsters (and Super Creeps)” (1980). En esa década larga, el cantante creó una serie de  álbumes, con títulos a la cabeza como “Hunky dory” (1971), “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” (1972), “Aladdin Sane” (1973), “Diamond dogs” (1974), “Young americans” (1976) o “Heroes” (1977), que se pueden considerar absolutamente imprescindibles para entender la evolución de la música popular en periodos posteriores.

David Bowie's The Next Day

Acostumbrados a una cierta regularidad en los lanzamientos del músico británico, los diez años de espera para poder ver publicada su nueva obra son el motivo principal de que se haya generado una gran expectación en torno a la edición de “The next day” (que es como se titula el disco en cuestión), de tal manera que, seguramente, la prensa especializada y los aficionados lo han recibido con un exceso de entusiasmo. Lo cierto es que las sucesivas escuchas del álbum muestran a un Bowie con no pocos momentos de inspiración y brillantez, pero que cae también en lo anodino y prescindible,  si bien es verdad que lo primero gana con claridad a lo segundo. Además, podemos afirmar que el conjunto del trabajo está más cerca de su mencionada primera etapa (1967-1980), que de lo que vendría después. De hecho, “The next day” parece un compendio de canciones que podrían haber sido extraídas de muchos de los álbumes de aquella época. Ya en la portada del disco, un remedo de la de “Heroes”, advertimos una cierta intención en el artista de mirar al pasado como si de esa manera pudiera encarar mejor lo que haya que venir.

El álbum, que ha sido producido por Tony Visconti, habitual colaborador de Bowie, fue compuesto y grabado sin que se tuviera noticias de su edición hasta muy poco tiempo antes de que se realizara ésta, lo que podemos considerar inaudito en los tiempos que corren. De hecho, lo primero que supimos del disco la mayoría de nosotros fue que se había lanzado en internet un videoclip de adelanto de éste, algo que aconteció por sorpresa generando rápidamente un efecto viral y aumentado más si cabe las expectativas que el anuncio de un nuevo título del artista podrían haber producido entre sus muchos seguidores. Lo cierto es que, “Were are we now?” (título de la canción a la que nos referimos), es probablemente uno de los temas más flojos del disco, si no el que más. Se trata de una canción melancólica, donde su autor se muestra reflexivo sobre algunos momentos de su pasado. Un tema cuyo ligero crescendo al final lo hace mínimamente disfrutable, pero que probablemente rompe la dinámica general del disco y que consideramos que debería haber sido situado al término de éste.

En las antípodas de esa canción, “The stars (are out tonight)”, segundo single del disco, es una de los cortes más brillantes del álbum, potente y con un gran trabajo en las harmonías y los arreglos; Bowie se nos muestra aquí con todo el esplendor de su talento y como el gran cantante que siempre ha sido. Además, el videoclip de la canción, dirigido por la fotógrafa canadiense Floria Sigismondi, nos ha parecido poco menos que fascinante. En la misma onda, temas como la inicial “The next day”, con un estilo rítmico que recuerda en parte a grandes canciones pretéritas como “Beauty and the beast” (canción que abría “Heroes”), o la cabaretera “Dirty boys” (con reminiscencias a Jim Morrison y Tom Waits) podrían formar parte de un buen escogido repertorio en una posible (soñada) gira en el futuro. La interesante mezcla de guitarras y teclados de “Love is lost” es otro de los buenos momentos del álbum, mientras que “Valentine´s day” nos retrotrae a la época más glam-rock de la carrera de Bowie. Por su parte “(You will) set the love on fire”, con su cortante riff de guitarra, nos hace recordar aquel proyecto de banda que capitaneara el cantante allá por principios de los años 90 y que llevaba el nombre de Tin Machine. “You feel so lonely you could die” es tan dramática como cabe imaginar por su título, mientras que “If you can see me”, resulta una de las pocas aproximaciones del álbum a la última etapa creativa del músico británico antes del parón de diez años en su carrera. Todo ello mezclado con canciones quizá excesivamente deudoras del propio legado de su autor; temas más que correctos que palidecen en comparación con esos logros del pasado. Aunque posiblemente la única que desentone de todas esas canciones (aparte de “Were are we now?”), sea “Heat”, tema que cierra el álbum.

En resumen, nos congratulamos de la vuelta de uno de los grandes nombres de la música popular. “The next day” es lo que podríamos llamar un brillante regreso al futuro de Bowie, con las vistas puestas, esperamos, en nuevos e interesantes proyectos; entre ellos, y como hemos insinuado anteriormente, soñamos con una posible gira que pudiera pasar por nuestro país. Os dejamos con el estupendo videoclip de “The stars (are out tonight)”:

Ricard.

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